Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos. PS6 o Project Helix nos empujan a dejarnos el dinero en algo que no necesitamos. La nueva generación de consolas arranca sin garantías, sin formato físico y con mucha inquietud. El exterminio del formato físico por parte de PlayStation, los constantes bandazos de Microsoft, las políticas anticonsumidor, las subidas de precio en juegos, servicios y consolas con casi seis años de edad...
En menudo jardín nos han metido, eh. A lo largo de mi historia como amante de los videojuegos me he visto muy pocas veces apreciado como consumidor por parte de las grandes compañías, pero lo que estamos viviendo actualmente ha traspasado todos los límites imaginables. Los videojuegos son parte de mi vida (como seguro que son de la tuya) y tengo la enorme suerte de dedicarme a lo que me apasiona, pero por primera vez en muchísimo tiempo, el futuro del videojuego me está generando una tremenda apatía. Cada vez espero menos de este sector...
Y creo que no soy el único que tiene esa sensación. Mira que hemos tenido que pasar por el aro en el pasado con innumerables prácticas que han ido exprimiendo más y más nuestros bolsillos (te estoy mirando directamente a ti, caballo con armadura de Oblivion), pero es que antes había ilusión por una nueva generación, ahora no queda nada. No necesitamos una PS6 o una Project Helix Cuando se comparten noticias sobre una supuesta PS6 o la nueva Xbox denominada Project Helix me golpea una indiferencia que no había experimentado nunca. ¿Para qué quiero una nueva consola si ya siento que la presente generación ha sido la más vacía y desalentadora que hemos tenido hasta el momento? Yo no quiero nuevas consolas (y con los rumoreados precios, quizá ni pueda tenerlas), lo que quiero son juegos.
Quiero jugar y, especialmente, que me dejen jugar. ¿Cómo podemos estar hablando de PS6 cuando hay estudios de PlayStation como Naughty Dog que ni siquiera han publicado un nuevo juego para PS5? ¿Qué innovaciones jugables pueden traer las nuevas consolas si PS5 y Xbox Series X|S apenas han explorado el campo interactivo y su relación con los jugadores? ¿Me tengo que conformar con jugar a más fps y a 8K? ¿Para eso puede que tenga que pagar más de 1000 euros? Y encima todo esto se junta con la erradicación del formato físico. Sony comentaba en su comunicado que "busca adaptarse a las tendencias de consumo, ya que la preferencia general por los medios digitales supera con creces la de los discos físicos". Esto es una de las falsas verdades más bestias que he leído en mucho tiempo.
Según la compañía esto les "permitirá alinearse mejor con la forma en que la mayoría de nuestra comunidad prefiere acceder a los videojuegos y jugarlos hoy en día". Así que, dado que yo soy una minoría y se me está despreciando como consumidor, mi interés por un futuro en el que no parezco contar es, evidentemente, mucho menor. Votaré con la cartera, como se dice en estos últimos días. Si las compañías han tenido que subir el precio de sus consolas (movimiento que vamos a volver a padecer en un futuro no muy lejano) porque las venden a pérdidas... ¿Para qué sacar una nueva consola al mercado a un precio absolutamente prohibitivo?
La rueda debe seguir girando y nosotros, como buen Sísifo, seguiremos haciendo rodar la piedra... O no. Y es que, con la ingente cantidad de títulos que se lanzan ahora mismo, ni después de toda una vida necesitaría saltar a una nueva generación de consolas. Yo no he perdido la ilusión por los videojuegos, porque nunca voy a poder jugar a todo lo que me gustaría.
Hay tanto que quiero probar... Para mi, la calidad que han alcanzado la gran mayoría de videojuegos actuales se encuentra en unos estándares elevadísimos, las formas de acceder a títulos a bajo precio (si la PS Store o Game Pass no revientan el sistema) son incontables. La oferta es bestial, tanto a nivel AAA como indie. No necesito nuevas consolas y no quiero dejarme lo que cuesta una Steam Machine, o más, en algo en lo que a día de hoy no creo.
Y es que ha habido algo que me ha tocado mucho las narices (sí, otra cosa más) de este No-E3. Hablo de las mentiras. Cuando Microsoft anunció el juego Senua, me llevé una tremenda alegría. Como fan de la saga, me emocioné por experimentar un nuevo juego.
Sin embargo, cuando conocimos que quizá Ninja Theory podía ser borrada de la faz de la Tierra a causa de la nueva oleada de despidos, me quedé con cara de tonto. Ese anuncio de Senua era humo, una simple tapadera confeccionada para los inversores, no para los jugadores. No les importamos en absoluto. Ni a unos, ni a otros.
Por primera vez en mi vida, no quiero ver qué es lo que prometerán con la "next gen". Por supuesto, que tu trabajo sea tu hobby conlleva una serie de contradicciones, pero como consumidor, ya te aseguro que el futuro del sector cada vez me tiene más asqueado. Están matando nuestra ilusión y sin ella, no hay videojuegos.