Ciudad de México — S&P Global fijó un plazo y los motivos por los que podría bajar la calificación crediticia de México al anticipar que el país afronta una persistente incertidumbre entre los inversionistas y un débil crecimiento económico en medio de prolongadas negociaciones del tratado comercial de Norteamérica. Luego de que Estados Unidos decidiera no renovar de manera automática, por 16 años, y en su forma actual el tratado comercial con México y Canadá, y optara por dar paso a revisiones anuales en la próxima década, S&P tiene como escenario base que México mantendrá un buen acceso al mercado estadounidense a pesar de persistentes tensiones comerciales. Con respecto a la mayoría de los países, la agencia calificadora estima que México mantendrá un acceso al mercado de Estados Unidos más favorable y considera que es poco probable que México y Estados Unidos rompan los profundos vínculos comerciales que los unen, con un comercio total de US$801.000 millones en 2025. Sin embargo, la agencia calificadora advirtió en su comunicado del 6 de julio que un periodo prolongado de negociaciones mantendría la incertidumbre entre los inversionistas en México y contribuiría a una inversión débil y a un crecimiento económico lento.
S&P espera que el PIB de México crezca alrededor de 1% en 2026 y señala que la combinación de un crecimiento lento y mayor rigidez presupuestaria limitan la capacidad del Gobierno mexicano para lograr la consolidación fiscal. La lenta reducción del déficit fiscal llevó a S&P Global a cambiar la perspectiva de la calificación de México a negativa en mayo de 2026, si bien la nota soberana se mantuvo en BBB. Con esa calificación, S&P Global mantiene la calificación de México dos niveles arriba del grado de inversión, pero hay riesgos en el panorama que se deben tomar en cuenta para evitar cambios en la nota soberana. S&P Global indicó que en los próximos 24 meses podrían bajar la calificación soberana de México si no reduce sus déficits fiscales de manera oportuna, de forma que se estabilice y contenga la deuda pública, la carga de intereses y pasivos contingentes.
También podrían bajar la calificación si se presentan reveses inesperados en el comercio u otros vínculos económicos con Estados Unidos que afecten la estabilidad económica y debiliten la sólida posición externa de México. El horizonte de 24 meses que fija S&P se estaría cumpliendo hacia mitad de año del 2028, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encontrará en la recta final de su segundo mandato en la Casa Blanca. Asimismo, el subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, Carlos Lerma, dijo que la dependencia evaluará hacia 2028 otras alternativas de ingresos que generen más recaudación para el país. Ver más: México queda en el último escalón de grado de inversión con Moody’s y Fitch Por el contrario, la agencia calificadora podría revisar la perspectiva a estable en los próximos 24 meses si la implementación efectiva de las políticas se traduce en una consolidación fiscal significativa, lo que ayudaría a estabilizar los niveles de deuda y la carga de intereses del Gobierno.
Asimismo, la perspectiva cambiaría a estable si ocurre un repunte en los niveles de inversión del sector privado que impulse el crecimiento económico, con lo que podría fortalecerse la resiliencia económica del país y ayudar a estabilizar las finanzas públicas. El más reciente informe mensual de finanzas públicas muestra que entre enero y mayo de 2026 se tenían programados ingresos presupuestarios por MXN$3.7 billones. Sin embargo, se recibieron menos ingresos para quedar en MXN$3.5 billones. Asimismo, los ingresos recibidos resultaron 1,8% menos respecto de lo observado en igual periodo del año pasado.
Los menores ingresos de los primeros cinco meses del año se explican por una caída en los ingresos petroleros, ante un menor crecimiento de la plataforma de exportación y el efecto de la apreciación cambiaria, y una menor recaudación el Impuesto Sobre la Renta, un gravamen que está vinculado a los salarios. La Secretaría de Hacienda apuesta a que el déficit fiscal baje a 4,1% del PIB en 2026 y a 3,5% del PIB para cierre de 2027, pero los analistas dudan de que se logren esos objetivos dado el bajo crecimiento económico. Hacienda estima que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), la medida más amplia de la deuda pública se ubicará en MXN$20,4 billones, equivalente a 54,7% del PIB al cierre de 2026.