Por HispanTV A lo largo de los años, además de subrayar la elevada posición que ocupa la libertad en el islam, el Líder mártir de Irán ha procurado explicar la relación existente entre la libertad, la dignidad humana, el desarrollo intelectual, la responsabilidad social y la independencia nacional. Desde la perspectiva del Líder mártir de la Revolución Islámica, la libertad no es un concepto importado ni meramente político, sino un derecho innato y divino arraigado en la propia naturaleza humana. Asimismo, la libertad de expresión constituye una de las manifestaciones más importantes de ese derecho, al proporcionar las condiciones necesarias para el desarrollo intelectual, el intercambio de ideas y el progreso de la sociedad. En el pensamiento del ayatolá Jamenei, la libertad y la libertad de expresión están inseparablemente vinculadas a la responsabilidad.
Desde esta óptica, la libertad no significa la ausencia absoluta de límites o normas, sino que debe estar al servicio del desarrollo del ser humano, del progreso de la sociedad y de la realización de la verdad. Por ello, al tiempo que defiende la libertad de pensamiento y de expresión, insiste también en la necesidad de impedir que estos conceptos sean utilizados para manipular a la opinión pública o perjudicar los intereses fundamentales de la sociedad. La libertad: un derecho innato y divino del ser humano Uno de los fundamentos más importantes de la libertad en el pensamiento del ayatolá Jameneí es la visión islámica sobre la condición del ser humano. Desde su perspectiva, el hombre es un ser dotado de voluntad y libre albedrío, y Dios ha depositado la libertad en su propia naturaleza.
Por esta razón, ningún individuo ni poder tiene derecho a privar a las personas de este don divino. En este sentido, afirma: “Dios Altísimo creó al ser humano libre; (...) Dios te ha creado libre. El ser humano busca la libertad; este es un anhelo innato, algo que nunca envejece” . Esta concepción muestra que, en la lógica islámica, la libertad es, antes que un derecho político o social, un derecho divino que emana de la dignidad intrínseca del ser humano.
En consecuencia, todo sistema social y político debe garantizar las condiciones necesarias para que las personas puedan disfrutar de este derecho. El monoteísmo: fundamento de la verdadera libertad En el pensamiento del ayatolá Jameneí, la auténtica libertad está estrechamente ligada a la cosmovisión monoteísta. Según su visión, el ser humano solo es verdaderamente libre cuando se libera de la servidumbre hacia todo aquello que no sea Dios y cuando el poder, la riqueza o las pasiones no gobiernan su existencia. Como señala: “En el Islam, el fundamento principal de la libertad humana es el monoteísmo. (...) El monoteísmo consiste en creer en Dios y rechazar al tirano; en adorar a Dios y no adorar a nadie más que a Él; (...) pues bien, eso es precisamente lo que significa la libertad” .
De acuerdo con esta visión, la libertad no se limita a la ausencia de restricciones externas, sino que implica también la emancipación respecto de toda forma de sometimiento ajena a Dios. Así, la libertad se convierte en uno de los elementos esenciales para el perfeccionamiento espiritual y humano. La libertad como condición para el crecimiento y el progreso de la sociedad El Líder mártir de la Revolución Islámica consideraba la libertad como uno de los requisitos fundamentales para el progreso de las sociedades. A su juicio, sin un espacio libre para pensar, debatir y expresar opiniones, una sociedad quedará privada de dinamismo y creatividad.
En este sentido, afirma: “Si en una sociedad no existen la libertad de pensamiento, la libertad de expresión, la libertad de ideas y la libertad de acción, el desarrollo de esa sociedad se detendrá ”. Asimismo, en otra declaración señala: “Sin libertad intelectual, el progreso intelectual no es posible” . Estas afirmaciones ponen de manifiesto que, desde la perspectiva del ayatolá Jamenei, la libertad no constituye únicamente una reivindicación política, sino uno de los factores más importantes para el desarrollo científico, cultural y social. Una sociedad en la que las ideas no puedan exponerse ni someterse a crítica será incapaz de avanzar adecuadamente por la senda del progreso.
Libertad e independencia nacional Otra dimensión importante de la libertad en el pensamiento del Líder de la Revolución es su relación con la independencia de los pueblos. Del mismo modo que los individuos deben ser libres, las naciones también deben tener la capacidad de decidir su propio destino sin injerencias extranjeras. En este sentido, afirma: “La forma más importante de libertad para las naciones es la libertad general del país, es decir, la independencia. (...) La independencia significa la libertad de una nación; cuando hablamos de independencia, hablamos de la libertad de una nación para actuar libremente. El sistema de dominación se opone a esta libertad; unas veces mediante el colonialismo, otras mediante el neocolonialismo y otras mediante los métodos actuales —que son métodos de guerra blanda—.
Están asfixiando a las naciones; y, por supuesto, allí donde lo consideran necesario, recurren incluso a la fuerza militar sin el menor reparo” . Desde esta perspectiva, la dependencia política, económica o cultural respecto a potencias extranjeras resulta incompatible con el concepto de libertad nacional, y la preservación de la independencia constituye una de las manifestaciones más importantes de la libertad colectiva. La libertad de expresión, una manifestación de la libertad de pensamiento En el pensamiento del ayatolá Jamenei, la libertad de expresión mantiene una relación inseparable con la libertad de pensamiento. Considera que, mientras el ser humano no disponga de la posibilidad de pensar libremente, la libertad de expresión no podrá alcanzar su verdadero significado.
Como ha señalado: “La libertad de expresión es una consecuencia de la libertad de pensamiento. Cuando existe libertad de pensamiento, de manera natural existe también libertad de expresión. Lo fundamental es la libertad de pensamiento, que las personas puedan pensar libremente. Sin un clima de libertad intelectual, no existe posibilidad de crecimiento” .
Sobre esta base, la libertad de expresión constituye uno de los instrumentos más importantes para el desarrollo intelectual de la sociedad y para el intercambio de ideas y opiniones. El derecho de la población y de la prensa a la libertad de expresión El ayatolá Jamenei ha subrayado reiteradamente el derecho de los ciudadanos y de los medios de comunicación a expresar sus puntos de vista. A su juicio, la prensa y los medios desempeñan un papel fundamental en la concienciación social y en la elevación del nivel intelectual de la sociedad, por lo que deben gozar de libertad de expresión. En este sentido, afirma: “Creo que la libertad de prensa y de expresión es un derecho indiscutible del pueblo y de los medios de comunicación.
No tengo la menor duda al respecto, y este es uno de los principios expresamente recogidos en la Constitución. Creo que, si una sociedad pierde una prensa libre y desarrollada, así como plumas libres e inteligentes, perderá también muchas otras cosas. La existencia de una prensa libre es uno de los signos del progreso de una nación y, en realidad, constituye también un factor de progreso; por una parte, el crecimiento y la libertad de una nación la hacen posible y, por otra, ella misma contribuye a incrementar ese crecimiento”. Esta visión demuestra que la libertad de expresión constituye, desde su perspectiva, uno de los derechos fundamentales de la ciudadanía dentro de una sociedad islámica y debe ser protegida en el marco de la ley y de la responsabilidad social.
Libertad de expresión y participación social El Líder de la Revolución considera la libertad de expresión como parte de un conjunto más amplio de libertades sociales que permiten la participación activa de los ciudadanos en la administración de los asuntos públicos. En este sentido, declara: “En el mundo islámico, fue la República Islámica la que enarboló la bandera de la libertad; en sus consignas resonaban la ‘independencia’ y la ‘libertad’. Por supuesto, muchos países afirman defender la libertad y la proclaman en sus discursos; sin embargo, las libertades civiles son gravemente vulneradas en numerosos ámbitos. Esto ocurre tanto en Europa como en los propios Estados Unidos.
En Estados Unidos la libertad existe únicamente hasta el punto en que no perjudica los intereses fundamentales de los grandes capitalistas, que son quienes dirigen el sistema desde la sombra. Allí donde surge la más mínima amenaza para esos intereses, la libertad es reprimida con dureza. Nosotros creemos en la libertad. Nuestra convicción respecto a la libertad y a la garantía de los derechos ciudadanos en los asuntos sociales tiene raíces profundas y un fundamento religioso”.
Según esta visión, la libertad de expresión no solo constituye un medio para manifestar opiniones individuales, sino también un factor decisivo para fortalecer la participación social y política de la ciudadanía. Los límites entre la libertad de expresión y la manipulación de la opinión pública Uno de los temas centrales en el pensamiento del ayatolá Jameneí es la distinción entre la libertad de expresión y el abuso de esta libertad. Considera que la libertad de expresión no debe convertirse en un instrumento para difundir falsedades, tergiversar la realidad o engañar a la población. En este sentido, afirma: “Sabemos perfectamente qué significa la libertad y valoramos profundamente su importancia.
Cuando hablamos de libertad nos referimos precisamente a la libertad de expresión y a la libertad de pensamiento. La cuestión no es la libertad de expresión; la expresión y el pensamiento son libres. Lo que está prohibido es la intoxicación ideológica, el extravío y la desviación de las personas” . Esta postura pone de relieve que, desde su punto de vista, la libertad de expresión debe ir acompañada de responsabilidad y respeto por la verdad, y no puede utilizarse para perjudicar a la sociedad o manipular la conciencia pública.
Crítica a los dobles raseros en materia de libertad de expresión En diversas ocasiones, el ayatolá Jameneí ha criticado lo que considera una aplicación selectiva de la libertad de expresión por parte de Occidente. A su juicio, algunos de quienes se presentan como defensores de este principio se apartan de él cuando entran en juego intereses políticos o ideológicos. En este contexto, afirma: “Nadie se atreve a hablar del Holocausto; ahora bien, el Holocausto no es una cuestión de fe religiosa. Pero cuando llega el turno de las caricaturas ofensivas contra las creencias sagradas del islam, entonces esos señores se convierten en defensores de la libertad y de la libertad de expresión.
Sin embargo, cuando se trata del Holocausto, no existe libertad de expresión”. A su entender, este tipo de ejemplos demuestra que la libertad de expresión es utilizada en algunas sociedades occidentales de forma selectiva e instrumental, sin ajustarse a criterios uniformes y universales. Conclusión La libertad y la libertad de expresión ocupan un lugar fundamental en el pensamiento del ayatolá Jamenei y se sustentan en principios islámicos, en la dignidad humana y en la cosmovisión monoteísta. Desde su perspectiva, la libertad es un don divino y una condición indispensable para el desarrollo y la realización del ser humano; una sociedad sin libertad de pensamiento y de expresión no puede avanzar por la senda del progreso.
La verdadera libertad adquiere sentido a la luz del monoteísmo, mientras que la independencia nacional constituye una de sus manifestaciones más importantes. En este marco, la libertad de expresión es un derecho fundamental de la ciudadanía y de los medios de comunicación, y debe garantizar la posibilidad de expresar ideas, formular críticas y promover el diálogo. Al mismo tiempo, dicha libertad debe ir acompañada de responsabilidad social, búsqueda de la verdad y respeto por los derechos ajenos, sin convertirse en un instrumento de manipulación o de destrucción social. Según esta concepción, una sociedad que goce de libertad intelectual, libertad de expresión e independencia estará en mejores condiciones para alcanzar el progreso, la justicia y la excelencia humana.