EE.UU. autorizó el primer satélite espejo que iluminará la Tierra de noche: los astrónomos lo llaman ‘amenaza existencial’ para la astronomía óptica

EE.UU. autorizó el primer satélite espejo que iluminará la Tierra de noche: los astrónomos lo llaman ‘amenaza existencial’ para la astronomía óptica

La noche siempre fue el horizonte natural de la astronomía. Desde que Galileo apuntó su telescopio al cielo en 1609 hasta que el Event Horizon Telescope fotografió un agujero negro en 2019, toda la observación astronómica del universo depende de una condición básica: que el cielo nocturno sea oscuro. Las megaconstelaciones de satélites ya estaban complicando ese requisito con sus trazos brillantes en las imágenes de larga exposición. El 9 de julio de 2026, la Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU. aprobó algo cualitativamente diferente: un satélite diseñado específicamente para iluminar la Tierra de noche.

La empresa es Reflect Orbital , con sede en Santa Mónica, California. El satélite se llama Eärendil-1 (referencia al primer personaje de El Señor de los Anillos creado por Tolkien). Lleva un reflector de película ultradelgada de 18 metros que puede redirigir luz solar hacia puntos específicos de la superficie terrestre. La misión es experimental: demostrar que el concepto funciona técnicamente antes de escalar a una constelación comercial.

La FCC autorizó el despliegue a 625 kilómetros de altitud con lanzamiento previsto antes de fin de 2026. Cómo funciona y qué puede hacer: 5 km de diámetro iluminados durante minutos El concepto de Reflect Orbital es físicamente simple: un espejo en órbita baja refleja la luz solar que de otro modo no llegaría al lado nocturno de la Tierra. El reflector de película ultradelgada y alta reflectividad es la pieza técnica central de la misión: tiene que ser lo suficientemente ligero para lanzarse a órbita, lo suficientemente rígido para mantener su geometría en el vacío, y lo suficientemente preciso para dirigir la luz reflejada a un área específica en la superficie. Según las especificaciones de la empresa, Eärendil-1 podría iluminar áreas de entre 5 y 6 kilómetros de diámetro durante breves períodos de tiempo mientras el satélite pasa sobre el objetivo.

A 625 kilómetros de altitud, un satélite en órbita baja viaja a unos 7,6 kilómetros por segundo, lo que significa que el período de iluminación de cualquier punto sería de minutos, no de horas. Las aplicaciones que Reflect Orbital cita incluyen iluminación para operaciones de búsqueda y rescate en zonas remotas sin acceso a electricidad, apoyo a infraestructuras críticas durante apagones de emergencia, extensión de las horas de producción de instalaciones de energía solar (compensando parcialmente la intermitencia solar), e iluminación temporal de obras en localizaciones alejadas de la red eléctrica. El proyecto de más largo alcance, una constelación de 50.000 satélites para 2035, añadiría el suministro continuo de energía solar reflectada a grandes instalaciones fotovoltaicas durante la noche. Por qué los astrónomos lo llaman amenaza existencial: el problema del brillo artificial La respuesta de la comunidad astronómica fue inmediata y severa.

Durante el proceso regulatorio ante la FCC, la agencia recibió cerca de 2.000 comentarios públicos cuestionando el proyecto. Entre los críticos figuran la American Astronomical Society, DarkSky International y la Royal Astronomical Society del Reino Unido. La preocupación central es la contaminación lumínica artificial en el cielo nocturno . Los observatorios terrestres ya enfrentan el problema de los satélites en órbita baja de Starlink y otras constelaciones, cuyos reflejos involuntarios del sol aparecen como trazos brillantes en las imágenes de larga exposición y arruinan observaciones que pueden haber requerido horas de tiempo de telescopio.

Esos reflejos son un subproducto no deseado de satélites diseñados para comunicaciones. Eärendil-1 y sus potenciales sucesores están diseñados específicamente para ser brillantes. «Para la astronomía óptica, esto supone una amenaza existencial, y esperamos que los organismos reguladores compartan esta opinión», señaló una funcionaria del Observatorio Europeo Austral. Tony Tyson, investigador de la Universidad de California en Davis e investigador en jefe del Observatorio Vera C. Rubin, que está construyendo el mayor catálogo dinámico del universo, fue más gráfico: «Imagina el cielo lleno de lunas».

La preocupación se extiende más allá de la astronomía. Algunos investigadores advierten sobre destellos que pueden afectar a pilotos en aproximación, conductores en carreteras, y fauna sensible a los ciclos naturales de luz y oscuridad. Los ciclos circadianos de miles de especies dependen del patrón predecible de día y noche, y la alteración artificial de ese patrón en zonas específicas podría tener efectos en ecosistemas locales difíciles de predecir. La FCC: autorización solo para la prueba, las preocupaciones astronómicas quedan fuera La FCC autorizó únicamente el satélite experimental Eärendil-1, no la constelación de 50.000 satélites.

En su resolución, el organismo señaló que la misión constituye una prueba tecnológica de alcance limitado y duración acotada, y que cualquier despliegue futuro de múltiples satélites requeriría nuevas autorizaciones. Hasta ahí, la respuesta estándar a una solicitud de este tipo. Lo que causó mayor malestar entre los críticos fue el razonamiento sobre las preocupaciones astronómicas: «Consideramos que las preocupaciones sobre el impacto de Eärendil-1 en la astronomía óptica quedan fuera de nuestra revisión y autorización de la estación espacial y no constituyen una base para denegar o imponer condiciones adicionales a las operaciones de Reflect Orbital», declaró la FCC. En otras palabras, la protección del cielo nocturno para la astronomía no es competencia de la agencia que regula el espectro radioeléctrico y las comunicaciones.

Reflect Orbital, por su parte, se comprometió en su sitio web a «ganarse el derecho a operar y expandirse» demostrando que la luz solar reflejada puede controlarse con precisión, coordinándose con comunidades y científicos, y cambiando de rumbo si la evidencia no respalda la implementación. Como documenta la cobertura de Wired , la pregunta de fondo es si el marco regulatorio existente, diseñado para satélites de comunicaciones, es adecuado para evaluar un tipo de misión para el que nunca fue pensado.