Coches Eléctricos Mientras que Europa impone aranceles sin éxito, este país directamente ha prohibido la venta de coches chinos China es una amenaza real para el resto del mundo. El gigante se ha despertado y muchas regiones del mundo intentan frenar la avalancha de coches procedentes del país asiático. Tráfico Malasia Javier Gómara 06/07/2026 13:30 Actualizado a 06/07/2026 13:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora De norte a sur y de este a oeste. Todo el mundo se siente amenazado por el despertar automovilístico de China. Desde la irrupción de las marcas chinas el mercado se ha puesto patas arriba. Las marcas tradicionales sufren frente al avance de las chinas, mientras que los gobiernos locales y continentales buscan fórmulas para intentar frenar el cambio.
Europa ha levantado muros arancelarios con poco éxito . En Estados Unidos, Donald Trump , no quieren ni oír hablar de China , en otros países, directamente, han modificado las reglas del juego para frenar la oleada. Tras un periodo en el que las marcas chinas dominaban con solvencia las matriculaciones gracias a sus competitivos costes de fabricación, el Ministerio de Inversión, Comercio e Industria de Malasia ha modificado de raíz su normativa. Con esta decisión las autoridades buscan blindar el ecosistema interno y obligar a una transformación profunda de las cadenas de suministro internacionales.
Todo apunta a que el Gobierno busca forzar una negociación para que las marcas produzcan de forma local. Los estrictos requisitos de potencia y valor de aduana Hasta ahora, Malasia había recibido gran parte del exceso de producción de China. Hasta ahora, los fabricantes asiáticos habían encontrado en Malasia un destino ideal para dar salida a su masiva capacidad de ensamblaje. Sin embargo, la introducción de normativas técnicas imprevistas ha generado una barrera difícil de franquear.
Los departamentos comerciales y legales tendrán que replantear por completo sus planes de exportación. La nueva política malaya establece dos filtros simultáneos y obligatorios para cualquier vehículo eléctrico que llegue completamente ensamblado desde el extranjero. Por un lado, se fija un valor en aduana que incluye coste, seguro y flete que bajo ninguna circunstancia puede ser inferior a los 200.000 ringgits, una cifra que equivale aproximadamente a 29.400 euros. Al sumar los márgenes de los concesionarios y los impuestos locales, el precio de venta final al público se eleva a niveles notablemente superiores a los hasta ahora vigentes.
El segundo obstáculo, puramente técnico, se centra en las especificaciones del motor. El gobierno exige ahora que la potencia neta del motor eléctrico sea igual o superior a los 180 kW, lo que equivale en términos de rendimiento mecánico a unos 241 caballos de potencia. Esta combinación de precio mínimo elevado y alta potencia busca excluir de forma directa a los utilitarios ligeros de las listas de importación oficiales. Modelos superventas que se quedan fuera del mercado BYD es la marca más damnificada con esta nueva normativa.
El impacto sobre las marcas que lideraban las ventas es inmediato y severo, afectando a firmas que controlaban cerca del 60% del mercado de nuevas energías en el país. El catálogo mecánico actual de gigantes como BYD se ha quedado prácticamente obsoleto bajo el nuevo marco legal. Sus siete modelos disponibles en la región se sitúan por debajo del precio mínimo requerido en sus versiones de acceso, sufriendo una descalificación técnica fulminante. Vehículos de gran volumen comercial como el BYD Dolphin o las variantes básicas del Atto 3 no cumplen con el estándar exigido de 180 kW de potencia.
Esta misma situación de bloqueo mecánico afecta a otros automóviles de reciente desarrollo, como el Zeekr 7X y el Chery Omoda E5, cuyas motorizaciones y costes de aduana actuales les impiden obtener los permisos necesarios para cruzar las fronteras aduaneras. Las severas condiciones para las nuevas plantas de montaje Si los chinos quieren fabricar coches en Malasia tendrán que cumplir con muchos requisitos. Ante el cierre de las fronteras para los vehículos listos para la venta, la alternativa natural parecería ser el ensamblaje local de los componentes. No obstante, las autoridades han diseñado un marco igual de estricto para los nuevos proyectos industriales aprobados.
Las fábricas que decidan instalarse en el país deben cumplir con las siguientes directrices operativas: Establecer un precio mínimo de salida de fábrica de 100.000 ringgits, unos 14.700 euros. Destinar obligatoriamente el 80% de la producción de la planta a la exportación internacional. Limitar las ventas en el mercado doméstico local a un máximo del 20% del volumen total. Realizar por completo los procesos de soldadura, pintura y ensamblaje final en suelo nacional.
Malasia no es el único país asiático en imponer duras condiciones a China Lejos de ser un caso aislado, el de Malasia se suma a la cada vez más larga lista de países que buscan fórmulas políticas, económicas o legales para frenar la avalancha china. Los vecinos del norte, Corea del Sur, también acaban de activar un plan que reduce la incidencia de las marcas chinas. El Gobierno ha retirado a BYD de su programa de ayudas a la compra de vehículos eléctricos. Los de Shenzhen han quedado excluidos del paquete de subvenciones, lo que supone una pérdida de unos 1.400 dólares por cada vehículo.
El efecto se ha hecho notar rápidamente. Las matriculaciones de BYD han caído un 50% tras la finalización de las ayudas. Temas Coches Eléctricos