Qué espectáculo ver a la invasión vikinga, precioso ver a Haaland poniendo el ritmo con el tambor y remando el equipo en comunión con la grada. Haaland es Vickie el vikingo, con su celebración aparentemente inexpresiva cuando marca, parándose y mirando. Divertido. Risueño.
Hizo el ademán de quitarse la camiseta con el segundo gol con caño incluido pero se lo pensó. Frio, contenido, tan seguro y tan letal, tan niño pese a ser un gigantón. “Ruf, ruf, ruf” cantaban todos los noruegos, ese grito de batalla que evoca los cuentos nórdicos tradicionales sobre clanes, valor, batallas en alta mar y ese dios de los nórdicos, Odin, que se ha reencarnado en Haaland. Odegaard le dejó el tambor a su goleador, todo el protagonismo para el anti-héroe, un tipo normal que se ríe de su sombra, que te lo llevarías a casa de vacaciones, que es como un dibujo animado. Cantaba orgulloso Haaland y lloraba desconsolado Neymar, en su último Mundial.
Triste despedida para el mítico ‘10’ de Brasil, un futbolista con una calidad increíble que tomó pésimas decisiones en su carrera. Deja también Vinicus el Mundial. Se rindió Vini a la propuesta futbolística del entrenador que más ha creído en él pero le pasó por delante el sueño de Florentino Pérez y todo el madridismo, el vikingo Haaland. Nunca, nunca, nunca le ha ganado la canarinha a Noruega, que suma 5 partidos sin que toda una pentacampeona sea capaz de derrotar a un grupo de vikingos.
Es la primera vez que Brasil enlaza seis Mundiales sin ganar la Copa del Mundo, lejos queda la estrella conquistada en Corea y Japón, y como siempre, cae eliminada por una selección europea. Desde 2006 que Brasil cae eliminada por un europeo. Primero fue contra Francia, en el 2010 contra Holanda, cuatro años después en el Mundial de Brasil con la goleada con Alemania (7-1), en el 2018 caía con los Países Bajos, Croacia los hundía en el Mundial de Qatar y ahora Noruega. La Brasil de Ancelotti dejó escapar la oportunidad de adelantarse al errar un penalti Bruno Guimaraes, que fallaba el quinto penalti de un brasileño en los Mundiales, sin contar las tandas de penaltis, después de Zico, Waldemar, Patesko y Garrincha.
El último en fallar había sido Zico ¡en 1986!. Fue en la eliminatoria contra Francia. Desde entonces siempre había marcado Brasil sus penaltis. Aquel partido acabó finalmente 1-1 y perdió Brasil curiosamente en la tanda de penaltis y su chut si lo marcó Zico pero fallaron Sócrates y Julio César Silva.