Hay estrenos que llegan con tráileres épicos, campañas millonarias y semanas de promoción en redes. Jaadugar: A Witch in Mongolia no es uno de ellos, y lo más probable es que acabes llegando a él igual que yo: no por el ruido, sino porque lleva la firma de Science SARU. Puede que no sea el anime más espectacular del verano ni, desde luego, el más conocido, y aun así este sábado se cuela en Crunchyroll con toda la pinta de esconder algo. Yo he visto ya los dos primeros episodios y os lo adelanto ya: la recompensa de dejarse llevar por esa curiosidad puede ser una de las sorpresas del año.
Conviene, eso sí, aclarar cuanto antes de qué va la sorpresa. Science SARU estrena dos animes este verano, y el más discreto puede ser el sonado Este verano el estudio tiene dos cartas encima de la mesa. Una es The Ghost in the Shell, el esperado regreso de un clásico del ciberpunk que aterriza en Prime Video con toda la tención de los aficionados. Un nuevo anime del que ya hemos hablado en 3Djuegos y al que tenemos unas ganas tremendas.
La otra es esta, que asoma entre los estrenos de Crunchyroll sin hacer demasiado ruido pero que ya ha llamado la atención de los amantes de la animación desde el Festival Internacional de Annecy, la cita más importante del mundo de la animación. La pregunta que me ronda es simple: ¿y si este pequeño estreno termina por tener mucho más recorrido que su hermana famosa? Porque el historial del estudio, con Dan Da Dan detrás, dice que cuando eligen un proyecto pequeño rara vez es por capricho. La supervisión general es Naoko Yamada, a quien sigue una legión de fans de su capacidad para manejar las emociones La supervisión general corre a cargo de Naoko Yamada, la autora de A Silent Voice y The Colors Within, a quien sigue una legión de fans de su capacidad para manejar las emociones, mientras que la dirección la firma el barcelonés Abel Góngora, curtido en la segunda temporada de Dan Da Dan.
Es decir, hay acento español en este anime. Con esos apellidos, uno no se sienta a ver "otro anime histórico más", sino a comprobar qué hacen dos autores muy particulares con un material que no se parece a casi nada a lo que suele hacer el estudio. Y esa, para mí, esa es toda la invitación que necesito. Una esclava persa contra un imperio La historia arranca en Tus, en la Persia del siglo XIII, en plena Edad de Oro islámica.
Allí una niña huérfana llamada Sitara, "estrella", en persa, es vendida como esclava a una casa de sabios que la educan en matemáticas, astronomía y medicina. Cuando los ejércitos mongoles de Gengis Kan arrasan la ciudad, ese conocimiento deja de ser un lujo para convertirse en lo único que la mantiene viva. Arrastrada hasta la corte del imperio, adopta el nombre de Fatima y aprende a moverse entre las mujeres que de verdad mandan detrás del trono mongol. Poco a poco la pequeña se va convirtiendo en algo parecido a una bruja, pero no como podrías esperar de un anime, al estilo Witch Hat Atelier.
Porque la Fátima que inspira todo esto existió de verdad y llegó a gobernar de facto todo un imperio Lo de "bruja" tampoco es un adorno. En persa, jaadugar es "brujo", "hechicero", y le va como un guante a una mujer cuyo saber desborda al de todos aquellos que la rodean. Porque la Fátima que inspira todo esto existió de verdad: fue la consejera más influyente de la regente Toregene, llegó a gobernar de facto el imperio y… No os cuento el final de su historia, pero ya sabéis lo que les suele pasar a las mujeres sabias que destacan en política a lo claro de la historia… Que haya que retroceder ocho siglos para que un anime ponga el intelecto de una mujer musulmana en el centro de su historia, y no una espada o sus poderes mágicos, dice mucho sobre esta serie. No extraña la fama que arrastra el manga de Tomato Soup desde 2023.
El conocimiento es aquí el protagonista, y eso siempre está bien. El dibujo engaña con su ternura, y ahí es donde la serie se juega su credibilidad El trazo del manga bebe del Tezuka más tardío, a quien se llama "Dios del Manga" con motivos de sobra: plano y casi de cuento infantil, y con el disonante interés de contar con ese estilo tan amable un relato de esclavitud, saqueos y conquistas a sangre y fuego. El anime, en manos de Science SARU hereda ese dilema, y la gran incógnita del sábado es si sabrá hacer que los aficionados hagan de Jaadugar: A Witch in Mongolia uno de los animes del año. No me parece nada fácil en un mundillo con tanta oferta interesante, pero creo que quien entre en su propuesta va a quedarse hasta el final.
Con todo, lo que he visto invita al optimismo. Ya vimos con Vinland Saga cómo un manga histórico de culto, fiel a los hechos y generoso con la ficción, tardó años en convertirse en referencia. Jaadugar va a intentar algo parecido, además, con un estudio en un momento dulce, pero complicando su propuesta apostando por la fidelidad a un estilo plástico que puede resultar trasnochado a muchos aficionados. Si la serie tiene razón en que el conocimiento es lo único que un imperio no puede quemar, lo mínimo que podemos hacer es ir a buscarlo nosotros mismos este sábado a Jaadugar: A Witch in Mongolia.
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