El gasto público en educación, uno de los derechos fundamentales en México, reportó un incremento histórico entre enero y mayo pasados; sin embargo, los retos aún continúan, de acuerdo con los datos divulgados por la SHCP. El gasto público en educación, uno de los derechos fundamentales en México, reportó un incremento histórico entre enero y mayo pasados; sin embargo, los retos aún continúan, de acuerdo con los datos divulgados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). En los primeros cinco meses del año, el gobierno de Claudia Sheinbaum desembolsó 504,152 millones de pesos para proveer de bienes y servicios educativos a la población, lo que representó un aumento de 21% en comparación anual. Este es el mayor incremento que se tiene en este rubro desde el 2007, año en donde la Secretaría de Hacienda empezó a desagregar el gasto público por funcionalidad.
De esta manera, por cada 100 pesos que el gobierno gastó entre enero y mayo pasados, 12.7 pesos se destinaron al gasto funcional de educación. “La educación es fundamental para promover la equidad y el desarrollo sostenible, especialmente en contextos vulnerables. Garantizar una inversión eficiente, equitativa y de calidad en todos los niveles educativos y en todas las etapas de la vida es crucial para atender las brechas existentes, evitar la interrupción de trayectorias educativas y fortalecer el capital humano necesario para enfrentar los retos sociales y económicos del país”, señaló el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) en un análisis. Para este año se aprobó un presupuesto de 1 billón 238,620 millones de pesos, un aumento de 3% en comparación con lo que se aprobó en el 2025, lo que representa 12.2% del gasto total y 3.2% del Producto Interno Bruto (PIB). “Como proporción del PIB, el gasto en educación ha disminuido de manera constante desde el 2020 y en el 2026 alcanzaría su nivel más bajo, con un presupuesto equivalente a 3.19% (...) Esto limitaría el desarrollo del capital humano necesario para fomentar la competitividad y responder a las demandas del mercado laboral. Además, se acentuaría la brecha presupuestaria entre uno y tres puntos del PIB, respecto a la recomendación internacional de destinar entre 4 y 6 % del PIB a educación”, aseveró el CIEP.
Nómina y transferencias El aumento de los recursos destinados a la funcionalidad educación en los primeros cinco meses del año se debió a una ejecución del gasto más rápida, esto debido a mayores recursos para el pago de nóminas y transferencias monetarias, de acuerdo con Jorge Cano, coordinador del Programa de Rendición de Cuentas y Gasto Público de México Evalúa. “El avance del programa anual está en 44.6%, es el mayor ritmo de avance que se tenga registro por lo menos desde el 2013. Si vemos en el programa que se tiene para este año, en realidad hay un estancamiento, ya que apenas se va a recuperar el nivel de gasto que se tenía en el 2015”, señaló el investigador.