"Ya sabemos que en España hacemos grandes videojuegos". La industria manda un recadito al Gobierno y exige el apoyo que merece

"Ya sabemos que en España hacemos grandes videojuegos". La industria manda un recadito al Gobierno y exige el apoyo que merece

Como cada año, una nueva edición del Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos nos ha permitido conocer en qué estado se encuentra la industria española. Son tiempos difíciles; solo hay que recordar la noticia que gira en torno a los juegos físicos en los últimos días y los cambios drásticos que se están produciendo. Pero más allá del consumidor, hay todo un tejido empresarial dentro de nuestras fronteras que, como hemos visto, tiene mucho potencial, pero también mucho trabajo por delante. España se mantiene a flote, de momento La anterior edición del Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos nos hablaba de un contexto de crisis que en España estaba siendo menos fuerte que en otras zonas del mundo, aunque las previsiones no habían alcanzado las expectativas que se esperaban.

Era momento de ser cauto y, ahora que ya tenemos los datos de la duodécima edición, sabemos que no íbamos mal encaminados. Los modelos de distribución han cambiado, la IA ha llegado para quedarse y la financiación debe aplicarse, ahora más que nunca, en los apartados adecuados. "Ya sabemos que en España hacemos grandes videojuegos, ahora hay que impulsarlos y crear modelos de negocio sostenibles", señalaba Pablo Conde Díez del Corral, director general de desarrollo de negocio internacional en ICEX. En cuanto al estado de la industria española como tal, es momento de aterrizar los números. El sector está en crecimiento, aunque, una vez más, las expectativas han sido más altas que los resultados.

En 2025, la industria nacional ha generado 1.400 millones de facturación (la mitad proviene del mercado internacional), siguiendo en la línea de las cifras de la edición anterior. Podemos establecer que se ha mantenido estable en un momento de crisis. "Las sensaciones hay que contrastarlas con los números de verdad. Hay una disonancia entre ambas", apuntaba Mauricio García, fundador de The Game Kitchen y presidente de DEV (Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento), el cual no ha negado que existe una atmósfera de pesimismo entre los estudios. La nota de alegría de la jornada la generan los cuatro estudios que en la GDC de San Francisco han conseguido llevarse 4 de los 8 premios.

La gran demanda de la industria del videojuego "A flote" es una expresión acertada. De 2024 a 2025 ha habido un crecimiento de tan solo 5 estudios desde la edición anterior, de 815 a 820, aunque hay que tener en cuenta también los cierres de estudios que han sucedido. "Los estudios se consolidan, pero cada vez se crean menos". Cataluña, Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana acumulan ellas solas el 80% de las empresas. "Ha habido un crecimiento del 2,7% en la facturación y un 2,4% del empleo. Son datos positivos, pero contrastan con el de hace unas décadas.

El sector muestra resiliencia, pero el crecimiento se está frenando. Por eso es importante presentar medidas para superar este momento", explicaba Emanuele Carisi, Secretario Técnico de DEV. A su vez, la industria española está completamente polarizada. Un 1% de empresas es capaz de generar más del 50% de los ingresos anuales.

En cuanto a esas medidas, se señalan algunas importantes como una posible reducción fiscal a la reducción de videojuegos, subvenciones, ayudas para la creación y consolidación de publishers, ayudas para la internacionalización de eventos españoles del sector. "Las personas profesionales que dirigen los estudios están convencidos de que las ayudas fiscales serían un punto de inflexión para que la industria se consolidara", explicaba Antonio Fernández, Secretario General de DEV, para hacer un llamamiento a los políticos de manera clara y firme. "Nos veíamos ayudados por los fondos europeos, pero ahora ya no va a ser posible. No podemos estar más tiempo sin la deducción fiscal", dejaba claro el secretario. La falta de apoyo se traduce en una falta de implicación de organismo estatales, a los cuales se les ha instado a colaborar desde el ámbito educativo, financiero y fiscal. Hasta entonces, la industria sobrevive, pero no avanza.