Rodríguez calificó de cínico el ataque de Estados Unidos en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, pues su intervención está llena de gastadas mentiras para tratar de censurar a la asamblea de su derecho a debatir el tema de la agresividad de Washington contra La Habana. El canciller consideró repetitivo el argumento de que el cerco de combustible contra Cuba no existe, que el bloqueo es una mera justificación del gobierno caribeño para sus problemas, que Washington solo ejercen el derecho de negarse a comerciar y de aplicar un simple embargo bilateral. “Es una falacia que no resiste el menor escrutinio, que contradice el actuar del gobierno estadounidense respecto a Cuba y respecto a todos los estados que ustedes representan. Es una mentira en la que no cree nadie”, expresó Rodríguez. Los daños del bloqueo estadounidense son fundamentalmente resultado de acciones coercitivas extraterritoriales que violan las normas del derecho internacional, del comercio internacional y la libertad de navegación, además de vulnerar las prerrogativas soberanas de estados independientes que representan ustedes en su derecho a relacionarse con Cuba conforme a sus propios intereses y leyes, comentó el canciller.
A la medida del brutal sesgo energético, se suman otras que fueron imponiéndose en el curso del año con idéntico propósito. Al plantearse como objetivo el acatamiento por parte de gobiernos soberanos de las ilegítimas prohibiciones que les impone Estados Unidos para el comercio con Cuba. Rodríguez explicó que Estados Unidos impone a estados soberanos, ciudadanos y empresarios que abandonen su relación con Cuba, no por interés propio, no por desventajas comerciales, ni siquiera por mandato de sus propios gobiernos, sino por el dictado de un régimen ajeno, en este caso, el de los Estados Unidos. Se supone -agregó el titular de Relaciones Exteriores- no tenga jurisdicción ni autoridad sobre la actividad de ciudadanos y empresarios fuera de sus fronteras.
Cuba, como estado libre, independiente y soberano, rechaza la pretensión de que se dicte desde otro país la forma de gobierno, el modelo económico y las relaciones exteriores que adopte la nación caribeña. ga/joe