Buenos Aires — El fuerte aumento de la morosidad en los préstamos bancarios aparece como uno de los principales factores que explican por qué las tasas que pagan las familias argentinas siguen en niveles elevados, pese a que el costo de fondeo para los bancos bajó en los últimos meses. De acuerdo con un análisis de la consultora Invecq, este año el Banco Central avanzó en la normalización de los encajes, una medida que ayudó a reducir la volatilidad de las tasas de interés. Pero ese proceso también llevó a que las tasas pasivas —las que reciben los ahorristas por sus depósitos— descendieran desde niveles cercanos al 50% hasta alrededor del 20% nominal anual. El alivio tampoco se trasladó al crédito destinado a las familias.
Las tasas de los préstamos personales continúan en torno al 65% nominal anual y las de las tarjetas de crédito cerca del 85%, pese a que la inflación esperada para los próximos doce meses se ubica por debajo del 30% interanual. Ambos segmentos explican cerca del 45% del stock de crédito en pesos. Y si bien desde la firma anticipan que en este segundo semestre del año podría observarse un repunte del crédito privado tras meses de estancamiento, advierten también que la antesala electoral contribuirá a mantener las tasas elevadas. La mora, detrás del mayor spread Según el estudio, la principal explicación de esa diferencia entre las tasas pasivas y las activas es el fuerte deterioro de la calidad de la cartera crediticia.
La morosidad del sistema bancario pasó del 2,7% en enero de 2025 al 12,1% en abril de 2026, de acuerdo con datos del Banco Central (BCRA). Además, la consultora señala que una estimación preliminar elaborada a partir de la Central de Deudores muestra que el indicador volvió a subir levemente durante mayo. El trabajo sostiene que ese incremento respondió, por un lado, al fuerte salto que registraron las tasas de interés durante la segunda mitad del año pasado y, por otro, al deterioro del ingreso disponible de los hogares, producto de la caída del salario real y del ajuste de las tarifas de los servicios públicos. Como consecuencia, las familias destinan una porción cada vez mayor de sus ingresos al pago de deudas ya contraídas, lo que incrementa los incumplimientos.
Para las entidades financieras, este escenario implica un mayor riesgo de incobrabilidad. Por eso endurecen las condiciones para otorgar nuevos préstamos y exigen una prima mayor para compensar ese riesgo, ampliando el spread entre las tasas que pagan por captar depósitos y las que cobran por prestar dinero. El efecto del calendario electoral Invecq agrega que el contexto electoral también contribuye a mantener elevadas las tasas activas, especialmente en los préstamos personales, que suelen pactarse a plazos de hasta 24 meses. Según la consultora, los bancos buscan resguardarse ante la posibilidad de que el Banco Central vuelva a endurecer la política monetaria durante el proceso electoral, como ocurrió el año pasado.
Si las tasas pasivas volvieran a subir mientras los créditos ya otorgados mantienen una tasa fija, el margen financiero de las entidades podría reducirse. Del boom del crédito al estancamiento El informe recuerda que la expansión del crédito registrada entre comienzos de 2024 y mediados de 2025 fue uno de los principales motores de la recuperación económica, especialmente en los sectores vinculados al consumo interno. Ese proceso se interrumpió tras el desarme de las LEFI y la volatilidad financiera que acompañó el período preelectoral de julio del año pasado. La incertidumbre provocó un fuerte salto en las tasas de interés y, posteriormente, el endurecimiento de los encajes bancarios terminó de encarecer el crédito.
Hasta ese momento, el financiamiento crecía a un ritmo cercano al 6% mensual en términos reales y desestacionalizados. Desde entonces, prácticamente se estancó y comenzó a alternar meses de leves avances con otros de pequeñas caídas. Señales alentadoras La consultora considera que se configuró un círculo vicioso: la elevada morosidad dificulta una baja de las tasas activas y, al mismo tiempo, el alto costo del crédito impide que el financiamiento vuelva a expandirse con fuerza. No obstante, identifica algunas señales alentadoras.
El ritmo de crecimiento de los incumplimientos comenzó a moderarse, las tasas activas para las empresas ya muestran cierta compresión y el ingreso disponible de los hogares mejoró en el margen. En ese contexto, Invecq prevé que el crédito vuelva a crecer gradualmente durante los próximos meses. Sin embargo, advierte que mientras las tasas que enfrentan las familias permanezcan en los niveles actuales, el financiamiento difícilmente alcance para impulsar con fuerza el consumo interno, aunque sí podría recuperar una trayectoria de expansión moderada si, como sugieren los datos de junio, la morosidad efectivamente encontró un techo. Un sistema que todavía actúa con cautela La persistencia de un amplio diferencial entre las tasas pasivas y activas también fue señalada por PwC, que atribuye ese comportamiento a la prudencia con la que continúa operando el sistema financiero.
Según la firma, mientras las tasas pasivas ya se ubicaron en terreno real negativo, las activas destinadas a individuos permanecían en mayo alrededor del 38% en términos reales. En cambio, las tasas aplicadas a las empresas ya comenzaron a mostrar una reducción. Para PwC, ese spread no solo refleja el riesgo crediticio que perciben las entidades financieras, sino también la expectativa de que la morosidad continúe normalizándose antes de retomar una expansión más agresiva de la cartera de préstamos en pesos. En ese contexto, considera que los bancos siguen privilegiando una postura de cautela hasta observar una mejora más sostenida en la calidad del crédito.