2026 es, hasta ahora, un gran año para el cine de terror. Nuevas historias creadas por cineastas jóvenes y propuestas que conectaron con el público demuestran que el género sigue más vivo que nunca con una nueva generación. Pero ¿qué sucede cuando un talento emergente, como el francés Sébastien Vaniček, toma las riendas de una franquicia clásica? Evil Dead, nacida de la mente de Sam Raimi, demuestra una vez más que, gracias a sus libros malditos y posesiones demoníacas, todavía puede hacernos soltar más de un grito… y una que otra carcajada. ¿De qué trata Evil Dead: Burn?
Evil Dead: Burn sigue la historia de Alice (Souheila Yacoub), quien recientemente perdió a su esposo, William (George Pullar), en un misterioso accidente automovilístico. Tras el funeral, busca consuelo junto a sus suegros, Susan y Edgar (Tandi Wright y Erroll Shand), en una apartada casa familiar en el bosque. Sin embargo, su cuñado Joseph (Hunter Doohan) libera accidentalmente a los Deadites, quienes comienzan a poseer, uno por uno, a los integrantes de la familia, convirtiendo la reunión en una auténtica pesadilla infernal mientras todos buscan la manera de sobrevivir. La película reúne todos los elementos característicos de la saga Evil Dead: terror, momentos verdaderamente grotescos, abundante gore y esos pequeños destellos de humor negro que le dan una personalidad única.
En realidad, son muy pocos los momentos de calma a lo largo de sus casi dos horas de duración. Poco a poco, la historia va construyendo sus conflictos y desarrollando tanto la relación de Alice con la familia de su esposo como los distintos objetos que terminarán desempeñando un papel clave conforme avanza la trama. En cuanto a las actuaciones, el reparto cumple. Souheila Yacoub sostiene con gran solidez la carga física y emocional que enfrenta Alice durante toda la película.
A su lado, Tandi Wright construye una Susan convincente como madre abnegada que sacrificó todo por su familia. Sin embargo, quien roba varias escenas es Maude Davey en el papel de Polly, la abuela con demencia, responsable de algunos de los momentos más inesperadamente divertidos de la cinta gracias a un personaje que de otra manera, no hubiera logrado equilibrar humor y horror. Uno de los aspectos por los que más destaca Evil Dead: Burn es la dirección de cámaras. Desde el uso de drones que se mueven a gran velocidad para grabar los exteriores, a secuencias muy bien armadas donde cada toma se vuelve clave para adentrarnos en lo que sucede.
Esto se agradece bastante en las escenas donde hay acción, ya que todo está muy bien coordinado para que no solo sea caos por el caos, habiendo continuidad en la gran mayoría de lo que vemos. Esto sumado a una edición que logra darle un buen ritmo y saber en qué momento exacto darle un cambio y una transición, hace que todo se sienta sumamente ágil. Esto, junto a todos los efectos especiales con los que cuenta la película, hace que, aunque no haya muchos momentos de salto por sustos, sí estemos salpicados de sangre. Otro aspecto que vale la pena destacar es su subtexto.
Evil Dead: Burn no se limita a ofrecer gore y momentos de humor; también plantea un conflicto más profundo. Sin entrar en spoilers, Alice carga con una historia personal que se va revelando poco a poco y que deja claro que el verdadero horror no siempre proviene de las posesiones demoníacas, sino también de las tragedias y conflictos que pueden formar parte de la vida cotidiana y de la gente de más confianza. ¿Necesito haber visto algo antes de ver Evil Dead: Burn? Uno de los mayores aciertos de la película es que funciona perfectamente como una historia independiente. No es necesario haber visto la trilogía original de Sam Raimi ni las entregas dirigidas por Fede Álvarez o Lee Cronin para entender lo que ocurre.
Aun así, la recomendación para entender mejor la vibra de la franquicia y comprender el contexto detrás del Naturom Demonto y las posesiones vale la pena darle una oportunidad a la película original antes de entrar a esta nueva entrega. ¿Deberías ir a ver Evil Dead: Burn? Evil Dead: Burn demuestra que la fórmula de la franquicia aún tiene mucho que ofrecer. El trabajo de Sébastien Vaniček respeta la identidad que ha convertido a Evil Dead en un referente del terror, pero sin dejar de darle este toque moderno a la misma. La película mantiene siempre un buen ritmo haciendo que nunca se sienta pesada con su mezcla de terror, gore y humor negro.
Es una entrega que funciona bien tanto para los fans como para aquellos que no conocen tan de fondo el mundo de Evil Dead. Una película recomendada si quieres tener una tarde o noche de terror que no exagere en jumpscares descarados. No te pierdas de esta y otras críticas de cine suscribiéndote a nuestro feed de Google News.