La inteligencia artificial se ha convertido en una palabra capaz de explicar movimientos empresariales completamente opuestos. Las compañías la utilizan para justificar despidos, congelar contrataciones, aumentar el gasto, construir centros de datos o incorporar nuevos especialistas. El ejemplo más reciente es Microsoft. La empresa anunció la eliminación de 4.800 puestos de trabajo, de los cuales 3.200 corresponden a su división de videojuegos.
Los primeros 1.600 despidos en Xbox fueron comunicados inmediatamente , junto con la separación o revisión de varios estudios. Microsoft aclaró que esos empleos no estaban siendo reemplazados directamente por inteligencia artificial. Al mismo tiempo, reconoció que la tecnología está transformando la manera de trabajar y obligando a reorganizar recursos alrededor de nuevas prioridades. Esa aparente contradicción resume buena parte de lo que está ocurriendo en el sector tecnológico.
La IA no siempre ejecuta el despido, pero condiciona dónde se recorta En muchos casos, una herramienta automática todavía no está realizando exactamente el trabajo de la persona despedida. El mecanismo es más indirecto: las empresas necesitan liberar presupuesto para financiar chips , servidores, energía y centros de datos, por lo que reducen áreas consideradas menos rentables o menos estratégicas. Amazon ofrece uno de los ejemplos más claros. La compañía eliminó 16.000 empleos corporativos en enero de 2026, después de otra ronda de 14.000 salidas anunciada en octubre de 2025.
En total, los recortes alcanzaron aproximadamente el 10% de su plantilla corporativa. Pocas semanas después, Amazon comunicó que planeaba invertir alrededor de 200.000 millones de dólares durante 2026, principalmente en centros de datos, infraestructura en la nube y chips destinados a inteligencia artificial. La cifra representó un aumento cercano al 50% frente al año anterior y generó dudas entre los inversores sobre cuánto tardará en producir beneficios. La empresa atribuyó los despidos a una combinación de burocracia, contrataciones excesivas durante la pandemia y automatización de tareas.
No obstante, el contraste resulta evidente: mientras desaparecen puestos corporativos, el presupuesto tecnológico alcanza niveles récord. Cloudflare recorta ahora, pero espera volver a contratar Cloudflare llevó esta lógica un paso más allá. La compañía anunció la salida de más de 1.100 empleados, cerca del 20% de su plantilla, para prepararse para lo que definió como la “era de la IA agéntica”. La decisión llegó después de que el uso interno de herramientas de inteligencia artificial creciera un 600% en apenas tres meses.
Según la empresa, los agentes ya estaban realizando tareas en áreas como recursos humanos, finanzas, marketing e ingeniería. Sin embargo, Cloudflare no anunció una reducción permanente de su tamaño. Su dirección afirmó que seguirá contratando ingenieros y personal comercial, e incluso espera terminar 2027 con más trabajadores que en 2026. Es decir, la IA sirve al mismo tiempo para eliminar determinados puestos y crear otros diferentes. 🚨 Urge fondo soberano de IA en EE.
UU. 🚨 El 69% de los estadounidenses apoya que las grandes empresas de IA transfieran el 50% de sus acciones a un fondo público. Esto surge ante la ola de despidos tecnológicos y la ansiedad por la seguridad laboral. El senador Bernie… pic.twitter.com/LAMIiPwRGO Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 12, 2026 Meta y SAP también reorganizan sus plantillas Meta redujo alrededor del 10% de su fuerza laboral global y trasladó a unos 7.000 empleados hacia funciones relacionadas con la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, elevó su previsión de inversión anual hasta una cifra de entre 125.000 y 145.000 millones de dólares.
SAP adoptó una estrategia similar, aunque sin una gran ronda pública de despidos en 2026. La compañía restringió nuevas contrataciones y gastos de viaje para financiar una apuesta más intensa por la IA, mientras su director ejecutivo llegó a plantear que gran parte del desarrollo de software podría automatizarse durante los próximos años. No todas estas decisiones responden exclusivamente a la automatización. También intervienen negocios con bajo rendimiento, estructuras sobredimensionadas y presión de los inversores.
Sin embargo, la inteligencia artificial establece ahora la jerarquía interna : las divisiones asociadas con ella reciben capital, mientras que las demás deben demostrar por qué merecen conservarlo. La IA todavía no está sustituyendo de forma automática todos los puestos que desaparecen. Pero ya cumple otra función decisiva: determinar qué áreas representan el futuro y cuáles se convierten en candidatas para el próximo recorte. Fuente: Xataka.