Bloomberg Línea — Abelardo De la Espriella está a un mes de asumir la Presidencia de Colombia y, aunque su bancada propia en el Congreso no es muy grande, su relación con el Legislativo podría no ser tan compleja como la que enfrentó su homólogo argentino, Javier Milei. Su mayor obstáculo será la oposición del saliente presidente, Gustavo Petro. Para la analista política María Margarita Zuleta, el escenario político e institucional que encontrará De la Espriella es distinto al que enfrentó Milei al llegar a la Casa Rosada. Aunque reconoce que pueden encontrarse algunas similitudes entre ambos procesos, considera que el mandatario colombiano electo contará con una base de apoyo en el Congreso más amplia que la que tuvo el presidente argentino al inicio de su mandato. “Siempre se pueden encontrar similitudes, obviamente, pero aquí se declara una bancada tan fuerte como la del Centro Democrático como bancada de gobierno”, explicó.
Y podría tener razón: A diferencia de Javier Milei, quien llegó a la Presidencia de Argentina en diciembre de 2023 con una bancada propia de apenas 38 diputados de 257 y 7 senadores de 72 —equivalentes al 14,8% de la Cámara de Diputados y al 9,7% del Senado—, Abelardo de la Espriella iniciará su mandato con una base legislativa considerablemente más amplia. Contará desde el comienzo con el respaldo de partidos que ya se han declarado de gobierno, como el Centro Democrático, Cambio Radical, Salvación Nacional y Creemos, que en conjunto suman 71 congresistas: 28 senadores y 43 representantes a la Cámara, una base que incluso podría ampliarse con el apoyo de los partidos Conservador, Liberal y de La U. A juicio de Zuleta, esa configuración política hace que el Congreso esté lejos de representar un escenario de aislamiento para el nuevo mandatario. “Creo que el Congreso va a estar dividido, pero no estamos hablando de un presidente que no tenga Congreso”, dijo Zuleta. “Creo que sí cuenta con algunos partidos de gobierno”. Sin embargo, Zuleta advierte que esos respaldos no significan que el Ejecutivo vaya a tener garantizada la aprobación de sus iniciativas.
Según explicó, el nuevo Gobierno no contará con mayorías propias y tendrá que recurrir a la negociación política para sacar adelante su agenda legislativa. “Tiene un margen muy pequeño, naturalmente”, señaló la analista. “No tiene mayorías en el Congreso; puede que tenga algunos partidos aliados, pero no una mayoría. Por eso tendrá que hacer acuerdos políticos”. Para Zuleta, esos acuerdos necesariamente implicarán concesiones entre las distintas fuerzas políticas. “Y para hacer acuerdos políticos, generalmente hay que buscar puntos en común para lograr consensos, y eso implica que cada parte ceda un poco”, agregó. Más allá de la relación con el Congreso, Zuleta considera que el principal desafío político de De la Espriella será enfrentar a Gustavo Petro como expresidente y líder de la oposición. “Yo lo he dicho desde el comienzo: no importaba quién fuera el presidente, lidiar con Gustavo Petro como expresidente iba a ser difícil”, , aseguró. “Lo habría sido para cualquiera de los dos candidatos y, sin lugar a duda, va a ser un reto importante”.
No obstante, considera que el contexto político y social es diferente al que permitió las grandes movilizaciones del 2020 y 2021 y que la capacidad de convocatoria cambia cuando un movimiento deja de estar en el Gobierno. Sobre el desconocimiento de Petro sobre los resultados electorales, dice que “esos son más bien ruidos, espuma. No estamos en la situación de 2021, en el sentido de que ya no venimos de una pandemia; el contexto es distinto. Los jóvenes también están en una situación diferente y tienen otra mirada”, dijo.
Además, añadió que “convocar a la gente a las calles sin ser gobierno es mucho más difícil que hacerlo desde el gobierno, con el poder de convocatoria que este tiene. Es posible que lo intenten, pero no creo que sea tan fácil como lo fue hasta ahora para ellos”. Una visión similar tiene Fernando Cepeda Ulloa, exministro de comercio y analista político, quien considera que el punto de partida de la comparación entre De la Espriella y Milei es equivocado por las diferencias estructurales entre los sistemas políticos de Colombia y Argentina. “No veo muchas similitudes entre Argentina y Colombia, por varias razones”, dijo Cepeda Ulloa. “El Congreso argentino funciona en estrecha alianza con los gobernadores, quienes tienen una influencia determinante. Ese es un factor que marca una gran diferencia.
Además, la política argentina y la colombiana nunca se han parecido”. En materia de gobernabilidad, Cepeda sostiene que un presidente colombiano dispone de suficientes herramientas institucionales para ejercer el poder, incluso sin depender de la aprobación permanente de nuevas leyes. “En Colombia existen suficientes leyes, normas constitucionales y jurisprudencia que le permiten a un presidente gobernar con bastante eficacia. Por eso, la idea de que no se puede gobernar si no se aprueban nuevas leyes es un concepto que no comparto”, explicó. Desde su perspectiva, uno de los mayores aportes de una nueva administración podría ser revisar el marco normativo vigente y eliminar regulaciones que ya no cumplen una función útil. “Sería mucho más útil para la modernización del Estado derogar algunas normas que hoy resultan superfluas, contradictorias o que, sencillamente, no contribuyen a una buena administración pública”, sostuvo.
Consultado sobre las declaraciones de Gustavo Petro alrededor de los resultados electorales, Cepeda aseguró que le resulta difícil comprender ese tipo de pronunciamientos, aunque no cree que tengan la capacidad de modificar el comportamiento de la ciudadanía. “Como analista político me cuesta mucho trabajo entender ese tipo de declaraciones. Espero que los medios de comunicación no les hagan eco, porque no es justo, no es adecuado y no corresponde a la realidad”, manifestó. Al mismo tiempo, reconoció que Petro conserva una fortaleza política importante. “Lo que sí ha demostrado el presidente Gustavo Petro es una capacidad de liderazgo popular que no se puede negar. Considero que ese liderazgo se fortaleció durante su Presidencia y, a mi juicio, ese ha sido su gran logro y su mayor éxito”, concluyó.
Para Carlos Arias, analista de Estrategia y Poder, tampoco es acertado establecer una equivalencia directa entre Javier Milei y Abelardo De la Espriella. En su concepto, las coincidencias entre ambos se limitan a algunos planteamientos sobre el tamaño y el papel del Estado, pero no permiten hablar de proyectos políticos equivalentes. “No creo que se pueda hablar de un parecido específico entre ambos”, afirmó. Según explicó, si la comparación se hace únicamente porque ambos defienden la reducción del tamaño del Estado, entonces esa misma conclusión podría aplicarse a muchos otros gobernantes que sucedieron a administraciones de izquierda e impulsaron reformas en esa dirección. Arias sostiene que la principal coincidencia está en la idea de construir un Estado más pequeño y eficiente. “Lo que sí creo es que los Estados responsables deben reducir su tamaño.
De lo contrario, el modelo deja de ser viable. ¿Quién sostiene un Estado cada vez más grande si no existe una economía productiva capaz de financiarlo?”, afirmó. En esa línea, cuestionó el modelo de Estado benefactor cuando, según dijo, termina asumiendo funciones que lo hacen financieramente insostenible. A su juicio, el Estado depende de los recursos que genera la sociedad y el sector productivo, por lo que considera contraproducente estigmatizar a quienes producen riqueza. También aseguró que “los modelos socialistas han fracasado en múltiples casos”, al mencionar los ejemplos de Cuba, Nicaragua y Venezuela.
Para Arias, quienes consideran que Milei, Nayib Bukele y De la Espriella representan un mismo fenómeno político están en su derecho de hacerlo, aunque él no comparte esa lectura. En cambio, identifica coincidencias ideológicas relacionadas con la defensa de la empresa privada, la búsqueda de un Estado más eficiente y el uso de nuevas formas de comunicación política. “Primero, la idea de reducir el tamaño del Estado. Segundo, generar mejores condiciones para que el sector privado aumente la productividad. Y tercero, entender que hoy la política también tiene un componente de entretenimiento y comunicación”, resumió.
Sobre este último aspecto, concluyó que “Gustavo Petro también lo hace muy bien; es un político profundamente mediático”. En un mes Colombia conocerá el talante de su nuevo presidente y comenzará a entender el rol que asumirá Petro como exmandatario y líder de la oposición. Por ahora, De la Espriella sigue conformando su equipo de gobierno, mientras denuncia “saqueo” en la administración pública durante los cuatro años que terminan.