Con una gran sonrisa y una actitud que desbordaba fortaleza, vimos hace unos días a la actriz Lucila Mariscal durante su paso por la alfombra roja de los Premios Micrófono de Oro, donde recibió un merecido galardón que reconoce su impecable trayectoria artística. Sin embargo, la famosa intérprete de la icónica Doña Lencha no solo habló de su carrera, sino que aprovechó el momento para sincerarse sobre las duras pruebas que ha enfrentado en la vida, incluyendo la difícil decisión de mudarse a la Casa del Actor. Entre confidencias, Lucila explicó que el miedo fue el principal detonante de su mudanza. “Estaba solita y me dio miedo porque me caí tres veces en mi departamento. En una ocasión incluso todos los vecinos me ayudaron, abrieron la puerta como pudieron y le hablaron a la ambulancia.
Fue horrible”, relató. Fue entonces cuando, al conocer a la directora de la Casa del Actor, tomó la determinación de mudarse para sentirse más segura. Ante la pregunta de si había vendido su propiedad, la actriz fue clara: “No era mi departamento, lo estaba rentando”. Respecto a su nieto, con quien vivía, confesó que la situación se complicó debido a una grave enfermedad. “A mi nieto le dio cáncer y no se podía hacer cargo de su abuelita; no trabajaba por lo mismo.
Era muy pesado todo lo que él padecía, yo lo estaba viviendo porque él vivía conmigo, entonces, llegó el momento en que conoció a una persona, se enamoró y se fue”. Al preguntarle sobre cómo ha logrado salir adelante tras tantas adversidades, Mariscal no dudó en reconocer su propia fortaleza. “Yo soy una persona muy fuerte, desde niña, porque me abandonó mi padre; yo no supe nunca lo que era tener un padre. Entonces, le tenía miedo a los hombres...”, confesó. Pero la crudeza de su relato alcanzó un punto aún más doloroso cuando narró el episodio de violencia sexual que vivió en su juventud: “A los 16 años fui violada; en una bebida me dieron algo, por eso no tomo”.
La actriz también habló del maltrato físico que sufrió en su hogar materno. ¿Cómo superó el abuso sexual que sufrió? “Como todo. De niña fui maltratada, mi mamá me golpeaba, ella se amargó porque la abandonó mi padre cuando me iba a parir a mí, ni siquiera se esperó a saber si yo era niño o niña”, expresó con crudeza. A pesar de reconocer que tuvo una juventud “muy marcada”, Lucila Mariscal aseguró que hoy en día ha logrado sanar esas heridas. “Ahorita ya todo eso me vale porque creo que el chiste de la vida es vivirla, a como dé lugar; y dar gracias a Dios por todo lo que uno tiene —afirmó con entereza—, porque a mí Dios me consoló con darme fama y fortuna, que toda la perdí, pero no por andar apostando en algún lugar, ni por andar emborrachándome o de parranda, sino que fue por ayudar a los demás”, enfatizó. Finalmente, la primera actriz describió cómo es su día a día en la Casa del Actor, un lugar que hoy le brinda la paz y seguridad que tanto necesita. “Bien, tranquilo, a gusto.
Tengo una habitación muy amplia con su baño, mi televisión...”, detalló, dejando claro que, a pesar de los tropiezos del pasado, su espíritu indomable y su gratitud hacia la vida siguen intactos. Lucila Mariscal es una destacada actriz, comediante y cantante mexicana con más de 50 años de trayectoria artística, principalmente reconocida por su icónico personaje de Doña Lencha, el cual se convirtió en un pilar de la comedia en México durante las décadas de 1970 y 1980. El personaje cobró gran relevancia en producciones televisivas clásicas como El show de Enrique el Polivoz y el emblemático programa de sketches La carabina de Ambrosio.