Mashad se prepara para despidir a su hijo más ilustre, el Líder mártir de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei. Millones de peregrinos han llegado desde todas las provincias de Irán y desde países vecinos. No es solo un funeral. Es el adiós de una nación.
Las autoridades han dejado lobre los cuatro patios principales del mausoleo del Imam Reza donde descansarán sus restos mortales. Los peregrinos esperan en los patios vecinos. Mashad, su ciudad natal, donde vivió y luchó hasta la Revolución de 1979, lo acoge por última vez. Pero hay algo que no pasa inadvertido.
Entre la marea de banderas negras y rojas, algunas llevan inscripciones que resuenan como un eco del pasado. No son simples lemas. Son juramentos de sangre. Mashad se prepara para el adiós definitivo.
Quienes han llegado hasta aquí aseguran que no será un final. Será una sucesión. El Líder ha sido martirizado por EE.UU. y el régimen israelí. Pero su legado, y la promesa de venganza, apenas comienzan.
Desde la ciudad sagrada del Imam Reza, este es el eco de un pueblo que entierra a su guía, pero levanta el puño hacia el futuro. Samaneh Kachui, Mashhad frr/msm