Los 13 partidos que albergó el país proyectan un impacto de menos de medio punto porcentual del PIB; el verdadero legado está en infraestructura y reputación, señala especialista. Pese a la euforia que vivió México como sede de la Copa del Mundo 2026, su expectativa de impacto económico es baja. “No esperemos, como sociedad, que un evento de esta naturaleza sea un motor de crecimiento sostenido permanente y generalizado”, explicó a El Economista el doctor Martín Alfonso López Ramírez, profesor de tiempo completo del Departamento de Economía de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). “Es más bien algo muy puntual, en sectores muy específicos y de una duración relativamente corta, de unas pocas semanas que definitivamente no van a cambiar la trayectoria de desempeño económico del país al mediano o largo plazo”. Su análisis se sustentó en la proyección de que el Mundial tendrá un impacto de entre 0.11 y 0.15% del Producto Interno Bruto (PIB). La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) coincidió en no echar campanas al vuelo al declarar que la derrama no llegó a los 65,000 millones de pesos esperados, ya que se quedó entre 45,000 y 50,000.
Efecto marginal De acuerdo con informes previo al Mundial, se estimó que cada partido en México dejaría una derrama de 311 millones de dólares, superando a Estados Unidos y Canadá (200 millones). México y Canadá ya cerraron su participación como sedes con 13 partidos cada uno, mientras que Estados Unidos tendrá un total de 78; ya albergó 70 antes de cuartos de final. Esos datos fijaron una proyección de derrama total en México de entre 3,000 y 4,000 millones de dólares. El especialista consultado por este diario afirmó que, aunque parece una cifra enorme, no lo es. “A nivel país es un efecto marginal, en el sentido de que estamos hablando de ni siquiera un punto porcentual del PIB.
Si lo quisiéramos poner en perspectiva, el 0.15% es probablemente el presupuesto de alguna secretaría de gobierno”, detalló. “Por ejemplo, la recomendación de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) respecto a ciencia y tecnología es eso. Entonces, es eso, más o menos lo que se invierte a ciencia y tecnología en el país. No es una cifra alta en términos macroeconómicos, eso hay que recalcarlo”. Te puede interesar México recibió un total de 789,766 aficionados en sus 13 partidos del Mundial 2026, divididos de la siguiente forma: 180,930 en Guadalajara, 204,716 en Monterrey y 404,120 en la Ciudad de México.
Superó a Canadá, que registró 625,567 —datos oficiales de FIFA— por la suma de 258,088 en Toronto y 367,479 en Vancouver. El académico aseguró que el Mundial sí tuvo un efecto económico positivo para México, pero aclarando que no pasará del mes de agosto. Por eso lo definió como un aguinaldo veraniego: “Las familias que estuvieron involucradas de manera más directa en las tres ciudades seguramente tuvieron un ingreso extra que no se tenía presupuestado y existe un efecto multiplicador de que si una persona tiene un ingreso extra lo gasta y eso va permeando en toda la economía. Pero hay que tener en cuenta que, en términos macroeconómicos, es una especie de aguinaldo, no un motor de crecimiento que vaya a permear por los siguientes tres o cuatro años.
Definitivamente eso no va a pasar. Este efecto podría permear unas pocas semanas después de que finalice el evento”. Otro tipo de impacto El efecto económico de la Copa del Mundo en México está visiblemente a la baja. No sólo porque ya no habrá partidos en el país, sino porque la selección fue eliminada en octavos de final.
El especialista estimó una caída de entre 70 y 80% de consumo después de la derrota contra Inglaterra en dicha instancia respecto a la euforia que hubo tras la victoria contra Ecuador en dieciseisavos. No obstante, observó que México puede tener dos tipos de impacto más sólidos que la economía, gracias al Mundial, a largo plazo: infraestructura y reputación. “En mi opinión, va más por ahí. Más allá de las cifras económicas, llamó mucho la atención que las entrevistas a visitantes extranjeros reflejaban mucha satisfacción en torno a la organización. El ambiente, comparado con los otros países sede, era de mayor acogida y fiesta.
Tampoco hubo incidentes graves en cuestiones de inseguridad, entonces, me parece que ese legado es mucho más importante”. Enfatizó que la percepción de seguridad ayudará a temas de inversión extranjera en mediano y largo plazo, mientras que la infraestructura será utilizada sin importar que el Mundial concluya. “Esto sirvió para mostrar una cara distinta al mundo y eso es lo más relevante, más allá de que la remodelación de los aeropuertos se va a quedar. La idea de que México no necesariamente es violencia e inseguridad, que también puede mostrar una cara distinta para darle bienvenida a los visitantes del extranjero, probablemente eso sí tenga un efecto positivo y de largo plazo”.