Europa ha descubierto demasiado tarde el poder que China tiene sobre sus coches eléctricos: una pieza diminuta condiciona todo el plan

Europa ha descubierto demasiado tarde el poder que China tiene sobre sus coches eléctricos: una pieza diminuta condiciona todo el plan

Coches Eléctricos Europa ha descubierto demasiado tarde el poder que China tiene sobre sus coches eléctricos: una pieza diminuta condiciona todo el plan Los imanes permanentes son esenciales para muchos motores eléctricos, pero Europa depende de una cadena industrial que sigue concentrada en China. La dependencia aparece varios niveles antes de llegar a la fábrica. Daniel Vega 07/07/2026 08:30 Actualizado a 07/07/2026 08:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora Los motores eléctricos no funcionan todos de la misma forma, pero una parte importante de ellos recurre a imanes permanentes para generar el movimiento del vehículo. Son componentes que conservan su magnetismo sin necesidad de recibir electricidad de manera constante y permiten diseñar propulsores compactos, eficientes y con una elevada densidad de potencia. Su presencia es habitual en numerosos coches eléctricos, especialmente en los motores que emplean tierras raras para mantener el rendimiento a altas temperaturas. Sin embargo, esa ventaja técnica también ha creado una dependencia industrial que Europa empieza a vigilar con más atención: la fabricación de estos imanes sigue concentrada de forma mayoritaria en China.

Los imanes permanentes forman parte de muchos motores eléctricos por su tamaño compacto. La dependencia se multiplica lejos del fabricante El informe Magnetic West, elaborado por Prewave , señala que la exposición europea a la cadena china apenas parece visible al analizar a los proveedores directos. Solo el 0,6% de las empresas estudiadas en el nivel Tier 1 está vinculado a ecosistemas dominados por China, pero el porcentaje crece hasta el 17% en Tier 2, el 61% en Tier 3 y supera el 81% al llegar al quinto escalón de la cadena. El dato refleja una vulnerabilidad difícil de detectar para los fabricantes.

Un grupo automovilístico puede comprar motores, componentes electrónicos o sistemas de propulsión a proveedores europeos, pero varios niveles antes puede depender de una refinería, una empresa de aleaciones o una fábrica de imanes conectada con China. La concentración se encuentra, por tanto, en los procesos menos visibles y no necesariamente en el proveedor que aparece en el contrato final. La Agencia Internacional de la Energía calcula que China representa alrededor del 60% de la producción minera mundial de tierras raras para imanes, más del 90% de su refinado y cerca del 95% de la fabricación global de imanes permanentes. Elementos como el neodimio, el praseodimio, el disprosio o el terbio permiten crear motores compactos y resistentes a altas temperaturas, una característica especialmente relevante en los vehículos eléctricos.

La situación de Japón ilustra hasta qué punto esta dependencia puede trasladarse rápidamente a la industria. Las exportaciones chinas de disprosio y terbio hacia el país asiático fueron prácticamente inexistentes en mayo, pese a que Japón es uno de los principales fabricantes de imanes permanentes fuera de China. La falta de acceso a estos materiales afecta a toda la cadena, desde los proveedores de componentes hasta las marcas de automóviles. Europa prepara alternativas, aunque el cambio no será inmediato La diversificación ya ha comenzado en regiones como Australia, Norteamérica y Europa, con proyectos vinculados a minería, refinado, reciclaje y producción de imanes.

Sin embargo, muchas de estas iniciativas siguen en una fase inicial y no tienen capacidad suficiente para alterar el equilibrio mundial a corto plazo. Prewave sitúa el posible cambio de escala entre 2027 y 2030, siempre que los proyectos industriales previstos lleguen a funcionar según lo anunciado. China concentra gran parte del refinado de tierras raras de todo el mundo. El informe también cuestiona la idea de que trasladar parte de la fabricación a otros países resuelva automáticamente el problema.

Vietnam se ha convertido en un ejemplo de ello: parte de la producción final se ha desplazado allí, pero numerosos fabricantes continúan abasteciéndose de materias primas, productos intermedios y tecnología procedentes de China. La ubicación cambia, pero la dependencia de las fases previas se mantiene. La Unión Europea ha empezado a reforzar esta estrategia mediante la Ley de Materias Primas Críticas, que contempla medidas para impulsar el reciclaje de imanes permanentes y reducir la dependencia exterior. En enero de 2026, la Comisión Europea identificó 21 proyectos estratégicos centrados específicamente en tierras raras para imanes, dentro de una nueva selección destinada a reforzar cadenas industriales europeas.

Para las empresas del automóvil, el margen de actuación pasa por conocer mejor los proveedores situados varios niveles antes, homologar alternativas antes de que aparezcan los problemas y reducir, cuando sea viable, el uso de disprosio y terbio en los motores. La electrificación ha convertido los imanes permanentes en una pieza crítica de la industria europea, aunque su peso en la cadena de suministro siga siendo mucho menos visible que el de las baterías. Temas Coches Eléctricos