La DGT avisa para evitar multas: los 8 consejos que debes seguir cuando viajes en verano

La DGT avisa para evitar multas: los 8 consejos que debes seguir cuando viajes en verano

Los viajes por carreteras españolas durante el verano son uno de los mayores desafíos anuales para la seguridad vial y la gestión del tráfico. Pasar de la conducción urbana del día a día a trayectos de larga distancia bajo condiciones climáticas extremas, como son las olas de calor, somete tanto a la mecánica del vehículo como a la capacidad del conductor a mucho estrés. Normalmente, los preparativos del viaje se centran exclusivamente en el destino, el equipaje o la reserva del hotel, y como mucho en la búsqueda de aparcamiento, relegando la planificación del trayecto en coche a un segundo plano. Sin embargo, el calor extremo y la fatiga al volante provocan muchos siniestros, y esto es lo que las autoridades de tráfico quieren evitar, recordando que existen pautas de obligado cumplimiento y hábitos preventivos esenciales para garantizar un viaje sin problema de ningún tipo.

Cosas que revisar La prevención en carretera exige un protocolo riguroso que minimice el factor de error humano. Según las directrices técnicas publicadas oficialmente por la Revista DGT, el organismo de tráfico insiste en que las particularidades del verano obligan a ejecutar una estrategia de conducción defensiva y un mantenimiento predictivo antes de iniciar el viaje. En primer lugar, es indispensable realizar una puesta a punto del vehículo en un taller especializado, prestando especial atención a la presión y estado de los neumáticos, los cuales deben ajustarse en función de la carga total del automóvil. Una vez en ruta, la gestión de los tiempos de descanso se postula como el segundo pilar crítico: es casi obligatorio realizar paradas cada dos horas o 200 kilómetros recorridos.

De lo contrario, veremos mermada nuestra visión, ralentizada la toma de decisiones y duplicado el tiempo de reacción ante un imprevisto. Asimismo, se debe evitar la conducción durante las horas de más calor, priorizando las madrugadas o los atardeceres. Conducir con un exceso de calor en el habitáculo eleva hasta un 20 % el riesgo de sufrir un accidente, por lo que los ingenieros recomiendan fijar el climatizador en una horquilla estable de entre 20 °C y 23 °C. Factores físicos Para complementar la planificación de la ruta, que debe estudiarse con antelación para localizar las áreas de descanso y estaciones de servicio, el conductor debe atender a varios aspectos: - Protección ocular: El uso de gafas de sol homologadas y los parasoles del vehículo es imperativo para evitar deslumbramientos que impidan ver al resto de usuarios de la vía. - Nutrición inteligente: Se deben evitar por completo las comidas copiosas antes y durante el trayecto, limitando los alimentos pesados que desencadenen somnolencia por el proceso digestivo. - Estrategia de hidratación continua: El calor debe combatirse ingiriendo agua o bebidas isotónicas de forma regular, incluso antes de experimentar la sensación de sed, erradicando por completo cualquier consumo de alcohol. - Gestión del tiempo: La premisa fundamental es la llegada al destino.

Por eso, asumir los atascos estivales con una actitud tranquila y respetar escrupulosamente los límites de velocidad vigentes evitará graves sanciones económicas y riesgos vitales. Sistemas ADAS Uno de los aspectos técnicos en los que más insisten los especialistas en automoción, y que a menudo pasa desapercibido para el usuario medio, es el mantenimiento de la superficie acristalada del coche. El 90 % de la información sensorial que recibe un conductor para la toma de decisiones en tiempo real ingresa exclusivamente a través de los ojos, lo que hace que el parabrisas sea un elemento de seguridad activa de primer orden. Además, hay que tener en cuenta que en su zona superior interna se alojan las cámaras ópticas y los sensores de los sistemas ADAS (Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción).

Estos dispositivos son los encargados de procesar la lectura de las líneas de la calzada para el asistente de mantenimiento de carril y gestionar los radares de frenada de emergencia. Un parabrisas cubierto de polvo, grasa o restos de insectos, algo común en verano, puede provocar fallos de calibración o la desactivación automática de estos asistentes por falta de visibilidad del sensor. Por ello, la DGT recuerda la importancia de renovar las escobillas de los limpiaparabrisas y monitorizar constantemente el nivel del líquido lavaparabrisas.