Los expertos revelan el método para saber si tu cerebro está sano: los resultados están sorprendiendo a todos

Los expertos revelan el método para saber si tu cerebro está sano: los resultados están sorprendiendo a todos

A diferencia de lo que ocurre con el aumento del contorno de la cintura o la elevación de los niveles en un tensiómetro, la salud de nuestro cerebro ha sido siempre un terreno en el que adentrarse no es tarea sencilla. Siempre se ha abordado la neurología de manera reactiva, interviniendo cuando ya estaban ahí los síntomas de una patología, pero esto podría cambiar. Impulsada por el trabajo conjunto entre el big data y los dispositivos de monitorización periférica, una nueva generación de neurólogos defiende que el cerebro debe entrenarse y evaluarse con los mismos criterios de optimización activa que aplicamos al sistema cardiovascular. Cómo medir el rendimiento cognitivo La transición hacia una neurología proactiva cambiará los laboratorios, eso seguro.

Según ha analizado de forma pormenorizada la prestigiosa divulgadora científica Helen Thomson en un extenso informe para la comunidad neurocientífica internacional, los estudios anuales dedicados exclusivamente a indexar la salud cerebral óptima han pasado de ser residuales a principios de siglo a superar las 4.000 publicaciones científicas al año en la actualidad. Con este nuevo enfoque, los pacientes, además de querer saber si están enfermos o no, piden herramientas que midan si sus esfuerzos, como puede ser el deporte o hacer dieta, les están aportando beneficios reales. Como explica el neurólogo Hedley Emsley, adscrito a la Universidad de Lancaster (Reino Unido), la tecnología de consumo y la inteligencia artificial aplicada permiten realizar análisis de patrones de comportamiento en tiempo real que hace un lustro eran impensables fuera de un entorno clínico de alta complejidad. Tres formas de hacerlo El mercado actual ofrece una amalgama de herramientas diagnósticas, pero no todas las metodologías aportan el mismo valor estratégico para un sujeto asintomático.

Son tres los métodos: - La trampa de las resonancias magnéticas de rutina: Aunque un escáner por resonancia puede calcular el Índice de Salud Cerebral valorando la atrofia o las lesiones de la sustancia blanca, el doctor especialista en accidentes cerebrovasculares Rab Khan desaconseja su uso preventivo periódico. La razón médica es estadística: en torno al 4 % de los escáneres detecta hallazgos incidentales (pequeños quistes inocuos), que no causan daño, pero desencadenan severos cuadros de ansiedad y sobrecostes médicos. - Biomarcadores avanzados en sangre: El desarrollo de analíticas de alta especialización permite monitorizar los niveles de proteínas críticas como la beta-amiloide y la tau. Además, investigaciones lideradas por la Universidad de Cambridge analizan los denominados cúmulos de proteínas liberados por las células inmunitarias del cerebro, capaces de predecir alteraciones neurodegenerativas hasta cinco años antes de que aparezca el primer síntoma clínico. - Señales de comportamiento pasivo: Es la vía más sorprendente para los investigadores. La clave de la monitorización cerebral diaria podría estar ya en nuestra muñeca mediante el uso de relojes inteligentes que miden de forma precisa la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) durante el ciclo del sueño.

Es algo que ya hacen casi todos los relojes. Los últimos descubrimientos científicos han establecido una correlación biomecánica directa entre la dinámica del corazón y los ritmos electroencefalográficos del sueño profundo. La neurocientífica Maiken Nedergaard, de la Universidad de Rochester, detalla que las bombas hidráulicas que impulsan el sistema glinfático (el mecanismo biológico encargado de eliminar los residuos tóxicos metabólicos del cerebro mientras dormimos) se coordinan con las fluctuaciones de la HRV. Una variabilidad cardíaca crónicamente baja durante la noche es un indicador técnico de que el sistema de limpieza de detritos biológicos podría no funcionar correctamente.

Por otro lado, macroestudios de monitorización como el BrainHealth Project, que aspira a monitorizar a 100.000 participantes, han arrojado datos concluyentes sobre las conductas cotidianas que destruyen el rendimiento de las redes neuronales. Los expertos advierten de que pensar en muchas cosas a la vez. La salud de nuestra mente, concluyen los peritos, no se define por una puntuación estática respecto a la media de la población, sino por una trayectoria individualizada donde la optimización de los hábitos diarios es la única fórmula capaz de retrasar de forma efectiva la edad biológica de nuestro cerebro.