Banderas rojas sobre Teherán: los llamados a la venganza resuenan en el cortejo fúnebre del Líder mártir de Irán

Banderas rojas sobre Teherán: los llamados a la venganza resuenan en el cortejo fúnebre del Líder mártir de Irán

Por: Alireza Hashemi En la avenida Azadi de Teherán, donde millones de personas se congregaron el lunes para despedir a su amado Líder, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, toda la extensa vía estuvo dominada no por el negro, color tradicional del luto, sino por un mar de banderas rojas. A lo largo del cortejo aparecieron banderas rojas con la inscripción “Ya Latharat al-Husein” (¡Oh, vengadores de Husein!), una consigna arraigada en las conmemoraciones chiíes del martirio del Imam Husein (P) en Karbala, en el año 680 d. C. Junto a ellas, los dolientes portaban una variante acuñada recientemente: “Ya Latharat al-Jamenei” (¡Oh, vengadores de Jamenei!).

Esta adaptación fusionó el funeral del Líder mártir de Irán con uno de los símbolos más poderosos del islam chií: la injusticia sufrida y la exigencia de hacer justicia mediante la venganza. Ni el color ni la consigna fueron elementos circunstanciales. En la tradición chií, las banderas rojas simbolizan la sangre derramada injustamente y la obligación aún pendiente de vengarla. Su prominente presencia en el funeral del Líder mártir de la Revolución Islámica representó un alejamiento deliberado de la iconografía habitual del duelo y constituyó un mensaje dirigido tanto a Washington y Tel Aviv como a la propia Teherán.

Clamor durante el cortejo fúnebre La mayoría de las pancartas y carteles exhibidos por la multitud reclamaban la muerte del presidente estadounidense, Donald Trump, y del primer ministro del régimen israelí, Benjamín Netanyahu. Una pancarta, escrita en inglés, decía simplemente: “Estados Unidos mató a nuestro padre. No los dejaremos irse impunes”. “¡No queremos un acuerdo, queremos la cabeza de Trump!", coreaban repetidamente los asistentes mientras el cortejo recorría distintas calles del centro de Teherán antes de converger en la emblemática plaza Azadi. En otros puntos, la consigna cambiaba de tono y daba paso a otra que resonó en oleadas durante toda la ceremonia: “¡Ni compromiso ni rendición; venganza, venganza!” En los momentos de mayor intensidad, mientras los dolientes se golpeaban el pecho en señal de duelo, las voces se fundían en un único clamor ensordecedor: “¡Nuestra palabra es una: venganza, venganza!” y “¡Mataremos a quienes mataron a nuestro Imam!” Un día antes del cortejo fúnebre, el domingo por la mañana, antes del rezo colectivo fúnebre celebrado en la Gran Musalá de Teherán, el joven poeta revolucionario persa Mohamad Rasuli dio voz desde el estrado a ese sentimiento compartido. “A quien mató a mi Imam, ¿por qué no lo matamos?

Es una vergüenza para nosotros no matar a su asesino. Desde hoy, nuestro sudario será nuestro atuendo. Juro por tu sangre: matar a Trump es nuestro deber”, recitó. La respuesta de la multitud fue inmediata y atronadora.

Iraníes exigen venganza por la sangre del Líder mártir: Maten a Trump | HISPANTV Durante la ceremonia fúnebre del Líder mártir de Irán, los dolientes han exigido venganza por su sangre y han renovado su compromiso con los ideales de la Revolución Islámica. “Perder a un padre” A lo largo del recorrido del cortejo fúnebre el lunes, la unánime exigencia de venganza se tradujo en un dolor visceral, profundamente personal, acompañado de una firme determinación. Las conversaciones con los dolientes —jóvenes y ancianos— revelaron hasta qué punto la pérdida fue sentida de manera íntima y profunda por personas de distintas generaciones y procedencias. Para una generación que nunca había conocido a Irán sin él, el martirio del Líder significó el fin de la única realidad política que había experimentado. Amir, de 35 años y residente en la capital, Teherán, lo expresó con sencillez: “Nací durante su liderazgo del país.

Nunca conocí otro Irán. Es como perder a un padre, a un abuelo”. Fateme Qasemi, de 65 años y también de Teherán, vinculó los 37 años de liderazgo del Imam Jamenei con el sentimiento de estabilidad que había acompañado toda su vida. “Durante 37 años fue nuestro refugio”, declaró. “Lo mataron en su propia casa. Es algo que jamás olvidaremos”, agregó.

Entre los dolientes más jóvenes, la indignación adquiría un tono más intenso y movilizador. Mohamad Yafari, estudiante universitario de 22 años procedente de Mashad, afirmó: “Cada vez que veo el rostro de Trump en las noticias, me hierve la sangre. Estoy dispuesto a ir a la frontera. Estoy dispuesto a combatir.

Estoy dispuesto a morir por mi Imam”. Said Rahimi, de 31 años y residente en Teherán, describió el momento en términos existenciales: “Ya no nos queda nada que perder. Nuestro líder ya no está. Nuestros barrios han sido bombardeados.

El único camino que nos queda es la resistencia”. Otros transformaban su dolor en indignación moral. Hosein Karimi, de 39 años y natural de Qom, recordó a las víctimas más jóvenes de los ataques que condujeron al asesinato del Líder, entre ellas su nieta. “Asesinaron a nuestra Zahra, de apenas 14 meses. Era un bebé.

Esos no son soldados; son monstruos. ¿Cómo puede alguien hablar de paz con asesinos?”, remarcó. Zahra Hoseini, de 41 años y procedente de Teherán, recorrió siete kilómetros junto a su hija pequeña para participar en el cortejo. “La llevé de la mano durante todo el camino”, relató. “Quiero que mis hijos sepan que hoy su madre estuvo ante su Imam y juró vengarlo”, añadió. En medio del duelo, un clérigo de la ciudad santa de Qom se dirigió a la multitud evocando una lección de la historia islámica: “Si el enemigo cree que asesinando a un Líder pondrá fin al movimiento, es que no comprende la historia del islam. Ali (P) fue asesinado.

Hasan (P) fue envenenado. Husein (P) fue martirizado. Sin embargo, el islam perdura. Nuestra Revolución también perdurará”.

Millones de iraníes claman venganza tras oración fúnebre por Líder mártir | HISPANTV Millones de iraníes claman venganza contra EE.UU. y el régimen israelí en el segundo día de las ceremonias de despedida del Líder mártir, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en Teherán. La postura oficial El poderoso clamor que resonaba en las calles encontró un claro reflejo en las declaraciones de altos funcionarios del Estado. Mohamad Baqer Zolqadr, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, describió la escena con palabras que reproducían casi literalmente las consignas coreadas por la multitud. “Este mar rugiente de personas proclama ahora dos consignas: resistencia frente a los enemigos y venganza por la sangre del Líder mártir de Irán”, apostilló. En otra declaración, Zolqadr fue aún más explícito respecto a la cuestión de la venganza: “El expediente de la venganza por la sangre pura del gran Jamenei y de los mártires oprimidos de Irán permanece abierto.

Los autores materiales y quienes ordenaron estos crímenes afrontarán, en el momento oportuno —que no tardará en llegar—, el castigo que merecen”. El presidente del Parlamento y principal negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, enmarcó la represalia prometida en un contexto ideológico más amplio, vinculándola con la narrativa transnacional del Eje de la Resistencia. “La sangre del Líder mártir de la Revolución Islámica será vengada mediante la liberación de todos los musulmanes del mundo de la opresión estadounidense e israelí”, declaró Qalibaf durante una reunión bilateral con un representante del Movimiento Amal del Líbano. Irán: asesinos del Líder mártir recibirán el castigo que merecen | HISPANTV El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha prometido que los asesinos del Líder mártir de Irán recibirán el castigo que merecen por sus actos. Del duelo a la política exterior Algunos analistas regionales sostienen que la magnitud y la intensidad del sentimiento popular manifestado durante las ceremonias podrían impulsar a la política exterior iraní hacia una postura más firme que en anteriores ciclos de represalias.

Durante años, la estrategia de Teherán se ha sustentado en una doctrina orientada a absorber reveses tácticos para evitar una confrontación directa de gran escala. Sin embargo, los inéditos llamamientos públicos a la venganza podrían reducir el margen político para la contención, al reforzar la percepción de que no imponer un costo visible a los adversarios solo invita a nuevas agresiones. Los analistas también consideran que Irán podría profundizar aún más su coordinación con los grupos aliados del Eje de la Resistencia en la región, como parte de una estrategia escalonada de defensa avanzada. Bajo ese esquema, la presión ejercida sobre los intereses iraníes podría provocar cada vez con mayor frecuencia respuestas en múltiples escenarios, mientras los grupos aliados dispondrían de una mayor flexibilidad operativa, manteniéndose al mismo tiempo alineados con los objetivos estratégicos de Teherán.

Según los expertos, el creciente llamado a la venganza hace cada vez más improbable que cualquier conflicto futuro pueda ser contenido dentro de un único ámbito geográfico. Texto recogido de un artículo publicado en Press TV