BofA desestima los cuatro mayores temores sobre Nvidia y cree que la acción puede subir 71%

BofA desestima los cuatro mayores temores sobre Nvidia y cree que la acción puede subir 71%

Bloomberg Línea — Los analistas de Bank of America (BAC) mantienen su recomendación de compra sobre Nvidia (NVDA) y consideran que la cotización todavía no refleja la capacidad de crecimiento de la compañía. Para el banco, el mercado está sobredimensionando cuatro riesgos que pesan sobre el fabricante de chips. La tesis de la entidad parte de que la valoración actual ya incorpora un escenario demasiado negativo para la evolución de los beneficios. Según BofA, el mercado ya descuenta un recorte implícito del 30%-35% en las ganancias previstas para 2027 y 2028, pese al liderazgo de Nvidia en infraestructura para inteligencia artificial.

Por ello, la firma elevó su precio objetivo a US$350 por acción, frente a un cierre de US$204,12 el 8 de julio, un nivel que supone un potencial de revalorización del 71%. “Vemos una oportunidad reforzada de compra para una franquicia de crecimiento única y duradera que ahora cotiza en un mínimo de siete años de 18 veces el PER futuro”, escribieron los analistas esta semana en una nota. Así se ha comportado la acción de Nvidia Esa valoración, añaden, contrasta con unas previsiones que apuntan a un fuerte crecimiento del beneficio por acción durante los próximos ejercicios. Márgenes y competencia: dos de los riesgos Uno de los principales temores del mercado es que el aumento del costo de la memoria de alto ancho de banda (HBM), un componente esencial de los sistemas de inteligencia artificial, termine reduciendo los márgenes de Nvidia. Sin embargo, BofA considera que esa preocupación pasa por alto la capacidad de la empresa para elevar el precio de sus plataformas completas.

Las estimaciones de la firma apuntan a que el costo adicional de la memoria HBM por cada rack aumentaría entre US$200.000 y US$300.000 al pasar de Blackwell a Rubin. No obstante, el precio de venta de esos sistemas podría incrementarse entre US$2 millones y US$3 millones, al incorporar mejoras en procesadores, redes, software y otros componentes que no dependen de esa memoria. Esa diferencia explica por qué la entidad espera que los márgenes brutos continúen situándose en torno a la franja media del 70%. “Creemos que los inversores sobreestiman simultáneamente el impacto en el margen bruto del aumento del costo de la memoria, mientras subestiman el poder de fijación de precios de Nvidia”, dijeron los analistas. Esa combinación, según el informe, reduce el riesgo de que la inflación de los componentes altere de forma significativa la rentabilidad del negocio.

El segundo argumento gira en torno a la competencia de los chips ASIC desarrollados por grandes compañías tecnológicas para sus propios centros de datos. Aunque Google (GOOGL) lanzó sus TPU en 2015, Amazon (AMZN) presentó Trainium en 2020 y Meta (META) desarrolló MTIA en 2023, BofA destaca que las ventas de aceleradores GPU de Nvidia se han multiplicado unas 700 veces desde 2015. Además, las ventas a los grandes proveedores de nube crecieron un 115% interanual, casi el doble del ritmo del gasto en infraestructura de nube, una señal que, según la entidad, refleja una mayor participación de Nvidia en ese mercado. A largo plazo, BofA espera que la compañía conserve una cuota superior al 65%-70% del gasto mundial en infraestructura de inteligencia artificial.

Valoración y capacidad financiera Otro de los argumentos del informe es que la valoración de Nvidia ya descuenta un deterioro de beneficios que BofA no considera justificado. Mientras otros grandes grupos tecnológicos como Amazon, Meta, Google, Microsoft (MSFT) y Apple (AAPL) cotizan alrededor de 22 y 19 veces el beneficio estimado para 2027 y 2028, respectivamente, Nvidia negocia con múltiplos inferiores pese a afrontar oportunidades y presiones de costos similares. Para la entidad, esa diferencia refleja un descuento excesivo asociado a los riesgos que analiza el mercado. La firma también reconoce que la elevada presencia de Nvidia en las carteras de inversión constituye un factor que puede limitar el comportamiento bursátil a corto plazo.

La compañía representa una posición relevante entre los fondos activos vinculados al S&P 500 y esa concentración podría seguir siendo un elemento de presión mientras el mercado absorbe nuevas emisiones de acciones tecnológicas. Sin embargo, BofA no considera que ese aspecto altere la fortaleza estructural del negocio. El cuarto foco de preocupación son las inversiones realizadas por Nvidia para fortalecer su ecosistema de clientes y proveedores. BofA calcula que esos compromisos ascienden a unos US$65.000 millones, distribuidos entre empresas como OpenAI, Anthropic, Intel (INTC), CoreWeave (CRWV) o Marvell (MRVL).

Aun así, estima que esas operaciones consumirían menos del 35% del flujo de caja libre previsto para 2026, una proporción que, según la entidad, mantiene margen suficiente para incrementar dividendos y recompras de acciones. Esa previsión se apoya en unas estimaciones que sitúan el flujo de caja libre en torno a US$187.000 millones en 2026 y cerca de US$385.000 millones en 2027. De cara a los próximos años, la entidad prevé que el mercado mundial de sistemas para centros de datos de inteligencia artificial alcance unos US$1,7 billones en 2030. Sobre esa base, mantiene la expectativa de que Nvidia preserve una posición dominante en ese mercado, mientras los próximos resultados trimestrales servirán para comprobar si la evolución de los márgenes, el crecimiento de las ventas y la capacidad para mantener su cuota respaldan la tesis que sustenta su recomendación de compra.