La batalla legal que Ramón Valdez libra con su expareja (Iliana Fuengó) por la patria potestad y la pensión alimenticia de sus hijos se ha convertido en el principal obstáculo para ejercer la paternidad que siempre soñó. En entrevista exclusiva con TVyNovelas, el actor y cantante abre su corazón y revela el desgaste emocional de un proceso que, lejos de acercarlo a sus pequeños: Mariano, de 10 años, y Macarena, de siete, ha terminado por alejarlo de los momentos que más anhela. ¿Cómo has vivido la aventura de ser papá? Mis hijos son la luz de mi vida, de mis ojos y de mi corazón, los he disfrutado mucho, lo más que puedo. Me encanta ser papá, siempre lo soñé, aunque me tardé porque fui padre a los 32 años, de mis amigos casi casi fui el último, pero la verdad es que ha sido una etapa muy bonita. ¿Qué sentiste cuando tuviste a tus hijos por primera vez en tus brazos?
Imagínate. Cuando nació Mariano me tocó cortarle el cordón y fue como un sueño hecho realidad, un sentimiento de mucho compromiso y responsabilidad, pero también una felicidad inmensa, quería estar con él todo el tiempo... Naciste para ser papá... Yo creo que sí, nací para ser papá.
Desafortunadamente me separé de la mamá de mis hijos por decisión de ella y ha sido complejo porque yo tengo ahí un tema de un juicio por la pensión alimenticia y por la patria potestad que la está pidiendo. Yo lo único que quiero es tiempo con ellos. Ha sido difícil la separación... “A mí me pegó muy duro, sobre todo por mis hijos, porque yo no me perdía nada de ellos, trataba de no perderme ningún evento con ellos”. “Y cuando nos separamos, de repente, ella empezó a tomar mucho partido en este tema, entraron los abogados y se empezó a volver un poco complejo. Entonces, ahora estoy con mis hijos con tiempo reservado, cuando me dejan, por el tema legal”. ¿Cada cuándo los ves?
El problema es que no tengo algo dictaminado, pero la verdad es que siempre hablo con ellos, los veo seguido, lo único que es que no he podido viajar con ellos; yo quisiera que pasaran conmigo vacaciones, navidades, llegar a acuerdos, pero ha sido muy complicado eso. Entonces, me he perdido de esas cosas, pero he estado cerca de ellos, aunque me gustaría estar más. Sin duda es difícil cuando se involucra a los hijos en una separación de adultos... Así es.
Independiente de los problemas que tenga uno como adulto, los hijos no deben ser moneda de cambio y quiero externarlo a la gente: hay papás que lo único que queremos es estar cerca de nuestros hijos. A veces pienso que el mundo está al revés, hay papás que les vale gorro y la mamá les insiste que vean a sus hijos y hay papás que queremos estar y recibimos lo contrario. También, hay papás que queremos lo mejor para nuestros hijos, llevarlos a las mejores escuelas y darles lo mejor a nuestras posibilidades, pero con lo que podemos y la ley debe protegernos más porque hay mamás que también abusan, de repente, no comprenden. ¿Te gustaría ser papá de nueva cuenta? Yo creo que ya no y me encantan los bebés, ¡me fascinan! pero, por todo lo que he pasado y porque tengo esta gran responsabilidad de dos hijos, yo creo que ya hasta ahí.