El canciller cubano, Bruno Rodríguez, desmontó durante su intervención la narrativa estadounidense que niega la asfixia económica provocada por el bloqueo y demostró con cifras y testimonios el carácter criminal de una política que calificó como «crimen de lesa humanidad en plena ejecución». Rodríguez denunció que Washington lleva adelante «una guerra multidimensional, no convencional, que dura ya casi siete décadas», y calificó el cerco energético como «equivalente a un bloqueo naval, que es un acto de guerra». Los daños del bloqueo entre marzo de 2025 y febrero de 2026 ascendieron a más de ocho mil millones de dólares, según informó el canciller. El ministro cubano alertó sobre el costo humanitario: la tasa de mortalidad infantil aumentó de 4,0 a 9,9 por mil nacidos vivos, lo que significa la muerte evitable de mil 780 recién nacidos. «El bloqueo asfixia y mata de manera silenciosa», sentenció.
El respaldo de grupos regionales como el Grupo de los 77 más China, el Movimiento de Países No Alineados, la Asean, el Grupo Africano y la Caricom, así como de decenas de países, confirmó la condena internacional al bloqueo y el rechazo a las amenazas de agresión militar de Washington. China señaló que ningún país puede actuar como policía internacional. Rusia advirtió que «el deseo estadounidense de hundir a la Isla va más allá de un comportamiento civilizado». México denunció que el impacto del bloqueo «deja de medirse en simples cifras y comienza a medirse en vidas».
Rodríguez desmontó las acusaciones del delegado estadounidense y recordó que Cuba no es una amenaza. «Cuba no es una amenaza. El bloqueo, sí. La nación amenazada es Cuba. Pero somos una nación comprometida y defensora de la paz, del derecho internacional, el multilateralismo, la verdad y la justicia», sostuvo.
Solo Argentina, Costa Rica, Israel, Marruecos, República Checa, Macedonia del Norte, Paraguay, Ucrania y Estados Unidos votaron contra la apertura del debate. La mayoría de los Estados miembros prefirió sobreponerse a las fuertes presiones ejercidas en los días previos por el Departamento de Estado y dar voz a las denuncias cubanas. jha/mks