Erling Haaland ya no es solamente un delantero que hace goles. En pleno Mundial 2026, el noruego se convirtió en algo más difícil de controlar: un personaje de internet. Y como ocurre con los personajes virales, una parte cada vez más grande de su fama no depende de lo que hace realmente, sino de lo que los fans y la IA inventan con su cara. El ejemplo más claro fue un video que empezó a circular a fines de junio.
En la escena, supuestamente Haaland aparece cenando en un restaurante y se asusta al ver su propio reflejo en un espejo. Una publicación en X superó los 31 millones de visualizaciones en pocos días, pero el video no era real: los verificadores lo rastrearon hasta un sketch cómico chino de Jin Long y Qiu Qiu, al que le superpusieron el rostro de Haaland con IA. Lo curioso es que la desmentida no frenó el fenómeno. Al contrario: lo alimentó.
El video funcionaba porque encajaba con el personaje que internet ya había decidido construir alrededor de Haaland. No importaba demasiado si era falso. Importaba que parecía “muy Haaland”. © Erling Haaland Youtube. En China no es solo un goleador: es “Habao” La base de esta fiebre está en China, donde Haaland se convirtió en una figura masiva.
Desde que abrió cuentas en Weibo y Douyin el 6 de junio, acumuló 1,6 millones de seguidores en Weibo y 5,2 millones en Douyin en apenas un mes, según medios chinos y europeos. Los hashtags relacionados con él superaron los 490 millones de visualizaciones solo en Weibo. Parte de ese éxito nace de una división muy clara de su personalidad pública. Dentro del campo, los fans chinos lo ven como el “cíborg nórdico” o el “robot goleador”: una máquina física, fría y casi inhumana.
Fuera del campo, en cambio, es “Habao”, algo así como “Ha Baby”: un gigante torpe, gracioso, expresivo y sorprendentemente fácil de convertir en meme. Ese contraste es oro para internet. Haaland ya tenía material real para alimentar esa imagen: selfies raros, filtros, preguntas improvisadas y publicaciones poco pulidas en Snapchat, donde supera los 3,3 millones de seguidores. Pero la IA llevó todo más lejos, porque permite fabricar nuevas escenas a pedido sin esperar a que el futbolista las protagonice.
La IA convirtió al futbolista en una franquicia abierta El caso Haaland muestra algo más amplio que un simple deepfake . La IA generativa está cambiando la relación entre los fans y los famosos. Antes, el público dependía de entrevistas, fotos oficiales, campañas publicitarias o momentos espontáneos. Ahora puede crear escenas nuevas, canciones, montajes y versiones alternativas en cuestión de minutos.
WIRED lo define con una idea muy útil: el “fanon”, una mezcla entre fan y canon. Es el material que el público inventa para llenar los huecos de la historia oficial. Siempre existió, pero antes requería tiempo, edición y trabajo artesanal. Con IA, esa producción se volvió masiva, rápida y cada vez más difícil de distinguir de lo real.
Haaland haha 😆 pic.twitter.com/onLdCWXnak GHOSTFEED (@Ghostfeed001) July 8, 2026 También ocurrió con la estética vikinga de Haaland. En 2023, el fotógrafo David Yarrow lo retrató vestido como vikingo en un fiordo de Oslo. Para el Mundial 2026, la federación noruega repitió la idea con todo el equipo en una imagen titulada “The Vikings are coming”. Los fans tomaron esa iconografía y la multiplicaron con IA: Haaland con armaduras, hachas, barcos y escenas de batalla.
El problema es que la frontera entre campaña oficial, fan art y manipulación empieza a desdibujarse. Para marcas, federaciones y deportistas, esto abre una oportunidad enorme: los fans pueden amplificar una figura hasta convertirla en mito. Pero también abre un riesgo evidente: la imagen pública de una persona puede escapar de sus manos. Haaland no se volvió viral solo por sus goles.
Se volvió viral porque su figura es perfecta para la cultura actual: intimidante en la cancha, absurda fuera de ella y fácil de remezclar con IA. El resultado es una celebridad nueva, mitad atleta real y mitad personaje fabricado colectivamente. Quizás eso sea lo más inquietante. En la era de la IA, ya no hace falta que un famoso tenga una vida suficientemente interesante.
Si no la tiene, los fans pueden inventarla por él. Fuente: Xataka.