Bloomberg Línea — El próximo 20 de julio se instalará el nuevo Congreso de Colombia en medio de un país dividido entre un gobierno entrante liderado por Abelardo de la Espriella, una izquierda que conserva peso legislativo, pero que perdió la Presidencia, y un mapa de fuerzas políticas que todavía no termina de acomodarse. “Todavía estamos en la estructuración de quién es gobierno, quién es oposición y quiénes son independientes. Hasta ahora solo el Centro Democrático se ha declarado partido de gobierno”, dijo a Bloomberg Línea Juan Fernando Giraldo, consultor político y socio fundador de Búho, empresa especializada en investigación de opinión pública y análisis de datos. En ese sentido, explicó que ni la derecha ni la izquierda cuentan con una mayoría simple. Una fragmentación que obligará al Congreso a cumplir un papel poco habitual: el de moderador y traductor de una disputa que hoy se libra entre liderazgos personalistas. “Por un lado, De la Espriella como líder de gobierno y de una derecha en reinvención; y por el otro, la izquierda con dos voces, una institucional en Iván Cepeda como congresista, y otra la de Gustavo Petro, que todavía no es claro desde dónde va a ejercer esa voz”, explicó.
Los retos del nuevo legislativo serán tres, definió. El primero, la traducción de la polarización para llevarla a los matices. El segundo, ser una voz que distensione la presión entre el gobierno saliente y el entrante; y el tercero, definir cómo se manejan las reformas que estaban avanzando y cómo se reciben los frenos que se le quieren imponer a esos proyectos. En materia de agenda concreta, Giraldo anticipó que la instalación del 20 de julio estará marcada por la conformación de mesas directivas y comisiones, además de la elección de magistrados.
Después vendrá lo urgente, indicó, haciendo referencia al Presupuesto General de la Nación y el Plan Nacional de Desarrollo. A esto se sumará la sombra de las elecciones regionales de 2027, que empezarán a condicionar las alianzas dentro del propio Congreso. Para Giraldo, temas como el energético, la consulta previa y popular, el licenciamiento ambiental, y las reformas pensional, de salud y laboral, serán terreno de disputa entre un gobierno saliente que buscará blindar lo que considera sus logros, y un gobierno entrante que buscará victorias simbólicas frenando esos mismos avances. El riesgo de no reconocer a De la Espriella Carlos Arias, doctor en Psicología Política y gerente de la firma Estrategia & Poder, coincide en que la agenda legislativa será exigente, pero pone el énfasis en un riesgo institucional que considera el más grave de todos: que el Congreso, o parte de él, se niegue a reconocer al presidente electo.
Los retos del nuevo Congreso 2026-2030, explicó, son muy fuertes y diferentes a los de legislativos anteriores, porque no solamente tendrán que ver con la agenda de proyectos, sino con replantear la oposición debido a la afirmación del presidente Gustavo Petro de desconocer a Abelardo de la Espriella como presidente electo. “Si este Congreso, fraccionado, polarizado y que tiene una bancada muy poderosa del Pacto Histórico, decide no posicionar a Abelardo, no reconocerlo como presidente, ahí estaría el primer gran desafío del Congreso en el 2026”, enfatizó. Para el consultor político, el reto de fondo no es solo legislativo sino también democrático: construir una oposición que sepa disentir sin desconocer las reglas del juego. “Debe plantear una forma de oposición que pueda ser reflexiva, crítica, pero respetando la institucionalidad y las elecciones democráticas que vivió Colombia”, concluyó.