Keiko Fujimori enfrenta el desafío de equilibrar la relación de Perú con EE.UU. y China

Keiko Fujimori enfrenta el desafío de equilibrar la relación de Perú con EE.UU. y China

Bloomberg — El primer viaje de Alberto Fujimori a Pekín, hace 35 años, ayudó a orientar a Perú hacia China y anticipó un realineamiento más amplio de América Latina que Washington todavía intenta revertir. Ahora su hija, Keiko Fujimori, quien ganó por un estrecho margen las elecciones presidenciales del mes pasado en Perú, deberá gestionar ese legado mientras Donald Trump busca reafirmar el predominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental. Formada en EE.UU., Fujimori fue elegida con un programa promercado y una plataforma de mano dura contra la delincuencia, lo que acerca al país andino a Washington. Sin embargo, también parece dispuesta a preservar los vínculos comerciales con Pekín, al rechazar un “alineamiento automático con cualquier potencia” y defender una posición “estratégicamente equilibrada” entre China y EE.UU. “Eso denota que va a ser pragmática”, afirmó Luis Miguel Castilla, exembajador de Perú en Washington y exministro de Economía. “Eso es parte de nuestra política exterior desde hace mucho tiempo”.

Que una dirigente con fuertes vínculos personales con EE.UU. adopte una posición tan equilibrada refleja los límites del intento de Trump por desplazar a China de América Latina, especialmente en los países ubicados al sur de Colombia, donde la influencia económica de Pekín es mayor. La oficina de prensa de Fujimori no respondió a una solicitud de comentarios. Actualmente, China es el principal socio comercial de Perú y uno de los mayores inversionistas en sectores estratégicos como minería, energía e infraestructura. Esa relación comenzó a consolidarse a principios de la década de 1990, cuando la búsqueda de capital por parte de Fujimori coincidió con el interés de Pekín por ampliar su red de aliados.

Hijo de inmigrantes japoneses, Alberto Fujimori fue probablemente más receptivo que la mayoría de los presidentes peruanos a las oportunidades provenientes de Asia. Tras llegar a la presidencia en 1990, necesitaba recursos financieros y respaldo internacional para implementar un programa de reformas económicas de choque y reintegrar a Perú a los mercados financieros internacionales. China, aislada diplomáticamente tras la represión de las manifestaciones prodemocráticas en la plaza de Tiananmén, buscaba fortalecer sus relaciones con países dispuestos a contribuir a romper ese aislamiento. Fujimori realizó cuatro visitas oficiales a China durante la primera mitad de su década en el poder.

También impulsó la incorporación de Perú al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y sentó las bases de una relación económica que permitió a Pekín desplazar a Washington como principal socio comercial del país dos décadas después. “El legado del papá de Keiko Fujimori es la apertura a Asia, la apertura a China”, señaló Cynthia Sanborn, directora del Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico y profesora del Departamento Académico de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad del Pacífico. Un centro logístico del Pacífico Desde la década de 1990, la inversión china acumulada en Perú alcanza aproximadamente US$30.000 millones, según Sanborn. El proyecto más emblemático es el puerto de Chancay, con una inversión de US$1.300 millones, construido por la empresa estatal china COSCO Shipping Ports e inaugurado por Xi Jinping a finales de 2024. Diseñado para reducir en unos diez días el tiempo de navegación hacia Shanghái y consolidar la aspiración de Perú de convertirse en un centro logístico del Pacífico, el puerto se ha transformado en uno de los principales símbolos de la competencia entre EE.UU. y China en América Latina.

Washington no solo observa con preocupación la ventaja comercial que el proyecto otorga a China, sino también el eventual uso militar que Pekín podría darle. En medio del aumento de las tensiones, Trump designó un nuevo embajador en Lima, cuya experiencia durante sus primeros meses ilustra las dificultades de impulsar la agenda estadounidense en Perú. El embajador Bernie Navarro llegó a Lima en febrero y encontró de inmediato al entonces presidente José Jerí envuelto en un escándalo por reuniones secretas con empresarios chinos en un restaurante de cocina chino-peruana de la capital. El episodio adquirió incluso un tono simbólico cuando Navarro publicó una fotografía compartiendo hamburguesas con Jerí. “Cambiando el menú”, escribió junto a la imagen.

Las acusaciones terminaron costándole el cargo a Jerí, en el tercer juicio político que enfrenta un presidente peruano en los últimos cinco años. Posteriormente, su sucesor intentó retrasar la compra de nuevos aviones de combate F-16 al fabricante estadounidense Lockheed Martin, una operación que llevaba al menos dos años de preparación. Finalmente, la adquisición siguió adelante, en parte gracias a la presión ejercida por el partido de Fujimori. “En este momento no estamos ganando en Perú; vamos por detrás”, afirmó Navarro el mes pasado durante un evento virtual organizado por el Atlantic Council. El embajador, que se ha definido como el principal promotor comercial de Estados Unidos en Perú, sostuvo que Washington estuvo distraído durante años por otras regiones del mundo, aunque prometió que EE.UU. alcanzará a China antes de finalizar su misión diplomática.

Fujimori parece dispuesta a permitir que EE.UU. recupere terreno, siempre que Perú conserve sus sólidos vínculos comerciales con China y continúe avanzando en su objetivo de convertirse en un centro logístico del Pacífico. Ese delicado equilibrio responde a una visión más amplia de Perú como una economía orientada hacia el Pacífico, y no como un país obligado a elegir entre Washington y Pekín. Ver más: La inflación en Perú sorprende al alza y sigue por encima del rango meta “La comida peruana es una comida de fusión”, señaló Fujimori durante una entrevista con una emisora local. “El restaurante donde haremos las inversiones es la APEC, y ahí están los EE.UU., pero también están todos los países del Asia”. Lea más en Bloomberg.com