La Agencia Internacional de la Energía (AIE) anticipa que la demanda mundial de petróleo caerá en un millón de barriles diarios en 2026, lo que marcará la primera contracción anual desde 2020, cuando los confinamientos por la COVID‑19 paralizaron la aviación y detuvieron industrias en todo el mundo. Aunque la magnitud del retroceso es menor que la registrada durante la pandemia —cuando el consumo llegó a desplomarse en unos ocho millones de barriles diarios—, el organismo advierte que el cierre del estrecho de Ormuz ha deteriorado la actividad económica global y presionado las cadenas de suministro energéticas. En su informe mensual, la AIE señaló que la caída es «muy desequilibrada, tanto por productos como por regiones». Los análisis previos atribuyen las mayores pérdidas a economías asiáticas dependientes de las importaciones y a materias petroquímicas como la nafta y el gas licuado de petróleo, cuya logística depende de rutas que atraviesan Ormuz, uno de los puntos más sensibles del comercio petrolero mundial.
En el momento de la publicación del informe, el contrato del brent para entrega más próxima —referencia internacional— se negociaba en torno a 76 dólares por barril, aproximadamente un 6% por encima del nivel previo a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, pero muy por debajo de los máximos cercanos a 120 dólares registrados en marzo, en el punto álgido del conflicto. El WTI, referencia estadounidense, cotizaba alrededor de 72 dólares. La moderación de los precios refleja un mercado que continúa ajustándose a la incertidumbre geopolítica, aunque sin replicar las fuertes oscilaciones de los meses anteriores. Más leídas Bono Especial de Vacaciones será pagado en dos partes, aclara el Ministerio de Educación Universitaria Tasa de Cambio BCV 10 de julio de 2026: 709,6935 Bs/USD (+1,3522%) Alejandro Grisanti ve señales de mayor normalización en el mercado cambiario venezolano Recuperación frágil en la oferta global La AIE indicó que la oferta mundial mostró una mejora significativa en junio, aunque partía de niveles excepcionalmente bajos.
La producción global aumentó en 4,1 millones de barriles diarios, hasta 98,8 millones, impulsada por la reapertura parcial del estrecho de Ormuz, que permitió a los productores del Golfo reactivar pozos cerrados. Aun así, la oferta seguía 9,4 millones de barriles diarios por debajo de su nivel previo a la guerra. Las exportaciones del Golfo —incluyendo las cargas desviadas alrededor del estrecho— subieron en 6,5 millones de barriles diarios, hasta 16,1 millones. Antes del inicio de los combates, la región enviaba una media de 24 millones de barriles diarios.
Las reservas mundiales de petróleo crecieron por primera vez desde el inicio del conflicto, lo que puso fin a meses de retiradas récord. Sin embargo, los inventarios en las economías más ricas continuaron reduciéndose, ya que los compradores se mostraron cautelosos a la hora de importar en un entorno de precios volátiles y riesgos persistentes.