El ejemplo de Messi y Djokovic

El ejemplo de Messi y Djokovic

Lamine debía ser admirador de Neymar pero debe seguir el ejemplo de Messi y Djokovic para enfilar una carrera extraordinaria. Posee las características necesarias para triunfar de forma rotunda en este juego, en la cabeza y en las piernas. Si necesita referentes, los tiene cerca. Uno compite con él en el Mundial y el otro lo hace en otro césped, el de Wimbledon.

Leo tiene 39 años al igual que Novak. Seguramente es más explosiva la carrera de Lamine hasta que cumplió los 18 años. Pero el ejemplo de longevidad de Messi y Djokovic es una lección de deporte y de vida. Son los referentes más sólidos para las nuevas generaciones.

El argentino lloró con una pasión inusitada al terminar el partido frente a Egipto después de vivir momentos álgidos de tensión. Djokovic defendió con uñas y dientes su posición de tenista estelar en un partido que duró más de cinco horas frente a Auger, el tenista canadiense de 25 años y 1,93 de estatura. Ganó por talento y carácter. ¿En qué está el talento y el carácter? En hacerlo cada vez, no solo un día.

La continuidad marca la diferencia. No solo que hayan sido capaces de llegar a los 40 compitiendo en el máximo nivel, con la elite, sino que cada día han mostrado las dosis de talento y competitividad necesaria para ser los número uno. Esto no va de rachas, va de trabajo. Da la sensación de que los genios que poseen un talento natural lo tienen fácil para triunfar.

No. Messi lleva dos mundiales sacrificándose para mantener un tono físico a la altura y ningún tenista resiste cinco horas de juego a tope si no ha trabajado antes con mucho tesón. Al otro lado del oropel de la victoria hay el silencio del esfuerzo. No son cracks que lo hacen fácil, lo hacen fácil porque son cracks, porque han ido mejorando con el tiempo y cuidando los detalles para llegar más lejos más tiempo.

Es cierto. Ronaldo también ha hecho del esfuerzo un camino a seguir y ha estado a la altura de los dos citados, aunque haya caído en este Mundial. A Ronaldo, sin embargo, le ha perdido un ego excesivo que ha acabado diluyendo su tremendo talento de goleador, no de inspirador del juego como Messi. Lamine tiene una carrera larga y una cabeza bien amueblada.

Vive como un chaval de 18 años, porque si no lo hiciera sería raro. Y sabe, ya lo ha aprendido, que la clave es mostrar el talento cada día, no en una exhibición aislada. Messi y Djokovic han sido los ejemplos más claros (también Nadal) de cómo se prepara una carrera. Es posible que Leo no gane el Mundial o que Novac caiga ante Sinner en el próximo partido, pero ya tienen el máximo respeto de todo el mundo.