Dos semanas se cumplen de los terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio, y en el estado de La Guaira (norte), el más afectado por los movimientos telúricos, los familiares mantienen la incansable búsqueda de sus seres queridos debajo de los escombros, mientras otros refugiados en campamentos transitorios muestran la profunda herida al recordar la muerte de familiares y pérdida de sus viviendas. José Rivero tiene la mitad de la pierna vendada por las lesiones que sufrió cuando intentó salir del apartamento con sus dos hijas, y aunque salvaron sus vidas, contó a la Agencia Sputnik que no será fácil comenzar de nuevo. «Me siento perdido, no sé qué pasará ahora; por el momento estoy durmiendo en casa de unos familiares», relató. Como Rivero, miles de personas acuden diariamente al campamento transitorio ubicado en un campo de golf en la parroquia Caraballeda, donde reciben alimentos y atención médica por parte de organismos nacionales e internacionales. El hombre manifestó que pernocta en el día en este lugar, con la esperanza de ser incluido en algún listado para que el Gobierno le asigne una nueva vivienda.
Por su parte, Carmen González camina todos los días cerca de una hora desde el sector Corapal hasta el campo de golf en busca de comida y agua para llevar a sus cuatro nietos, que viven con ella en su casa, afectada por los sismos. «A mi casa se le cayeron cuatro paredes, tengo cuatro niños, uno es hipoglicémico, tengo que buscarle alimentos, no tengo agua, no tengo gas, no tengo nada. Vengo acá, busco comida y le llevo a mis nietos. Ya tengo los pies con ampollas», comentó. La mujer de 58 años dijo a esta agencia que busca la donación de colchonetas, debido a que están durmiendo en el piso. «Nos robaron muchas cosas, porque duramos varios días sin luz y yo me salí de la casa, se metieron los dueños de lo ajeno, me robaron hasta el cable de la luz», lamentó.
AYUDA En el campamento transitorio, la ONG internacional World Central Kitchen entrega comida a toda la población afectada. «Brindamos comida de calidad para intercambiar esperanza y alegría en este momento tan difícil, la comida es para todos, niños, adultos, ancianos y funcionarios», señaló Ninoska Jaramillo, voluntaria de la ONG. Asimismo, aseguró que permanecerán en este lugar todo el tiempo que sea necesario. De igual manera, en el quirófano móvil del Ejército venezolano el personal de sanidad militar de México realiza atención médica y quirúrgica de los afectados por los terremotos. «Nuestra labor es el servicio de sanidad, estamos proporcionando apoyo en la atención médica, curaciones, traslados, incluso si se presentara algún paciente que se tenga que operar también estamos capacitados para llevar ese tipo de procedimiento», indicó Eleuterio Jiménez, militar y médico cirujano mexicano. El funcionario manifestó que también cuentan con un personal que realiza labores de campo para el rescate de sobrevivientes y víctimas de los sismos. «Estamos gustosos de brindar esa atención, ser solidarios, vemos varias instituciones e incluso varias asociaciones internacionales que están realizando las mismas actividades que nosotros», acotó Jiménez a esta agencia.
En el campamento, cientos de personas se mantienen en carpas a la espera de ser reubicados. Un total de 3.685 personas murieron debido al doble terremoto del 24 de junio, según los últimos datos oficiales; hay, además, 16.760 heridos y 17.907 personas sin vivienda. Dos sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron varias regiones de Venezuela el 24 de junio. Los movimientos telúricos se sucedieron con 39 segundos de diferencia, en un fenómeno que se conoce como «doblete sísmico».
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó el estado de emergencia nacional, suspendió servicios básicos y educativos, y militarizó La Guaira, tras declararla área de desastre. La comunidad internacional se solidarizó de inmediato, y entre los escombros laboran brigadas con miles de rescatistas nacionales y extranjeros, en busca de sobrevivientes a la tragedia.