Coches Eléctricos El director técnico de Audi, Rouven Mohr, reconoce que la idea de un automóvil que se adapte a todo el mundo "ya no encaja" En una parte del mundo quieren botones y en otra pantallas. Audi ha decidido que no puede lanzar un modelo que guste a todos a la vez. La marca alemana apuesta por pensar en local. Audi Fran Cabrera 06/07/2026 08:30 Actualizado a 06/07/2026 08:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora Durante décadas, los grandes fabricantes han buscado la rentabilidad mediante el desarrollo de plataformas y vehículos diseñados y preparados para cumplir con las normas y gustos de mercados tan dispares como Europa, Norteamérica y Asia, todos a la vez. Sin embargo, la electrificación y la digitalización del transporte han acentuado las diferencias, y las marcas se empiezan a replantear sus estructuras de desarrollo. Rouven Mohr, director técnico de Audi, ha sido muy claro al reconocer que el concepto tradicional de coche global carece de sentido hoy en día.
Las diferentes expectativas de los usuarios en distintas zonas del planeta hace que intentar complacer a todos con un solo producto sea una pérdida de atractivo frente a los competidores locales. “Se necesita pensar en local para un mercado local”, ha comentado. Los gustos de los usuarios por zonas son cada vez más opuestos. La gran brecha en los gustos globales El principal motivo que impulsa este cambio de visión radica en cómo se entiende la interacción con el vehículo en cada rincón del mundo. Por ejemplo, en el mercado chino el perfil del comprador se inclina hacia un ecosistema digital masivo.
El automóvil se concibe casi como un smartphone con ruedas, donde se priorizan las grandes pantallas , la conectividad avanzada y los asistentes de conducción autónoma de última generación. Por el contrario, en Europa se valora la presencia de controles físicos, botones y elementos táctiles que permitan gestionar las funciones principales del vehículo sin tener que apartar la vista de la calzada. Aunque Audi ha ido introduciendo paneles digitales curvados en sus lanzamientos occidentales, la resistencia a estos elementos sigue presente. Tratar de fusionar ambas filosofías en un solo modelo provoca un resultado que no acaba de satisfacer a ninguna de las partes.
El conductor asiático quiere pantallas. Audi apuesta por ser menos global Para afrontar esta realidad, la marca de Ingolstadt ha adoptado una filosofía denominada “pilar local para local”. El ejemplo más evidente es lanzar una marca Audi para el mercado asiático en colaboración con SAIC , con quien lleva algunos años trabajando en tecnologías de coches eléctricos. Esta división prescinde del histórico logotipo de los cuatro aros y se centra en diseñar y fabricar vehículos adaptados desde su concepción a las demandas del público de ese país.
Esta autonomía regional no solo permite afinar el tiro con el equipamiento y el diseño del vehículo, sino que solventa uno de los grandes desafíos de la automoción occidental: la velocidad de desarrollo. Al establecer las llamadas casas de proyecto con acceso directo al consejo de administración, se eliminan las trabas burocráticas y los largos procesos de homologación del mercado global. Esto permite concebir y lanzar nuevos modelos a un ritmo mucho más ágil, equiparándose a la velocidad de ejecución de las marcas emergentes. El público europeo prefiere controles más analógicos.
El impacto de los ciclos de desarrollo rápidos en los futuros modelos La renuncia al coche global y la adopción de procesos de diseño locales no solo benefician a las filiales regionales, sino que liberan recursos y agilizan los proyectos en la matriz europea. Al no tener que adaptar cada plataforma a las normativas de todos los continentes, los ingenieros pueden centrarse en crear productos específicos con mayor rapidez. Este dinamismo técnico ya ha facilitado la materialización de proyectos de nicho y el desarrollo de sistemas de propulsión híbridos de altas prestaciones. La aplicación de estos ciclos de desarrollo ultrarrápidos abre las puertas a una renovación más ágil de la gama en Europa, permitiendo responder con solvencia a la transición hacia el vehículo eléctrico y las normativas de emisiones cambiantes.
De este modo, la tecnología de propulsión eléctrica y las arquitecturas de baterías de última generación podrán implementarse mejor según el contexto de cada mercado, consolidando un catálogo de productos que, lejos de ser genérico, busca la máxima relevancia para el conductor. Temas Audi Coches Eléctricos