Messi faraónico

Messi faraónico

Leo Messi lideró la remontada del Mundial, la remontada de su vida, la que permite a Argentina clasificarse entre las ocho mejores selecciones del mundo. Una asistencia, un golazo y la sensación de que con 39 años nadie quiere la estrella como él. Lloraba Messi cuando acabó el partido, lloraba y buscaba consuelo a tantas emociones abrazándose a sus compañeros. Messi es faraónico.

El más grande que verán nuestros ojos. En cuatro minutos, Leo Messi le dio la vuelta a un marcador que conmocionaba al mundo, un 0-2 de Egipto merecido. Una asistencia al Cuti Romero (min 78) y cuatro minutos después un remate dentro del área grande que resume todo lo que es Messi: sencillamente el mejor jugador de todos los tiempos. Ese golazo de Messi dio la energía y la fuerza a Argentina para en el 92 firmar Enzo el gol de la victoria con un asistencia de Lautaro Martínez maravillosa.

Scaloni dibujó en la pantalla táctica tres cambios para darle más fluidez al juego de Argentina, con la entrada de Tagliafico, Paredes y Julian Álvarez. Buscaba el seleccionador argentino que Leo Messi estuviera más acompañado, n había previsto que se adelantaría Egipto en el marcador tras iniciar con presión alta. Ashour buscaba el área argentina con un pase largo que Ibrahim remataba de cabeza anticipándose a Lisandro. Apenas habían discurrido 14 minutos de partido y los egipcios se anticipaban con seguridad.

La albiceleste respondía al noqueo con un pase de Enzo Fernández a Nicolás Tagliafico, entrado en falta en el área por Haissem Hasan. No dudó el árbitro. Lo vio claro. Pero Messi si dudó al lanzarlo.

Shobeir detenía el penalti al capitán de la albiceleste, que lo tiró por la derecha a media altura. Voló el portero, protagonista después de la pausa de hidratación ante un gran disparo de Alexis Mac Allister y atento cuando Leo Messi golpeaba el palo en una lejana falta lanzada por Messi con maestría. Egipto se intentaba defender ante los mejores momentos de Argentina, con Julián Álvarez muy participativo. La tuvo la araña después de una buena combinación de Tagliafico, pero estaba dispuesto el portero a ser protagonista.

Rezaban los jugadores africanos en la media parte en una imagen impactante, arrodillados, distribuidos por el campo, dando gracias por conseguir mantener el 0-1 durante 45 minutos ante el dios del fútbol, Messi. Salía Argentina al campo angustiada por el resultado y viendo como Egipto tejía una estructura defensiva para intentar destruir las vías de pase a Leo Messi. Peligroso porque un contragolpe de Haissem Hassan por la derecha finalizaba con un remate de Zico espectacular. Un golazo que anulaba el VAR por un pisotón de Attia a Tagliafico el inicio de la jugada.

Pero los faraones estaban con Egipto y debían subsanar la injusticia con otro una diagonal de Hassan para que Mostafa Zico, esta vez sí, pudiera celebrar llevando los brazos al cielo. Pero olvidó Egipto que el mejor de todos los tiempos estaba ahí para firmar la remontada de su vida, la que deja las lágrimas más sentidas, la imagen del Mundial, la de un ‘10’ que es histórico.