El optimismo del Galicia con el dólar y qué espera de la inflación y tasas para el resto del 2026

El optimismo del Galicia con el dólar y qué espera de la inflación y tasas para el resto del 2026

Buenos Aires — El Banco Galicia (GGAL) proyecta un dólar oficial levemente por debajo de los ARS$1.600 para fin de año, tasas de interés reales que podrían volver a terreno positivo y una desinflación que no se detendrá. Así lo anticipó su economista jefe, Diego Chameides, en una entrevista con La Estrategia del Día Argentina, el podcast de Bloomberg Línea. Consultado por el tipo de cambio, el economista remarcó: “Estamos en la parte optimista del REM [Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central]”. De esa forma, anticipó una depreciación “acotada” desde los ARS$1.488,50 de este lunes.

Así se mueve el peso argentino contra el dólar: oficial mayorista El programa financiero y la vuelta a los mercados Sobre la presentación del programa financiero rumbo a las elecciones presidenciales del 2027, Chameides destacó que las fuentes de financiamiento esbozadas por el Gobierno de Javier Milei dieron “algo más de certidumbre respecto a cómo el Gobierno planea rollear los vencimientos de deuda el año que viene”. El Gobierno presentó informó este lunes que prevé en 2027 vencimientos por US$24.900 millones, que serán íntegramente cubiertos por fuentes ya identificadas. Entre ellas, el equipo económico mencionó un saldo de caja remanente del 2026, compras de divisas al BCRA, desembolsos del FMI y otros organismos, emisiones en el mercado local, privatizaciones y “otras fuentes de financiamiento”. Consultado sobre si esas “otras fuentes” de financiamiento por US$2.000 millones podrían implicar un regreso de la Argentina a los mercados internacionales de deuda antes de las elecciones, Chameides señaló que el ministro de Economía, Luis Caputo, ya ha dado algunas pistas sobre la tasa que podría llevarlo a concretar esa alternativa. “El nuevo repo del Banco Central a dos años se cerró a una tasa equivalente a alrededor del 8%, mientras que el tramo largo de los bonos Globales rinde cerca de 8,5%.

Esa es una referencia que podemos tener en la cabeza para pensar si en algún momento se abre la oportunidad de que el Gobierno vuelva a los mercados internacionales”, dijo Chameides. También ponderó el objetivo oficial de alcanzar el grado de inversión: “Es un objetivo ambicioso. Shoot for the stars, dirían en Estados Unidos. Después, si no se llega y estamos cerca", igualmente avanzar en esa dirección será bienvenido por los mercados, subrayó.

Deuda con prioridad sobre la de los bonistas Frente a la preocupación de los bonistas por la creciente porción de deuda senior con organismos multilaterales, Chameides reconoció que, efectivamente, se trata de una fuente de vulnerabilidad. Sin embargo, explicó que ese riesgo se materializaría solo en un escenario negativo para la Argentina. Si el país sigue mejorando sus fundamentos y vuelve a los mercados, “simplemente en algún momento se cambiaría de acreedor”. En el mientras tanto, lo definió como un driver más a considerar en el análisis de riesgo y retorno de los bonos.

Qué le preguntaron los inversores en Londres Tras su reciente gira por Londres, Chameides habló de un sentimiento optimista entre los inversores respecto a la Argentina, con buenas repercusiones de la política fiscal y de las medidas para abrir la economía al mundo. “Hay un consenso bastante generalizado de que Argentina tiene un potencial muy significativo”, apalancado en los recursos naturales y el capital humano del país, resumió. Las elecciones de 2027, sin embargo, ya generan ansiedades entre los extranjeros, disparando interrogantes sobre la sustentabilidad de las reformas del Gobierno de Milei. En ese marco, el escándalo en torno a Manuel Adorni apareció con frecuencia en las conversaciones. Aun así, Chameides recordó que la imagen del Gobierno “encontró un piso” y que el índice de confianza (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella mostró una leve suba en el último mes, equivalente a una intención de voto del 41%.

Si la macroeconomía mejora, consideró, esos valores pueden sostenerse o incluso subir, algo que da “esperanza o tranquilidad” a los inversores de cara a 2027. El poder de fuego del BCRA para el año electoral Sobre la habitual dolarización preelectoral de los argentinos, el economista repasó las herramientas oficiales para contener la volatilidad. Enumeró las reservas que viene comprando el Banco Central, los swaps que estarán disponibles en breve —con la expectativa de novedades positivas desde China tras el viaje de Santiago Bausili—, los dólares del BIS hoy disponibles, la posibilidad de un eventual rol del Tesoro de Estados Unidos y una posición de futuros que se redujo fuertemente desde las últimas elecciones. “Cuando uno suma todo eso, el poder de fuego que tiene hoy el Banco Central es, todavía a un año o más de las elecciones, significativamente más alto que el que contaba el Gobierno para las elecciones de medio término”, sintetizó. A eso sumó una lectura política: con Diego Santilli asumiendo como jefe de Gabinete incorporando el Ministerio del Interior, se puede interpretar una señal de mayor cercanía con gobernadores aliados y partidos que se habían alejado en el 2025. “Parecería que esta vez van a intentar un camino alternativo de mayor negociación, mayor consenso.

Digo pareciera porque esto es política y las cosas pueden fallar”, advirtió. Soja, cepo y la economía en forma de K Chameides también se refirió a la lenta venta de la cosecha de soja en 2026, atribuyéndolo a una multiplicidad de factores: la liquidación extraordinaria de septiembre pasado —estimó que unos US$2.000 millones de la cosecha actual ya fueron liquidados previamente—, el colchón financiero que dejó una muy buena campaña de trigo, especulaciones sobre el tipo de cambio, los precios internacionales y las retenciones, y atrasos climáticos en la cosecha. Sobre los controles cambiarios remanentes, midió su impacto a través de la brecha entre el contado con liquidación y el oficial, hoy en torno al 4% o 5%, tras haber estado en 7%. Lo que queda del cepo, a su juicio, no afecta de manera relevante el funcionamiento de la economía, mientras que el principal beneficio de una liberalización total sería generar más inversión extranjera directa y flujos de portafolio.

El Gobierno, interpretó, hoy favorece la cautela frente al año electoral, incluso favoreciéndose de statu quo al conseguir tasas más bajas para sus colocaciones de deuda en dólares en el mercado local. En cuanto a la actividad, subrayó el concepto de una economía en forma de K: sectores dinámicos como el oil and gas, el agro y la economía del conocimiento conviven con una industria y una construcción rezagadas. Para estas últimas, señaló que el tipo de cambio es solo una parte de la competitividad, que también depende de la cuestión impositiva, la logística y la desburocratización. Aclaró, en ese sentido, que algunos sectores rezagados podrían “sacar la cabeza del agua” con un tipo de cambio levemente más alto, mientras que otros no mejorarían su desempeño ni siquiera con una divisa más competitiva.

Salarios, empleo y una recuperación gradual De cara a los próximos meses, el economista se mostró optimista con la desinflación, que a su juicio permitirá recomponer el salario real, aunque advirtió que esa mejora no se trasladará de manera directa al consumo. Estimó que parte de la recuperación del ingreso irá a cancelar deudas y a descomprimir la elevada mora del sistema financiero, mientras que otra porción sí ayudará a apuntalar el consumo y la actividad. También anticipó un mayor dinamismo en la construcción, impulsado no por la obra pública nacional —que el Gobierno decidió no encarar— sino por otros actores, como provincias y empresas; mencionó como ejemplo un reciente préstamo internacional anunciado por YPF para infraestructura. Al panorama de la creación de empleo, en cambio, lo describió como más lento y estructural. “Estamos viendo un incremento del trabajo monotributista, algo más de informalidad también, no tanta creación de empleo registrado privado”.

Chameides no prevé un “boom” de empleo en el corto plazo, sino un amesetamiento, aunque consideró que las perspectivas de mediano y largo plazo son “muy favorables”. La creación neta de puestos, sostuvo, es un proceso que se dará de manera gradual y no en los próximos meses. La mora y las tasas de créditos a individuos Para el economista, la mora récord del sistema financiero surgió en parte por la volatilidad electoral del año pasado y a tasas reales muy positivas que, a diferencia de otros períodos de la historia argentina, impidieron que los créditos en pesos se licuaran con la inflación. Hacia adelante, anticipó una mejora gradual en la originación de préstamos, favorecida por la menor volatilidad de tasas y por la necesidad de los bancos de salir a prestar para generar rendimientos.

Sobre las tasas, tras varios meses en terreno negativo en términos reales, ve próximo un punto de inflexión: “Cuando uno mira la curva de bonos CER, ya se ve cómo el mercado está empezando a salir de un período de tasas reales negativas de manera bastante acelerada”, describió, y estimó que, si las tasas nominales se sostienen, las reales podrían volver a ser positivas “en relativamente poco tiempo”.