Merlier se lleva un sprint de locos en Bourdeaux con un gran Gaviria

Merlier se lleva un sprint de locos en Bourdeaux con un gran Gaviria

La ciudad de Bourdeaux cumplió con lo que se espera de ella en el Tour de Francia. Desde 1903, la prefectura de Nueva Aquitanía había acogido 81 llegadas de la carrera, en las que las etapas se habían resuelto a toda velocidad. En las calles de Bourdeaux habían vencido los mejores velocistas -Rik Van Looy, André Darrigade, Walter Godefroot, Freddy Maertens, Danny Van Poppel, Erik Zabel, Mark Cavendish o Jasper Philipsen- lista de notables a las que hoy se ha sumado el belga Tim Merlier, una de las apuestas más seguras en el desenlace de la séptima etapa, de 175,1 kilómetros, entre Hagetmau y Bourdeaux. Un día que empezaba con la mala noticia de la no partida de inicio del noruego Traaen tras la caída sufrida en el descenso del Tourmalet, a consecuencia de la cual sufría una conmoción cerebral y varias costillas rotas.

Quizá por ello su equipo, Uno-X Mobility, quiso honrar al corredor que les dio dos días el honor de vestir el maillot amarillo de líder, aunque a la hora de la verdad la explosividad de Philipsen no tuvo rival. 176 corredores tomaban hoy la salida desde Hagetmau, en un día que sí o sí se iba a decidir al sprint. Por delante, 175, 1 kilómetros con sólo 850 metros de desnivel y sin ninguna colina puntuable. Pese a este panorama, el francés Veistroffer y el checo Otruba tuvieron la casta de moverse y liderar la etapa. Sabían que llegar a meta era misión casi imposible, por no decir imposible, pero al menos se dejaron ver ellos y sus equipos, en una jornada en la que Caja Rural-Seguros RGA de nuevo estuvo a gran altura.

Se daban la mano los dos escapados a 18 kilómetros de meta en señal de respeto y nacía una nueva carrera. La intensidad de la aproximación a la llegada fue de menos a más, ganado en incertidumbre al final. Los equipos Cofidis, NSN, Soudal, Netcompany y Alpecin fueron los que mejor trabajaron, en una aproximación marcada por alguna rotonda y curva delicada, en la que no hubo que lamentar ninguna caída. Los favoritos iban con cuatro ojos y rezando para que no se vieran implicados en ninguna caída y por delante Gaviria se colocaba a rueda de Girmay y por momento se postulaba para una gran actuación, pero fue encerrado por Philipsen, que no lo vio y perdió todas las opciones.

Por el otro lado de la calle, por la izquierda, subió como un cohete el belga Tim Merlier para lograr un triunfo incontestable, sumando su cuarta victoria parcial en el Tour, tras la de 2021, las dos de 2025 y la de este año. Mañana, en un final parecido al de hoy, puedes sumar la quinta.