Coches Eléctricos El robo absurdo que afecta a varios Volkswagen: una pieza carísima que deja de servir al arrancarla Hay ladrones que están arrancando el emblema delantero de algunos Volkswagen para llevarse el radar de asistencia a la conducción. En algunos modelos de Volkswagen, el radar delantero de asistencia se encuentra oculto detrás del emblema de la parrilla. Rubén Leal 06/07/2026 11:30 Actualizado a 06/07/2026 11:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora Parece un simple robo de insignias, pero el problema es mucho más caro. En varios Volkswagen, el emblema delantero esconde el radar de sistemas como el control de crucero adaptativo o el Front Assist. Sustituirlo puede costar miles de euros, aunque la pieza robada no sirva de mucho fuera del coche original. El emblema que esconde una pieza mucho más cara El robo de insignias en coches no es nuevo, pero en algunos Volkswagen modernos el problema ha adquirido otra dimensión.
Lo que los ladrones arrancan no es solo el logotipo delantero de la marca, sino también el radar oculto tras el emblema, una pieza clave para varios sistemas de asistencia a la conducción. El radar va situado bajo el emblema delantero en algunos modelos. Este sensor permite funciones como el control de crucero adaptativo, el limitador de velocidad o el sistema Front Assist. Cuando desaparece, el coche puede seguir circulando, pero pierde parte de sus ayudas electrónicas y el cuadro de instrumentos muestra avisos de fallo.
El problema se ha detectado especialmente en Reino Unido, con numerosos casos en Londres y modelos como el Volkswagen Golf o el Passat entre los afectados. Una reparación que puede superar los 2.000 euros El golpe para el propietario no se limita al susto de encontrar el frontal del coche destrozado. La reparación puede alcanzar cifras muy elevadas porque no basta con colocar una nueva insignia. La reparación es cara.
Hay que sustituir el radar, instalar el emblema correspondiente, codificar la pieza y calibrar correctamente el sistema para que vuelva a funcionar. En uno de los casos publicados en Reino Unido, la factura inicial se acercaba a las 2.000 libras. Volkswagen Reino Unido ha ofrecido en algunos casos paquetes de apoyo para reducir el coste, aunque la ayuda depende de cada situación, del historial del vehículo y de las condiciones aplicadas por la marca. La paradoja: la pieza robada no funciona sin codificación Lo más llamativo es que el radar no puede reutilizarse fácilmente en otro coche.
Según las informaciones publicadas en Reino Unido, estas unidades deben estar codificadas electrónicamente para un vehículo concreto y calibradas de forma precisa por Volkswagen o por un especialista. Eso significa que, una vez arrancadas, no son piezas que puedan montarse sin más en otro modelo y funcionar correctamente. En algunos casos, incluso pueden quedar bloqueadas si el robo se comunica al fabricante. La paradoja es evidente: los ladrones se llevan un componente caro, pero de utilidad limitada fuera del coche para el que fue configurado.
Un fallo pequeño que anula varias ayudas Para el conductor, las consecuencias son inmediatas. Al desaparecer el radar, dejan de funcionar sistemas pensados para mejorar la seguridad y la comodidad, como el control de crucero adaptativo o la asistencia frontal. También puede aparecer el mensaje “Front Assist no disponible”, una alerta que indica que el sistema no puede operar correctamente. Aunque el vehículo pueda seguir circulando, el propietario pierde funciones que formaban parte del equipamiento del coche y que, en muchos casos, fueron un argumento de compra.
Además, el daño exterior hace visible el robo y puede dejar el frontal expuesto hasta que se repare. No afecta solo a Volkswagen Aunque Volkswagen está en el centro de los últimos casos, el problema no es exclusivo de la marca alemana. Otros fabricantes también colocan sensores de radar detrás de emblemas, paragolpes o zonas frontales relativamente accesibles. En Reino Unido y Estados Unidos se han documentado robos similares en vehículos de otras marcas, lo que apunta a un nuevo tipo de delincuencia vinculada a los componentes electrónicos de los coches modernos.
A medida que los sistemas ADAS se generalizan, sensores, cámaras y radares se convierten en piezas cada vez más valiosas y vulnerables. La seguridad también depende de proteger la tecnología El caso muestra una consecuencia inesperada de la digitalización del automóvil. Los coches actuales son más seguros y más inteligentes, pero también incorporan componentes caros en zonas expuestas. Para los propietarios, la recomendación más práctica es denunciar el robo, comunicarlo al fabricante o al concesionario y consultar si existe algún programa de ayuda.
En zonas donde se repiten estos casos, algunos conductores están recurriendo incluso a protectores físicos para dificultar el acceso al radar. La pieza robada puede no servir de mucho fuera del coche original, pero el daño para el dueño sí es muy real: una factura alta, ayudas de conducción inutilizadas y una nueva preocupación en coches cada vez más tecnológicos. Temas Volkswagen Coches Eléctricos