Favor con favor se paga, decía el clásico. Si ayer en Montjuïc era Tadej Pogacar (27 años) el que se dejaba hasta la última gota de sudor para que su compañero en el UAE Team Emirates Isaac del Toro lograra la victoria en Montjuïc (Barcelona) hoy se han intercambiado los papeles en los metros de la verdad de la tercera etapa del Tour de Francia, en el Pla de l’Ermita de la estación de esquí de Les Angles. Desatado, sin oposición, demostrando que nadie puede con su fuerza, calidad y explosividad, el esloveno Tadej Pogacar ha logrado una sensacional victoria en el tercer asalto de la 113ª edición del Tour de Fracia, la 122 de su carrera, que además le sirve para vestirse ya con el maillot amarillo de líder y pasar a dominar las riendas de la diligencia de la Grande Boucle, después de una etapa dura, muy dura, por el fuerte ritmo al que se ha rodado y por el calor reinante, con 37ºC en la zona de llegada y una sensación de agobio producto de las altas temperaturas que los ciclistas han pasado como han podido. El pelotón partía de Granollers y antes de llegar a Les Angles tenía que superar cuatro puertos, con el de más entidad, Collada de Toses (1ª, 9,3 km al 6,5%) en el kilómetro 127 del día.
Un escenario propicio para que se rompiera la carrera y la etapa saltara por los aires, como así ha sido. De inicio se formaba una fuga de 18 corredores, en la que estaban los españoles García Pierna, Aranburu o Balderstone, y de la que sólo iban a quedar los dos más fuertes: los franceses Bardin y Prodhomme. El primero de ellos llegó a ser el líder del Tour a 90 kilómetros de meta, un sueño que se iba a desvanecer a medida que avanzaba la etapa. UAE controló como quiso al pelotón y la distancia de los escapados.
El equipo de los Emiratos Árabes no escondía sus cartas y monopolizaba el grupo de los elegidos, de los pocos ciclistas capaces de rodar tan rápido. A 12 kilómetros de meta Bardin, el más persistente, fue neutralizado por el pelotón. UAE iba como un tiro. Trabajando todos a bloque, ante la mirada de un Visma que trató de frenar este ímpetu, pero nadie puede hacer nada cuando el mejor equipo del mundo pasa a la acción.
Ya en Les Angles, con menos público del habitual a causa de las restricciones por los incendios, Del Toro se pudo en cabeza para llevar a Pogacar a lo más alto. Visma trató de cortar este ímpetu, pero fue una misión imposible. Ni Tom Cruise en su mejor forma hubiera frenado a UAE. El mexicano fue tensando la cuerda del arco, hasta que a 200 metros de meta, en una subida de seis metros de ancho, 1,7 kilómetros de longitud al 6,5%, lanzó a la flecha de Pogacar que entró en meta a toda velocidad.
Vingegaard trató como en Montjuïc de pegarse a su rueda, pero no pudo. Miró atrás el danés y no le quedó más remedio que rendirse a la superioridad de Pogacar, el cuatro veces ganador de la carrera, que ya lidera este año la prueba.