El Emir que cambió Qatar y fortaleció sus lazos con Cuba y el mundo

El Emir que cambió Qatar y fortaleció sus lazos con Cuba y el mundo

Su ascenso al poder en junio de 1995 marcó el inicio de una etapa de profundas reformas que cambiaron el perfil de Qatar, impulsadas por el aprovechamiento de las enormes reservas de gas natural, la modernización de las instituciones del Estado y una política exterior orientada a incrementar la presencia del emirato en los asuntos regionales e internacionales. Bajo su liderazgo Qatar pasó de ser un pequeño productor de hidrocarburos a convertirse en una de las economías con mayor ingreso per cápita del mundo. El país multiplicó su producto interno bruto, consolidó su posición como uno de los principales exportadores de gas natural licuado y emprendió grandes inversiones en infraestructura, educación, salud y tecnología. Durante ese período fueron creadas instituciones como la Fundación Qatar para la Educación, la Ciencia y el Desarrollo Comunitario; y se promulgó la primera Constitución permanente, en 2004.

Asimismo, se celebraron las primeras elecciones municipales con participación de las mujeres como electoras y candidatas, y nació la cadena Al Jazeera, convertida posteriormente en uno de los principales medios de comunicación del mundo árabe. La política exterior también adquirió un papel protagónico. Doha amplió sus relaciones diplomáticas, promovió iniciativas de mediación en diversos conflictos regionales y reforzó su presencia en escenarios internacionales, proceso que culminó con la designación de Qatar como sede de la Copa Mundial de Fútbol de 2022, la primera organizada por una nación árabe. Dentro de esa estrategia de apertura internacional ocupó un lugar relevante el acercamiento a América Latina y, en particular, a Cuba.

En mayo de 2001, el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, realizó una visita oficial a Doha, considerada uno de los momentos más significativos en las relaciones entre La Habana y la región del golfo Pérsico. Durante esa estancia, Fidel sostuvo conversaciones con el entonces emir Hamad bin Khalifa Al Thani sobre las relaciones bilaterales, la cooperación económica y la situación internacional, en una etapa marcada por el interés de Doha en diversificar sus vínculos políticos más allá de sus socios tradicionales. La visita abrió nuevas posibilidades de intercambio entre ambos países y fortaleció una relación basada en el respeto mutuo y el diálogo político, en momentos en que Qatar comenzaba a consolidarse como un actor cada vez más influyente en la diplomacia regional. Ese acercamiento también contribuyó a ampliar los contactos entre Cuba y los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo, al tiempo que reforzó la presencia de La Habana en Medio Oriente.

Tras permanecer 18 años al frente del país, Hamad bin Khalifa Al Thani anunció en junio de 2013 la transferencia del poder a su hijo, Tamim bin Hamad Al Thani, en una sucesión ordenada poco frecuente entre las monarquías de la región. Su fallecimiento cierra una etapa decisiva para esta nación. El modelo de desarrollo impulsado durante su mandato y la política exterior que promovió continúan influyendo en la posición que ocupa hoy el emirato en el escenario internacional, mientras sus vínculos con países como Cuba permanecen como parte del legado diplomático construido durante esos años. oda/fm