Al intervenir ante la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU), el representante indonesio ante el organismo multilateral expresó la sintonía de Yakarta con la posición expresada sobre el tema por la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental, el Movimiento de Países No Alineados, la Organización de Cooperación Económica y el G77 más China. Recordó que en octubre pasado la mayoría aplastante de los miembros de ONU envió un mensaje claro y unido instando a que se ponga coto a esa política contra Cuba. Señaló el diplomático que las sanciones contra el combustible impuestas por Washington obstaculizan la generación de electricidad y el funcionamiento de los servicios públicos, lo que socava el goce de los derechos básicos esenciales a la población de la isla y ahogan a sectores clave de la economía. Esas medidas coercitivas –apuntó- no tienen base en el derecho internacional y vulneran los principios de igualdad soberana, no injerencia y no intervención, en una época en donde la comunidad internacional intenta llegar al desarrollo sostenible.
Por su parte, el representante de Sri Lanka señaló que los intercambios económicos deberían ser objeto de aliento en aras de impulsar el desarrollo sostenible y mejorar el nivel de vida de los pueblos. Las consideraciones humanitarias, el diálogo y la cooperación internacional deberían prevalecer sobre la división, dijo, y reafirmó la adhesión de su país a los principios de Naciones Unidas. La AGNU apoyó esta jornada a Cuba, por mayoría de 136 votos (con nueve en contra y 30 abstenciones) frente al intento de Estados Unidos de bloquear el debate sobre las consecuencias humanitarias de la política de asfixia que le impone a la isla con el propósito de derrocar su sistema político. El debate resaltó la urgencia y la gravedad de la situación que vive Cuba ante el recrudecimiento sin precedentes de esa política hostil de Washington, que incluyen la amenaza de agresión militar. ga/evm