El DNI electrónico es digital, pero una parte clave de su funcionamiento sigue dependiendo de un sobre de papel con un PIN. El BOE acaba de publicar el contrato firmado por el Ministerio del Interior para adquirir un mínimo de 7,7 millones de sobres destinados a incluir las claves personales de acceso. Estas son necesarias para usar los certificados del DNI electrónico. Qué dice exactamente el BOE El anuncio aparece en la sección V.
Anuncios — A. Contratación del Sector Público, dentro del Ministerio del Interior. El anuncio corresponde a la División Económica y Técnica del Cuerpo Nacional de Policía e indica claramente que es para la “adquisición de un mínimo de siete millones setecientos mil sobres” para incluir las claves personales de acceso. El expediente es Z26SU005/X10.
Como sabemos, se trata de los sobres asociados a las claves del DNIe, que se entregan de forma separada protegiendo el PIN que el ciudadano necesita para activar o utilizar los certificados electrónicos incluidos en su documento oficial. El contrato adjudicado La adjudicación se realizó el 13 de mayo de 2026 y el anuncio se envió el 1 de julio de 2026. El contrato se ha adjudicado a Formularios del Centro, S.A., empresa identificada como pyme en el propio anuncio del BOE. En total, 9 pymes participaron en el proceso.
El BOE confirma que el valor de la oferta seleccionada fue de 9,30 euros, frente a una oferta de mayor coste de 11,50 euros y una oferta de menor coste también de 9,30 euros. El problema es que el anuncio no deja claro si esos 9,30 euros corresponden a precio unitario, paquete, millar u otra unidad económica de la licitación. La parte curiosa: digitalización con sobres de papel La parte curiosa de este contrato público es la contradicción aparente entre el documento digital y la necesidad de sobres de papel. El DNI electrónico representa la identificación digital, certificados, firma electrónica y trámites online, pero su despliegue sigue necesitando millones de sobres físicos con las claves de acceso.
De hecho, no es el único sistema de identidad digital que combina elementos online y offline para garantizar seguridad, trazabilidad y entrega controlada. Ocurre, por ejemplo, con tarjetas bancarias que llegan por correo y el PIN se entrega por separado; con tarjetas SIM o eSIM que necesitan códigos de activación o con certificados digitales que exigen verificación presencial o por videollamada antes de emitirse.