Atresmedia Leer en la aplicación Nacido en Chinchón, Madrid, en 1937, el primer trabajo de José Sacristán fue en el taller mecánico de su padre, pero pronto conoció su vocación como actor. Sus primeros trabajos se produjeron sobre las tablas de un teatro, que es su medio natural, cuando tenía poco más de 20 años y, desde entonces, nunca se ha alejado de los escenarios. Ahora, a sus 88 años, Sacristán no solo es uno de los actores más veteranos en activo en España, sino también uno de los más célebres y admirados. Aunque se ha retirado definitivamente del cine, José Sacristán sigue muy vinculado al mundo del teatro y hasta hace muy poco ha estado representando su última obra, El hijo de la cómica , de la que también es director y que funciona como un homenaje a su amigo y compañero Fernando Fernán Gómez .
Durante la promoción de la obra, el actor se convirtió en el primer invitado del programa de LaSexta La noche de Aimar , presentado por el periodista Aimar Bretos, con quien hizo un repaso a su vida profesional y compartió todo tipo de reflexiones vitales. Además, Sacristán volvió a mencionar una afección neurológica con la que lleva lidiando prácticamente toda su vida, desde que le fue diagnosticada cuando era un niño: labilidad emocional , que le lleva a experimentar cambios emocionales muy intensos. "Una vez que atiendes a todas estas cosas que eres tú, que es tu propia maquinaria, y si la maquinaria sigue andando, el orden de prioridades ya se va necesariamente concentrando en lo que importa", respondía el actor cuando Bretos le preguntó por sus prioridades actuales. "Me diagnosticaron de mocito labilidad emocional, que quiere decir que cualquier alteración de las emociones la somatizo y que tengo un alma de portera que no me la merezco , y procuro poner por delante esa especie de cordialidad con uno mismo y con lo que me rodea. No digo de ir con la bondad beatífica por delante, pero sí una manera de entender el estar a gusto. No presumo para nada de ser o intentar ser mejor persona o mejor que los demás, sino vivir más cómodamente".
Aunque en esta entrevista no profundizó más sobre ello, sí lo había hecho en otras ocasiones en el pasado. "Yo sé que tengo que tener una vigilancia del mundo de las emociones porque me juega serias malas pasadas", afirmó en una entrevista de Atención Obras . "Me provocaba problemas capilares, oftalmológicos, dermatológicos… Yo me he llegado a desmayar viendo una película: Las mil y una noches . Cuando torturaban a Turhan Bey, ahí me quedé tieso", le contó en 2021 a Carlos del Amor en una entrevista para el espacio de RTVE La matemática del espejo en la que también aseguraba que siempre ha llorado mucho. "Los hombres lloramos y a mucha honra. No me importa un carajo reconocerlo. En ocasiones también de alegría o felicidad, hay algo ahí que sale y se manifiesta".