Lamine Yamal, que este lunes cumple 19 años, ya juega en otra dimensión en este Mundial. Da igual que marque o no. Su impacto en el juego cada vez es más grande y en cada partido importante acaba llevando su firma. Ante Bélgica, en unos cuartos de final de un Mundial, volvió a ser el futbolista que marcó la diferencia y la FIFA le premió con el MVP tras liderar el triunfo de España (2-1) rumbo a las semifinales.
No encontró el gol, pero fue el mayor dolor de cabeza para la defensa belga. Cada balón que recibía aceleraba el ataque español. Cada uno contra uno obligaba a retroceder al rival. Y cada conducción acercaba a España al área de Courtois.
Lamine fue el jugador que más remató de la selección, con seis disparos, el que más progresiones con balón completó (12), el que más regates realizó (11) y también el que más centros puso (7). Una producción ofensiva al alcance de muy pocos. La influencia del extremo azulgrana ante los Diablos Rojos fue mucho más allá del desequilibrio individual. Participó constantemente en la circulación, rompió líneas con trece acciones exitosas y fue uno de los futbolistas que más se ofreció para recibir, convirtiéndose en un apoyo permanente para Rodrigo Hernández, Dani Olmo y Pedro Porro por el sector derecho.
España terminó sometiendo a Bélgica con un 61,6% de posesión, 17. Y buena parte de ese dominio nació en la banda de Lamine. Courtois, vital hasta que aguantó sobre el césped con 7 paradas de mérito, evitó que su actuación acabara también con un gol, pero no pudo impedir que Lamine Yamal volviera a ser el futbolista más determinante del encuentro de cuartos de final.