La ley es clara con el aire acondicionado de tu vecino: los decibelios permitidos y lo que puedes hacer si no te deja dormir

La ley es clara con el aire acondicionado de tu vecino: los decibelios permitidos y lo que puedes hacer si no te deja dormir

Las noches estivales en gran parte del territorio nacional se han convertido en una prueba de resistencia para la salud y el descanso de las familias. Con los termómetros rozando valores tropicales de forma persistente, el uso del aire acondicionado o sistemas similares es toda una necesidad. Sin embargo, este encendido a gran escala lleva consigo la contaminación acústica. Los compresores externos viejos, los aparatos mal anclados que transmiten vibraciones por la fachada o las instalaciones de baja calidad montadas en los patios interiores perturban el sueño de comunidades enteras de propietarios.

Por eso, te conviene saber que la legislación española ampara de forma tajante al afectado frente al ruido excesivo de la climatización vecinal. Norma en España Para abordar de manera rigurosa un conflicto de ruidos por climatización, es indispensable entender que no existe una única ley estatal unificada que dicte una cifra exacta de decibelios para toda España, sino una combinación de normativas nacionales y locales. Se recurre en primera instancia a la Ley 37/2003 del ruido y, especialmente, al Artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), que prohíbe de forma explícita al propietario u ocupante de un piso desarrollar en él actividades molestas, insalubres, nocivas o ilícitas. Sin embargo, los límites técnicos exactos que determinan si el motor de un aire acondicionado es legal o ilegal se encuentran tipificados en las ordenanzas municipales de protección del medio ambiente acústico de cada ayuntamiento.

La regla general aplicada por los técnicos municipales en la gran mayoría de capitales de provincia es muy restrictiva durante el periodo nocturno (que suele comprender la franja de 23:00 a 7:00 horas). En este tramo horario, el nivel de ruido transmitido al interior de un dormitorio colindante no puede superar, por lo general, el umbral de los 30 a 35 decibelios ponderados (dBA) con las ventanas cerradas. Cualquier equipo de aire acondicionado cuyo motor exterior emita un zumbido o vibración que sobrepase este límite está operando de manera ilegal. Qué hacer si te afecta Cuando el ruido de un aparato de aire acondicionado no te deja dormir durante varias ocasiones, lo más recomendable es seguir un protocolo riguroso y ordenado para garantizar el éxito en caso de tener que recurrir a la vía judicial.

Antes de iniciar acciones legales severas, lo mejor es agotar la vía del entendimiento, con un expediente de pruebas sólido: - Vía amistosa y aviso: El primer paso consiste en comunicar la molestia directamente al vecino infractor, ya que en muchas ocasiones el propietario no es consciente. Si no hay respuesta, se debe solicitar formalmente al presidente de la comunidad que efectúe un requerimiento escrito al amparo del artículo 7.2 de la LPH. - Medición de un perito: Si la vía diplomática fracasa, el afectado debe llamar a la Policía Local para que la unidad de medio ambiente realice una medición con un sonómetro homologado y debidamente calibrado. Este informe técnico, que detalla la media de dBA en el dormitorio, es la prueba clave. La vía judicial civil Si el infractor hace caso omiso de las actas policiales y los requerimientos de la comunidad de propietarios, el marco jurídico español faculta al afectado a iniciar una demanda civil de juicio ordinario por la vía de la acción de cesación.

Llegados a este punto de escalada jurídica, los tribunales suelen fallar con extrema dureza contra el causante del ruido si el informe pericial confirma que se rebasaban los dBA locales permitidos. Los jueces no solo obligan de forma cautelar a la retirada inmediata o la insonorización del compresor defectuoso del aire acondicionado, sino que la jurisprudencia actual contempla la imposición de indemnizaciones por daños morales y perjuicios de salud derivados del insomnio crónico provocado.