A los cuatro semifinalistas les quedan dos partidos. Dos finales. Ninguno va a pensar más allá del encuentro que van a enfrentar el martes a Francia y España y el miércoles a Inglaterra y Argentina. En las semis no existe la autorregulación.
La intensidad será máxima. Por descontado. Francia es favorita. Pero si hay una selección que la puede vencer es la española.
Y eso lo saben los dos equipos. Se enfrentan una de las mejores defensas ante una de las mejores delanteras. De la Fuente ha sabido arropar bien a Unai Simón y Deschamps cuenta con un póker de ases delante: Olise, Dembélé, Doué y Mbappé. España ha acabado jugando en ataque con dos delanteros natos: Lamine y Oyarzabal, un gran enganche como Olmo y Baena en banda, un medio con capacidad de reciclaje ofensivo.
De la Fuente le ha dado el mando del mediocentro a Rodri y Fabián y tiene a Pedri como un lujo siempre dispuesto. Se habla menos de la defensa francesa, pero ha encajado muy pocos goles. El equipo de Deschamps es el máximo goleador (16) y el segundo con menos tantos encajados (2) y Mbappé comparte el liderato de máximo realizador con ocho goles. Y han mantenido en cuatro ocasiones la portería imbatida.
El martes, 14 de julio, es el día de la fiesta nacional francesa. España, legítimamente, quiere chafarles la celebración y tiene armas para ello. Lionel Scaloni, el seleccionador argentino, fue muy claro en las vísperas: “Es solo un partido de fútbol. Ese es el mensaje.
Nada más que un partido de fútbol” dijo el técnico campeón del mundo con Messi, refiriéndose a Inglaterra. No quiere otras interpretaciones ni cargar la mochila del grupo con más responsabilidades. Es inteligente. Y va a jugar a fútbol.
Hasta ahora Argentina ha estado del lado de las emociones. Más cerca de la épica que de la cátedra. Y le ha salido bien. Tiene mucho oficio y jugadores que han venido a luchar y a sufrir para ganar.
Argentina lo tiene claro: juega para Messi y Leo juega para ellos. Es una vía bidireccional en la que todo el mundo trata de apoyarse para que Leo acabe por decidir. Pero Messi está orgulloso de que Julián o Lautaro sean los que le acompañen y pueda descansar parte del enorme peso en ellos. Tres selecciones europeas y una suramericana se van a jugar en apenas siete días la gloria mundial.
Europa ha dejado su sello de calidad y dominio en este Mundial, pero nadie puede olvidarse de que la actual campeona no es del viejo continente. Es de Messi.