Buenos Aires — La comercialización de la cosecha de soja en Argentina atraviesa uno de los ritmos más lentos en menos diez años. Mientras los productores mantienen una parte importante de la mercadería sin vender o sin fijar precio, se retrasa el ingreso de divisas, lo cual puede sumar presión sobre el mercado cambiario, en un contexto en el que el dólar muestra tendencia alcista. Según un informe de 1816, los productores habían vendido apenas el 41% de la cosecha 2025/26 hacia la cuarta semana de junio, el menor porcentaje para esta altura del año en la última década. Los productores esperan un mejor tipo de cambio o mejores precios Un análisis de Max Capital indicó que, de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, al 24 de junio las ventas totales de soja alcanzaban 20,4 millones de toneladas, de las cuales 12,6 millones ya tenían precio fijado y 7,8 millones permanecían pendientes de fijación.
Si se toma la estimación de producción de 51,5 millones de toneladas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las ventas representan apenas el 39,6% de la cosecha esperada, muy por debajo del promedio de 47,5% registrado para esta época en los últimos seis años, evaluó. La diferencia se explica principalmente por la baja proporción de operaciones con precio cerrado. Mientras históricamente el 30,7% de la producción ya tenía valor definido para esta fecha, este año ese porcentaje cae al 24,5%. “Esto sugiere que las ventas de los productores continúan relativamente demoradas, lo que probablemente explique parte de la dinámica cambiaria observada en las últimas semanas”, estimaron desde Max Capital. El informe subrayó que, si bien espera que las divisas finalmente ingresen debido al volumen de la cosecha, “los productores no parecen tener apuro por vender”.
En ese sentido, consideró que podrían optar guardar por “un tipo de cambio más favorable o mayores precios internacionales antes de fijar precios”. El nivel de soja con precio cerrado, en mínimos históricos La Bolsa de Comercio de Rosario detectó un fenómeno aún más llamativo: apenas el 21% de la cosecha tiene precio firme, el porcentaje más bajo desde que existen registros comparables, iniciados en la campaña 1994/95. Según la entidad, las compras acumuladas por parte de la industria y la exportación ascienden a 18,1 millones de toneladas, pero sólo 10,4 millones cuentan con precio definitivo, mientras que 7,6 millones siguen pendientes de fijación. “La proporción de la cosecha de soja con cobertura de precio en la actual campaña 2025/26 está en niveles mínimos desde, al menos, el ciclo 1994/95”, destacó la Bolsa rosarina. Por qué los productores no venden Detrás de la cautela aparecen varios factores.
Aunque la soja vale actualmente un 18% más en dólares que hace un año, la mejora se reduce al 8,5% en términos reales al descontar la inflación, mientras que los valores siguen ubicándose por debajo del promedio histórico. A esto se suma que muchos productores ya cubrieron sus necesidades financieras mediante la comercialización de otros cultivos como maíz, trigo, cebada o girasol, lo que reduce la urgencia de desprenderse de la soja. En diálogo con Bloomberg Línea, Marianela De Emilio, analista y extensionista de mercados y gestión de agro empresas, explicó que “el productor agrícola argentino prefiere ‘sacarse de encima’ el trigo y el maíz y guardar soja, como resguardo de valor”. “Esto es lo que ocurre normalmente”, afirmó. “Este año, en particular, se dieron algunas cuestiones que hicieron que las proporciones comercializadas se polarizaran sobre trigo y maíz y por el contrario, se dejara de lado más que lo normal la comercialización de soja”, puntualizó. Así, se refirió a la cosecha récord de trigo 25/26, “que trajo fuertes bajas de precio y con eso muchas compras del mundo, por ser el trigo más barato, y muchas ventas de los productores que necesitaban financiarse para la gruesa y ‘sacarse de encima’ el trigo”.
De Emilio también se refirió a las “fuertes exportaciones de maíz y una cosecha también récord”, al remarcar que “aún se está cosechando el maíz”, dado que “lleva 53% de la superficie y casi 36 millones de toneladas, de las que 23 millones ya fue vendida con precio, y todavía falta levantar 28 millones según las proyecciones de 64 millones en total”. “Evidentemente, con este ritmo de liquidaciones de maíz, se entiende que se aceleró la venta de maíz y se desaceleró la de soja”, opinó. A su vez, destacó la “expectativa de baja de retenciones”, al subrayar: “Algo muy importante es la expectativa de baja de retenciones, que recién hace pocos días fue anunciada formalmente por el Gobierno”. “Los productores esperaban alguna ventana de oportunidad como la del año pasado, cuando se anunció una quita temporal de retenciones, que hizo subir el precio de un día para el otro. Esto estaba en el imaginario colectivo y aumento la especulación que afirmaba la idea de retener soja”, manifestó. Por otro lado, hizo referencia al tipo de cambio: “Hasta el mes pasado, el ritmo devaluatorio estaba muy desacelerado, y se especulaba con un salto devaluatorio que hiciera ´rendir´ más las liquidaciones de soja". “Esto aplica para todos los granos, pero el ojo de la oportunidad de precio esta puesto sobre soja, que es donde el productor espera hacer la diferencia”, argumentó.
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