Hay películas que te marcan por el motivo equivocado. Yo llegué a Wolfen de crío convencido de que iba de hombres lobo, como tantas de la época y como todavía hoy (el género sigue vivo, que se lo digan a Werwulf), y terminé de ver aquel VHS abrazo al cojín del sofá con un miedo nuevo, más frío, que no se parecía a nada que hubiera visto hasta entonces. No había transformaciones a la luz de la luna ni colmillos de goma, monstruos deformes ni destripamientos generosos; había otra cosa, algo que te miraba desde los tejados de un Nueva York en ruinas y que no era del todo sobrenatural. Michael Wadleigh, que venía nada menos que de dirigir el Woodstock, firmó en 1981 uno de esos títulos que se cuelan en la cabeza de un niño y se quedan a vivir.
Y buena parte de por qué funciona tan bien está en un malentendido: lo que persigue a esa ciudad no son hombres lobo. No son hombres lobo, y esa es justo la idea que la hace grande Los wolfen de la película, adaptada de la novela de Whitley Strieber, no son licántropos ni criaturas de maldición: son lobos, pero una especie aparte, más inteligente y más antigua, que ha convivido oculta con el hombre durante milenios. El personaje que interpreta Edward James Olmos, un indígena que trabaja de montador en lo alto de los rascacielos, lo deja claro con una frase que se me quedó grabada: "no son lobos, son wolfen". Vale, sí, la frase no es un prodigio de la dialéctica ni un gran diálogo.
Pero me hizo pensar que en la peli no hay monstruo al que disparar con una bala de plata, hay un depredador muy real que estaba aquí antes que nosotros y que nos observa desde una posición superior en la cadena alimentaria. Lo sobrenatural al miedo para dejarlo en algo natural, y por eso hacerlo más inquietante, es lo que eleva la película por encima de sus compañeras de serie-B Eso no quiere decir que en su momento Warner Bros. no jugueterara con ideas raras, como hacer que los lobos tuvieran, en lugar de zarpas, manos humanas, pero que por todo lo demás fueran lobos de lo más corrientes anatómicamente hablando. Imagino que rechazaron la idea por temas presupuestarios y siguieron adelante usando perros y lobos normales en el rodaje. Ese giro, el de quitarle lo sobrenatural al miedo para dejarlo en algo natural, y por eso hacerlo más inquietante, es lo que eleva la película por encima de sus compañeras en la estantería de abajo del género en los videoclubs de la época.
Wolfen lo cuenta con recursos muy limitados, pero que todavía son un ejemplo de hacer mucho con poco. Wadleigh rueda buena parte de los ataques desde el punto de vista de la criatura, con una visión térmica videclipera típicamente ochentera y en la que años después se inspiraría Depredador. La banda sonora, por cierto, es de James Horner, que en aquella década le puso música a media galaxia cinematográfica: Krull (1983), Star Trek III(1984), Commando (1985), Cocoon (1985), Aliens (1986), Captain EO (1986), Nuestros Maravillosos Aliados (1987), Willow (1988)... Hay hasta un cameo de mi querido Tom Waits como dueño de un bar que tuvo que cortarse de las ediciones domésticas por líos de derechos, una de esas rarezas que la vuelven todavía más de culto.
Pero vuelvo al terror: ¿Sabes qué es lo que más miedo da de todo esto? Que la película nunca te enseña a un tipo disfrazado, a un monstruo, a lo que se te viene a la cabeza lo primero cuando piensas en "hombre lobo": te enseña a un animal de verdad, y deja que tu cabeza haga el resto. 30 años antes de que The Order presumiera de sus licántropos, Wadleigh ya lo había inventado Y aquí viene una lectura que es solo mía, que conste, no una influencia demostrada. En 2014, un videojuego al que le tengo un cariño especial, The Order: 1886, hacía bandera de que sus licántropos no eran hombres lobo tradicionales, sino algo distinto, una especie con su propia lógica dentro de aquel Londres victoriano y alternativo. Os podría hablar también de Dog Soldiers, pero por algún motivo cuando jugué al título de Ready at Dawn me acordé de esta peli (aunque os confieso que no recordaba que en España había decidido llamarla Lobos Humanos).
No podía evitar acordarme de la peli cuando las promos el juego insistían en lo originales que eran sus licántropos. Que sí, que no se parecen, y además a mí me parecían un poco lo de siempre en comparación con aquella peli viejuna de la que no era capaz de recordar el nombre… No sé si el que me gusten tan poco las películas de terror viene precisamente de haber visto cosas como esta demasiado pronto, pagando ahora las consecuencias psicológicas de un abono infantil al cine que no tocaba. No sé, se me quedó el susto dentro. Lo que sí sé es que Wolfen me apreció la mar de interesante, y que The Order: 1886 sigue siendo para mí uno de esos juegos que defiendo contra viento y marea, por mucho que lo odie media internet.
Por cierto, puedes ver Los Lobos Humanos en Filmin, por cierto. ¿Y tú qué opinas? ¿Conocías Wolfen / Los Lobos Humanos? ¿La recuerdas como una peli más de serie b o también te pareció una idea interesante? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans. En 3DJuegos | Cuando piensas en La Momia casi seguro que no esperas una película como este estreno que me ha dejado muy mal cuerpo En 3DJuegos | Zach Cregger es perfecto para devolver Resident Evil a los cines, y Weapons me lo ha demostrado En 3DJuegos | Hideo Kojima, Guillermo del Toro, Stephen King, bienvenidos al club de fans de Widow's Bay, os esperábamos