A Lamine Yamal (18 años) parece que no le afecta la presión ni todo el ruido que hay a su alrededor. Sabe que hay dos tipos de gente, los suyos, los que le han acompañado siempre, y los que le están esperando para criticarlo. Un incentivo para él. Se dice abiertamente que el papel de España en este Mundial pasa mucho por ti.
Incluso el otro día Rodri dijo: “Esperemos que Lamine demuestre que es uno de los mejores en los días importantes”. El capitán también te pasa ese balón fuera del campo. Por lo que te veo, es una responsabilidad que te gusta. Sí.
Al final lo veo como una parte que puedo disfrutar más. Es bonito que la gente crea en ti y confíe en ti. Me lo tomo como algo bonito, no como presión, y me alegra mucho. Eso también tiene la cara B.
El otro día lo hablábamos con Gavi: da la sensación de que hay gente que está esperando un fallo. Yo creo que hay dos partes: la gente que confía en ti y cree en ti, y luego la gente que espera que no lo hagas para poder decirte cosas. Lo importante es estar tranquilo y seguir el camino que estamos siguiendo, que es ganar, ganar y ganar. Al final da igual lo que diga la gente mientras ganemos. ¿Las críticas son un incentivo para ti?
Sí. Me las tomo como algo positivo. Hay días que dices: “Joder, no entiendo que me digan eso”. Pero los días que estás bien, todo el mundo se tiene que callar. ¿Hay alguna que te haya dolido especialmente?
No, la verdad es que no. Al final, cuando ganas, todo duele menos. Siempre has dicho que el primero que se exige eres tú. ¿Estás cumpliendo las expectativas que tenías para este Mundial? Yo creo que puedo ser mejor.
Soy muy exigente conmigo mismo. No me sirve con lo que hago. Nunca he dicho “vale, es suficiente”. Ni cuando estoy en el Barça he llegado a mi objetivo, así que ahora tampoco.