Se mira pero no se toca. El búnker a cielo abierto lleno de deportivos japoneses que se pudren por la radiación

Se mira pero no se toca. El búnker a cielo abierto lleno de deportivos japoneses que se pudren por la radiación

Los coches abandonados siempre despiertan curiosidad, pero pocos lugares impresionan tanto a un aficionado como la zona de exclusión de Fukushima. Quince años después del desastre nuclear de Fukushima, provocado por el terremoto y el tsunami de 2011, todavía permanecen allí decenas de deportivos y clásicos japoneses que sus dueños nunca pudieron rescatar. No hablamos sólo de simples utilitarios: entre la vegetación y los edificios vacíos siguen apareciendo iconos muy buscados por los coleccionistas, como muchos Nissan Skyline GT-R, Nissan Silvia S15, Toyota Celica GT-Four, Toyota MR2, Honda S2000 o Mitsubishi Lancer Evolution. Coches que hoy alcanzarían precios muy elevados, pero que continúan atrapados por un enemigo invisible: la contaminación radiactiva.

Un museo del automóvil que nadie puede visitar Pese a las restricciones, las imágenes que han captado los últimos años exploradores urbanos, como el canal de YouTube Exploring the Unbeaten Path, muestran un paisaje postapocalíptico congelado en el tiempo. Muchos coches siguen exactamente donde los dejaron sus propietarios durante la evacuación de emergencia, algunos incluso con las llaves puestas o sin cerrar. La huida fue tan rápida que miles de personas nunca volvieron a recuperar sus pertenencias. Además de clásicos, deportivos, utilitarios, furgonetas, kei cars y todo tipo de vehículos, también quedaron abandonados todo tipo de negocios.

En el vídeo podemos ver por ejemplo talleres con auténticas joyas en su interior, como un Nissan 240SX de especificación estadounidense repatriado a Japón, varios Chevrolet Impala preparados como lowrider, un Lincoln Town Car o modelos mucho más modestos, como un Mazda Carol de los años 60 o un Eunos 800. Casi todos ellos aparentan estar conservados hasta que el desastre cambió su destino, pero el gran problema es que muchos de estos vehículos siguen contaminados. En algunos casos se han registrado niveles de radiación superiores a los considerados aptos para su exportación, lo que impide venderlos o restaurarlos con garantías. Aunque algunos coches han sido retirados para su desguace, otros simplemente continúan deteriorándose bajo la lluvia, la humedad y la vegetación.

Ni siquiera la radiación ha frenado el expolio Eso no significa que todos hayan permanecido completamente intactos: quienes han regresado varias veces a la zona han documentado cómo algunos deportivos han ido perdiendo piezas con el paso de los años. Un Nissan Skyline GT-R R32 apareció parcialmente desmontado entre una visita y otra, mientras que un Toyota MR2 AW11 llegó a desaparecer por completo junto a otros vehículos, sin que se sepa qué pasó exactamente con ellos. Frente al enorme coste humano que provocó Fukushima, estos coches son solo una pequeña consecuencia material del desastre… Sin embargo, para los aficionados representan algo más que un conjunto de coches abandonados. Son el recuerdo de una vida interrumpida de forma abrupta y de una colección irrepetible de deportivos japoneses que, muy probablemente, nunca más volverán a circular.

Imágenes | Exploring the Unbeaten Path En Motorpasión | El recuerdo de Chernóbil y los vehículos radioactivos que allí quedaron abandonados