Adiós al dólar referencial en Bolivia: así funcionará ahora el nuevo tipo de cambio “flexible”

Adiós al dólar referencial en Bolivia: así funcionará ahora el nuevo tipo de cambio “flexible”

Bloomberg Línea — Bolivia puso fin a 15 años de un tipo de cambio fijo y adoptó un esquema “flexible” en medio de las presiones económicas que enfrentaba para sostener el antiguo modelo. La implementación de un régimen de tipo de cambio flexible marca el mayor cambio de la política cambiaria boliviana en casi 15 años, escribió en un reporte el analista financiero Fernando Romero. “Desde una perspectiva técnica, la flexibilización cambiaria constituye el primer paso hacia una eventual unificación cambiaria”, dijo Romero. Pero por sí sola “no resolverá la escasez de dólares ni la crisis cambiaria, ya que el problema estructural radica en la insuficiente generación de divisas, el elevado déficit fiscal y la disminución de las exportaciones”. En su opinión, para que el nuevo régimen sea sostenible, el Gobierno deberá complementar esta medida con una consolidación fiscal, políticas que incentiven la inversión y las exportaciones, y una estrategia para fortalecer las reservas internacionales y la credibilidad del Banco Central de Bolivia.

Dijo que si estas reformas se implementan de “manera consistente”, el nuevo sistema contribuirá a mejorar la estabilidad macroeconómica, reducir las distorsiones cambiarias y fortalecer el funcionamiento del mercado de divisas. De lo contrario, “el tipo de cambio continuará ajustándose conforme persistan los desequilibrios económicos fundamentales”. El nuevo régimen cambiario no implica una flotación libre en el sentido clásico. Es decir, el precio del dólar no se determinará en un mercado sin intervención ni reglas administrativas, sino bajo un esquema de tipo de cambio flexible administrado, en el que la cotización oficial se calculará diariamente con base en operaciones reales del sistema financiero.

Nuevo tipo de cambio oficial en Bolivia El nuevo Tipo de Cambio Oficial (TCO) se obtendrá a partir del promedio ponderado de las operaciones mediante las cuales los bancos compran dólares a sus clientes, explicó a Bloomberg Línea Jonathan Fortun, economista sénior del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés). Para ello, indica, el Banco Central de Bolivia (BCB) recopilará las transacciones reportadas por los bancos múltiples, bancos PyME y el banco público, calculará el promedio según el monto de cada operación y publicará ese valor como referencia oficial. Según el economista del IIF, “hay que tener cuidado con la palabra flotación. Esto no es una flotación limpia.

El TCO se calcula con operaciones bancarias de compra de dólares a clientes”. Es decir, mide el precio al que los bancos compran dólares dentro del sistema regulado, pero no necesariamente mide toda la demanda insatisfecha de dólares. “En una economía normal la diferencia puede ser pequeña. En una economía con escasez de dólares, esa diferencia es central”. El procedimiento será diario Las entidades financieras deberán reportar sus operaciones hasta las 17:00. y el BCB publicará el TCO a las 22:00.

Esa cotización será la vigente al día siguiente para las operaciones del sector público, las transacciones del Banco Central, los registros contables, las valoraciones y otras referencias oficiales. Controles administrativos Pese a la flexibilización del régimen, Fortun dice que el mercado continuará sujeto a controles administrativos. “Los bancos no pueden vender dólares por encima del TCO más Bs 0.10. Por eso no es una flotación completamente libre. El precio oficial se mueve, pero el margen de venta sigue regulado”, dijo Fortun.

Explicó que ese margen puede ordenar el mercado si hay dólares. Pero si no hay dólares suficientes, el margen no resuelve el problema. Ver más: Bolivia abandona el tipo de cambio fijo y adopta un esquema flexible “Lo puede desplazar hacia cupos, demoras, requisitos, acceso preferencial, comisiones indirectas o mercado paralelo. Entonces la pregunta no es solo cuánto marca el TCO, sino si la gente puede comprar dólares efectivamente a ese precio”, dijo.

Se formaliza una realidad En la práctica, la medida formaliza una realidad que ya se venía observando en la economía boliviana. Muchas importaciones, contratos, comisiones y precios internos habían dejado de utilizar el antiguo tipo de cambio oficial de Bs 6,96 por dólar y tomaban como referencia un valor cercano al tipo de cambio referencial, de entre Bs 9,70 y Bs 10. Retos para el nuevos esquema Fortun argumenta que el principal desafío será comprobar si personas y empresas pueden acceder efectivamente a dólares al nuevo tipo de cambio oficial más el margen permitido. “Si hay suficiente oferta de dólares, el régimen puede ordenar el mercado y reducir las distorsiones. Si no hay suficiente oferta, el problema puede reaparecer”, advirtió.

El Gobierno espera que un tipo de cambio más cercano al valor de mercado incentive a exportadores, ahorristas y receptores de remesas a canalizar nuevamente sus dólares a través del sistema financiero. A pesar de eso, según Fortun, esta medida debe leerse junto con la normalización de tarjetas, remesas, retiros de depósitos en dólares y exportaciones. Efecto en el sistema financiero En cuanto al sistema financiero, el economista del IIF dijo que el impacto sobre los créditos existentes debería ser limitado, ya que alrededor del 99% de la cartera está denominada en bolivianos, según el balance oficial. “Es cierto que casi toda la cartera bancaria está en bolivianos, por lo que las cuotas no suben automáticamente con el nuevo TCO. Eso evita una crisis clásica de deudores dolarizados.

Pero no significa que el crédito sea neutral”, analizó. Si suben alimentos, transporte, medicamentos, repuestos o insumos importados, la capacidad de pago puede deteriorarse aunque la deuda esté en bolivianos. “El canal de riesgo no es la indexación de la cuota, es el deterioro del ingreso real y del flujo de caja”. La situación es distinta para los contratos y deudas pactados expresamente en dólares. Si el contrato dice dólares y no tiene una cláusula específica de conversión, el nuevo tipo de cambio oficial pasa a ser la referencia relevante.

Al respecto, Fortun reseña que el gobierno ha sido claro en que no puede congelar contratos privados al viejo tipo de cambio sin afectar la seguridad jurídica. Una de las principales incógnitas macroeconómicas será el efecto sobre la inflación. El Ejecutivo sostiene que la existencia de un único tipo de cambio visible contribuirá a reducir la incertidumbre y algunos costos ocultos de la economía. Sin embargo, en el corto plazo el foco estará en la evolución de los precios de alimentos, transporte, medicamentos, alquileres, repuestos, matrículas y bienes que ya estaban parcialmente dolarizados.

El analista del IIF también señala que si los bancos quieren convencer a la gente de dejar sus bolivianos en el sistema, deberían poder ofrecer tasas atractivas. Pero si la inflación sigue alta y las tasas están administradas, los incentivos no necesariamente cierran. “Una persona puede decir, ahora me pagan mis dólares al TCO, saco los bolivianos y veo qué hago. Eso puede crear una segunda ronda de presión, no ya por falta de dólares, sino por salida de liquidez del sistema financiero”, remató. Ver más: Riesgo país en América Latina: toda la región mejoró en el primer semestre