Eau de pólvora

Eau de pólvora

Si Francia es la cuna de algunos de los perfumes más célebres del mundo, su selección se ha dedicado a traer a este Mundial su nueva fragancia: Eau de Pólvora. No se vende en perfumerías. La fabrican entre todos los atacantes de los blues cada vez que tocan el balón, letales e imprevisibles incluso ante el bastión de Marruecos. El país galo es conocido por muchas cosas, pero especialmente adorado por sus fragancias.

Esas que traspasaron fronteras, que tienen infinidad de posibilidades y detalles. De profundidad y rebeldía. Exactamente como el combinado de Deschamps, que en cada partido ha demostrado un registro diferente que lo hace imprevisible. La constante es Mbappé.

El punta del Madrid sumó su octavo gol, un verdadero golazo, para romper el empate e igualar a Messi en la carrera por la Bota de Oro. Es la pimienta rosa y la pólvora. Es el primer impacto: picante, explosivo e imposible de ignorar. En cuanto aparece, cambia el ambiente y lo vuelve suyo.

Como variable, Dembéle se sumó a su fiesta. La bergamota y el jengibre. Fresco, eléctrico e imprevisible. Un jugador de cara o cruz, que nunca sabes por donde va a salir, pero que deja una vibrante sensación que tarda en desaparecer.

Escogido fue Doué para acompañarlos. Sus regates son el cardamomo. Una esencia moderna, atrevida y con personalidad. Como su juego, repleto de recursos en el regate y de valentía en intentarlos.

Juventud y descaro para romper con la monotonía. Todo escudado también por el vetiver Olisé. Ese jugador que enamora, pero que ayer no estuvo tan fino. Es la elegancia y la frescura del ataque de Francia.

Sin estridencias para dominar, equilibrio y clase. Quedaron fuera del turno de titulares Barcola y Cherki, que en cualquier otra selección serían indiscutibles. El primero, el pomelo. Profundidad y frescura.

Velocidad descontrolada, entra directo. El segundo, el incienso. Creativo, diferente. Aunque también díscolo.

Descontento por contar con poco protagonismo. El frasco dice Eau de Pólvora, pero la fórmula es más compleja: unas gotas de pimienta rosa llamadas Mbappé, un chispazo de bergamota firmado por Dembélé, el vetiver elegante de Olise, el cardamomo descarado de Doué, los cítricos de Barcola y el incienso creativo de Cherki. Agítese antes de enfrentarse a cualquier defensa