Viviendas construidas con apoyo de Rusia, Bielorrusia y Pekín resistieron al brutal doble sismo en Venezuela

Viviendas construidas con apoyo de Rusia, Bielorrusia y Pekín resistieron al brutal doble sismo en Venezuela

Numerosos edificios colapsaron en Venezuela tras los violentos sismos del pasado 24 de junio, dejando un trágico saldo que hasta el momento supera los 3.500 muertos y miles de heridos. Sin embargo, algunas estructuras resistieron intactas a la catástrofe, entre ellas una serie de complejos habitacionales construidos mediante un proyecto de cooperación estratégica con Rusia, Bielorrusia y China. Estas viviendas, ubicadas en el sector caraqueño de Fuerte Tiuna, forman parte de una iniciativa impulsada a principios de la década de 2010 por la Gran Misión Vivienda Venezuela. Hoy en día son consideradas referentes tecnológicos en el país, ya que su resistencia sísmica permitió que miles de personas sobrevivieran al desastre natural.

Reisan Bárcenas, residente del urbanismo Simón Rodríguez, aseguró que los inmuebles apenas sufrieron daños en el revestimiento y “cosas internas que más adelante se solucionan”. Asimismo, reveló que la comisión presidencial de expertos técnicos que evalúa la habitabilidad de las zonas afectadas los declaró “100 % habitables”. “No tuvimos daños estructurales”, subrayó. Escudos sísmicos Sectores como el Ezequiel Zamora y el Simón Bolívar evidenciaron el éxito de este esquema constructivo. A diferencia de otras obras levantadas de manera acelerada, en Fuerte Tiuna se implementaron rigurosos controles de calidad pactados en acuerdos bilaterales, adaptando al suelo caraqueño la tecnología antisísmica probada en climas extremos de Asia y Europa del Este. “Nuestros edificios fueron construidos bajo el método tipo túnel.

Eso significa que son sismorresistentes. Ellos se mueven en el momento de la situación telúrica y, a pesar de eso, no han tenido grandes daños. Evidentemente sí han habido fisuras en los edificios, pero estructuralmente se han comportado favorablemente”, explicó María Moreno, habitante del urbanismo Ezequiel Zamora. El resultado de estas obras evidencia la efectividad de combinar la inversión social con la ingeniería técnica extranjera.

Más allá de proveer alojamiento, las estructuras funcionaron como verdaderos escudos sísmicos, demostrando el impacto a largo plazo de una cooperación internacional rigurosamente ejecutada.